VIERNES, 19 DE JUNIO
Lectura bíblica: Lucas 23:44-49
Lucas 23:46: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
Esta palabra, como la cuarta y la quinta, es una cita de los Salmos. El Salmo 31:5 dice: «En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad». Jesús comenzó su ministerio con las Escrituras en sus labios cuando Satanás lo tentó y ahora exhala su último aliento con la Palabra de Dios en sus labios.
Lucas nos dice que Jesús dijo esta séptima palabra después de que el velo del templo se rasgó en dos. Puesto que Cristo había cumplido su misión, el camino al Lugar Santísimo está ahora abierto. Cristo mismo es el camino, la verdad y la vida.
Lucas también dice que pronunció esta palabra a gran voz. Esto es significativo. Jesús había dicho: «Nadie me quita la vida, sino que yo de mí mismo la pongo» (Jn 10:18). Esto significa que la muerte no vino hasta que Jesús le permitió venir. Cuando estuvo listo, la abrazó. No murió en debilidad, sino en fortaleza. No habló con un gemido, sino a gran voz. Y además dice: «En tus manos encomiendo mi espíritu». Encomiendo, no como alguna víctima pasiva e indefensa, sino como Aquel que tiene las llaves de la muerte.
Jesús murió, seguro y a salvo en las manos del Padre. Entiende que lo hizo como nuestro mediador y sustituto. Al encomendar su espíritu en las manos de su Padre, está encomendando nuestros espíritus en las manos de su Padre. Como Jesús, podemos morir seguros y a salvo porque nuestra cabeza representativa y Salvador murió seguro y a salvo.
Sugerencias para la oración: Ora para que tengas el gozo y la paz de estar seguro en las manos del Padre. Da gracias porque Jesús ha conquistado la muerte.
