CANTANDO NUESTRA TEOLOGÍA

JUEVES, 6 DE AGOSTO

Lectura bíblica: Salmo 50:1-4

Salmo 50:2: «De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido».

Los Salmos no son solo canciones para cantar, sino que son la revelación de Dios. El Salmo 50 provee una teología correcta que conduce a una buena confesión acerca de Dios. Como Iglesia, confesamos: «Ciertamente Dios es misericordioso, pero también es justo. Su justicia exige que el pecado, cometido contra su suprema majestad, sea castigado con el castigo supremo, castigo eterno de cuerpo y alma» (Catecismo de Heidelberg, pregunta 11).

Dios es el creador y gobernante del universo. Él tiene el derecho de esperar que toda la humanidad caiga y lo adore. Se había revelado a Israel en Sion. Allí el templo servía para recordar a Israel de su presencia y poder, y su obligación de amarlo y adorarlo. Pero Israel tendía a apostatar. Entonces, ¿qué estamos llamados a hacer cuando nos olvidamos de su poder?

El Viernes Santo, cuando el Todopoderoso oscureció el sol y derramó su ira consumidora sobre nuestro pecado, nos confrontó con su santidad. Él ama a su pueblo y nos llama a amarlo. Llama al mundo, y especialmente a la Iglesia en el mundo, a arrepentirse y adorarlo. La fe verdadera confiesa su derecho a juzgar las naciones y su misericordia. Dios inspira a Asaf a escribir a su pueblo para confesar su pecado, su nombre impresionante, y hacer brillar la luz de esta confesión para su gloria. Hoy cantamos estos versículos y reflexionamos sobre el Todopoderoso de Israel, el Señor nuestro Rey.

Sugerencias para la oración: Ora por valentía para cantar estos versículos unos a otros y al mundo. Ora para conocer al Señor y dejar que él sea Dios y para aceptar este Salmo como necesario para la Iglesia hoy. Pide ser consciente del derecho del Señor a llamarnos al amor y la obediencia y nunca darlo por sentado.

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