DOMINGO, 30 DE AGOSTO
Lectura bíblica: Salmo 52:8-9
Salmo 52:8-9: «Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos».
Hemos tratado con temas pesados esta semana pasada. Pero hoy podemos ir a la iglesia y ser animados. El mundo es un lugar desordenado y triste para vivir. Entonces Dios dice: «Ven a la iglesia. Recuerda que te advertí. Ven por fe, arrepintiéndote, creyendo y confiando, adórame». Venimos juntos a confesar nuestros pecados y cantar alabanzas a Dios, dándole gracias porque somos como el olivo verde que está en la casa de Dios.
¿Sabías que un olivo bien cuidado puede durar cientos de años? En los días de David y en el Medio Oriente hoy, es conocido por su utilidad y hermosura. Puede usarse como árbol ornamental y por su fruto — qué gran imagen del hombre fiel. ¿Recuerdas el Salmo 1? «El hombre bueno es como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará».
¿Estás bautizado? Romanos 6 nos enseña que si somos bautizados en la muerte de Cristo, somos levantados en su nueva vida. Él es ese olivo perfecto y en su bondad nos convertimos en ese árbol por fe. Produzcamos, en Cristo, los frutos de la adoración. Ven al Padre; él te llama por medio de los ancianos a honrarlo y adorarlo. Él nos hizo, y somos suyos. Entremos por sus puertas con acción de gracias y florezcamos como el olivo.
Sugerencias para la oración: Ora por corazones de amor y acción de gracias y bendiciones para la Iglesia mientras se reúne para adorar a Dios.
