CANTANDO PARA AMAR A DIOS Y AL PRÓJIMO

JUEVES, 13 DE AGOSTO

Lectura bíblica: Salmo 50:18-21

Salmo 50:21: «Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos».

¿Recuerdas aquellas palabras del Salmo 1 sobre los impíos? «No se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos perecerá». El Señor es consistente y también lo son las canciones que cantamos como pueblo de Dios. Alabado sea Dios por su verdad.

Los impíos han perdido su amor por Dios, como se revela en la manera en que viven con sus prójimos. Sus vidas se caracterizan por la lujuria, el odio y la oscuridad. Debemos estar dispuestos a asegurarnos de que los impíos sepan que no hay lugar para los frutos del mal. Los impíos no pueden entrar en el Reino de Dios. El amor del Señor es puro, y eso significa que él odia el mal y remueve al impío de su vista. Por eso castigó a Cristo por nuestros pecados. El Señor, a través de la Iglesia, identifica a los corruptos por lo que son.

¿Pero por qué estamos cantando sobre esto? Primero, para que Dios sea alabado y podamos cantar y proclamar su verdad y justicia. Pero también lo hacemos porque amamos a nuestro prójimo y queremos que se arrepienta y crea. Finalmente, lo hacemos para mantenernos unos a otros en el camino angosto y recto que conduce a la gloria. Sí, hacemos eso para ministrarnos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales como se nos ha mandado hacer. ¡El canto es parte de nuestro testimonio a la Iglesia y al mundo!

Sugerencias para la oración: Ora por la pureza de la Iglesia y nuestras vidas y por valentía para llamar a los impíos al arrepentimiento y para que el Señor cambie corazones y mentes. Pide al Señor que use nuestras iglesias y canciones para traer a las personas a dedicar sus vidas a Dios.

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