LUNES, 3 DE AGOSTO
Lectura bíblica: Salmo 1:4-6
Salmo 1:5: «No se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos».
La bienaventuranza «Bienaventurado el hombre piadoso» se yuxtapone con la maldición sobre el rebelde. El hombre impío no es como un árbol plantado junto al agua. Es como el tamo, los restos sin vida de un tallo que una vez fue vibrante pero ahora ha sido cosechado. Cuando el viento sopla, el tamo es arrastrado, no por las fieras tormentas de la vida, sino por las cálidas brisas de la lujuria y el deseo que son suficientes para dispersar al impío de modo que ya no existe.
¿Ves la imagen del rebelde? ¿Qué está pasando por tu mente ahora? A veces parece que los impíos tienen toda la diversión, el dinero y el poder (véase Sal 73:1-17). Son libres de vivir como quieren, lo cual el Salmo 1 nos dice que es una muerte en vida. Se burlan del Dios de santidad, ridiculizándolo en grandes exhibiciones de celebración, opiniones, doctrina elevada y falsa que conduce al pecado abierto. Sin embargo, cuando los vientos de la vida soplan, ellos se van volando y al final, se marchitan y mueren — cortados de los hijos fieles de Dios.
Pero también debemos mirarnos a nosotros mismos. Jesús dijo cuando hablaba de ser la vid y nosotros los pámpanos que llevan fruto: «El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden» (Jn 15:6). Damos gracias a Dios por Cristo, quien nos redimió para que podamos arrepentirnos y ya no ser ramas infructuosas destinadas al fuego.
Sugerencias para la oración: Ora para que el Reino de Dios venga y su voluntad se haga en nuestras vidas. Pide que Dios derrumbe las fuerzas del mal en este mundo. Ora por los que están descarriados o bajo disciplina. Pide ser guiado a un nuevo arrepentimiento, entendimiento y fortaleza para esforzarnos en hacer firme nuestra vocación y elección.
