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ANTICIPACIÓN Y CELEBRACIÓN

DOMINGO, 30 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:1-11

Filipenses 3:20-21: «Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas».

No cabe duda de que muchos de ustedes saben exactamente cuántos días faltan para la Navidad. Por muy emocionados que estén algunos lectores por la llegada de ese día, la devoción de hoy les invita a examinarse con esta pregunta: «¿Estás igual, menos o más emocionado por el regreso de Jesús?»

Cuando mi hijo del medio era pequeño, se emocionaba muchísimo por las visitas que recibíamos durante las vacaciones de Navidad. De hecho, podía pasar hasta una hora afuera, en el frío, esperando a que llegaran. Entraba a la casa con ellos, siendo el primero en recibirlos… aunque ya llevaba un buen rato tiritando.

Jesús volverá. Las imágenes del pasaje hablan de personas tan atentas y vigilantes ante el regreso del Señor, que ningún ladrón podría sorprenderlas en la noche. Están tan despiertas, tan preparadas para Jesús, que atraparían a un ladrón antes de que pudiera robarles. ¿Notaste la referencia a la coraza de fe y amor, y al yelmo de la esperanza? La coraza protegía el corazón, los pulmones y los órganos vitales. También cubría las entrañas. En aquel tiempo se creía que las emociones provenían de los intestinos. De ahí la expresión: «Lo siento en las entrañas», ¿cierto? Proteger esa sede vital de la emoción mantenía viva la esperanza y la expectativa del regreso de Jesús.

En este día, el mejor de toda la semana, el domingo, que crezcas en gozosa anticipación del retorno de Jesús. Su venida está más cerca de lo que piensas.

Sugerencias para la oración: Pide al Espíritu de Dios que renueve en tu corazón y tu imaginación la maravillosa esperanza del regreso de Jesús; ora para que, durante esta temporada, muchos de tus amigos, compañeros de trabajo y familiares que aún no conocen a Jesús lo encuentren y se unan a ti en la anticipación de su regreso.

TENTADOS A ORAR SIN ALABAR

SÁBADO, 29 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 81

Mateo 6:9: «Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre».

Ayer, un amigo me envió el enlace de un breve monólogo cómico en el que se burlaban de las personas en el gimnasio que llevan botellones enormes de agua. El comediante exageraba diciendo que alguien tenía una mochila de agua con una manguera que iba directo a su boca, y que abría la boca constantemente para succionar de ella. Aunque es una escena humorística, tiene relación con lo que enseña el salmista: ¿Para qué abres tú la boca?

Los primeros cinco versículos son instrucciones para que el pueblo de Dios abra bien su boca para alabarle. Las dos frases iniciales son paralelas en intensificación: cantad con gozo y luego gritad con júbilo al Dios de Jacob. Se debe usar energía y todo tipo de instrumentos musicales para dar gloria a Dios.

El pueblo había estado descuidando el canto y el clamor a Dios. Sus voces se alzaban a dioses ajenos. Sus rodillas estaban endurecidas por inclinarse ante ídolos. Es una imagen desoladora. El pueblo infiel, creado para la alabanza, había abierto su boca a lo que no tiene valor.

La oración del Señor enseña a los creyentes el lugar que ocupa la adoración. Al igual que el Salmo 81, la oración comienza y termina con alabanza a Dios. Cuando los creyentes toman las palabras de Jesús, reconocen que solo Dios el Padre es la fuente de verdadera satisfacción en la vida. Así como el agua es vital para quien está agotado tras el ejercicio, así también la alabanza es vital para el creyente. La adoración revive el corazón e inspira la mente para conocer a Dios tal como Él es. Alabar a Dios es tan satisfactorio como la dulzura de la miel.

Sugerencias para la oración: Piensa en algunos de los nombres o títulos más preciados que usas para referirte a Dios (como: Buen Pastor, Padre, o Jehová Jireh), y dirígeselos en adoración mientras oras.

TENTADOS A OLVIDAR LA BREVEDAD DE TUS DÍAS

VIERNES, 28 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 39:4-6

Salmo 39:11: «Reprendiendo con castigos al hombre por la iniquidad, haces consumirse como polilla lo más estimado de él; ciertamente vanidad es todo hombre».

Hay tres imágenes que se usan para describir lo que se llama la brevedad de la vida humana. La primera es un palmo. Mira la longitud de tu palma. Ahora compárala con la longitud de tu brazo. Tu brazo es mucho más largo que tu palma. Es una ilustración simple de cómo tu vida espiritual es mucho más extensa que tu vida física. La medida de tus días terrenales es corta en comparación con la eternidad que se extiende ante ti.

La segunda imagen es un suspiro, o la palabra vanidad (versículo 5). La segunda vez que aparece esta imagen está conectada con la acción destructiva de la polilla (versículo 11). El Señor consume lo más preciado del hombre como la polilla destruye la lana. A medida que se acerca el final de la vida, las posesiones del hombre lo abandonan. Piensa en los adultos mayores que se mudan de una casa a un apartamento, y reducen sus pertenencias. Luego vuelven a reducirse para trasladarse a un hogar de ancianos. Finalmente, quedan solos, en una cama, mientras la vida se les escapa. Toda la vida es vanidad.

La tercera imagen es una sombra. A medida que el sol de la mañana gana fuerza y se eleva, las sombras huyen. Al llegar el mediodía, ya no hay sombra alguna. Piensa en cuánto anhelas la Navidad y las celebraciones que vienen. Llegará más pronto de lo que imaginas. Así como la Navidad se aproxima rápidamente, también el regreso de Jesucristo vendrá antes de lo que esperas. Sabiendo cuán fugaces son tus días, pon toda tu esperanza en Jesús.

Sugerencias para la oración: Alaba a Dios por la cercanía del regreso de Jesús; pide al Espíritu que renueve en ti una conciencia más profunda de lo que significa que la vida terrenal es breve y que la eternidad se extiende sin fin, para que la esperanza de tu corazón esté firmemente anclada en Jesús.

TENTADOS A LA GULA NAVIDEÑA

JUEVES, 27 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Colosenses 3:12-17

Proverbios 23:2: «Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito». [La palabra «apetito» también significa «gula».]

¿Cuál es tu recuerdo favorito relacionado con las comidas navideñas? Yo recuerdo claramente a una tía que siempre preparaba una ensalada de papa de un amarillo brillante. Le ponía mostaza al platillo. Esto fue en los años setenta. Ese plato se sumaba a una mesa que ya estaba repleta de todo tipo de alimentos. La Navidad está estrechamente ligada a la comida. Una simple búsqueda en línea revela que el varón canadiense promedio sube unas tres libras (1,2 kg) durante el tiempo navideño. Un gimnasio local promociona los resultados de su encuesta, la cual indica que es común que los adultos aumenten entre 5 y 8 libras durante la semana extendida que incluye la Navidad y el Año Nuevo.

¿No es extraño que, en la época del año en que los cristianos celebran la Encarnación, también se entreguen a la gula? Piénsalo: cuando Jesús dejó el esplendor del cielo y se hizo hombre, soportó privaciones y sufrimientos. No tenía dónde recostar su cabeza. No fue recibido con banquetes glotones. Sin embargo, los cristianos celebran con excesos. Comen en demasía: comida, dulces y golosinas. Incluso me atrevería a decir que la asistencia al culto disminuye porque muchos prefieren los banquetes antes que congregarse con intención.

Al planificar tus comidas festivas esta Navidad, ¿considerarás qué cantidad de comida es apropiada y cuál es excesiva? Tal vez puedan planear desde ahora, en familia, comidas que sean festivas, pero no indulgentes. El objetivo no es la comida; el objetivo es reunirse para celebrar la gracia de Dios. Involucra a tu familia para que, aun al comer y beber, honren a Dios.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por la abundancia con que Él ha provisto para ti y tu familia; pide al Espíritu sabiduría para la preparación de las comidas.

TENTADOS A LA CODICIA

MIÉRCOLES, 26 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Lucas 12:13-21

Proverbios 15:27: «Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el soborno vivirá».

Una pregunta interesante para hacerse en esta época del año es: ¿por qué tiene que haber tanto énfasis en dar juguetes y regalos a los niños? Ese es un énfasis mundano, propio de quienes no conocen a Cristo, que se ha impuesto sobre la celebración navideña. En una región donde viví, los bomberos, la asociación de familias de acogida, el Ejército de Salvación y algunas iglesias locales organizaban campañas de juguetes. Había familias que aparecían en dos o tres de esas listas, cuyos hijos recibían una bonanza de regalos. Esto se ha impuesto sobre la celebración cristiana de la encarnación de Jesús. ¿Por qué están nuestras iglesias y denominaciones cristianas enfocándose tanto en dar regalos, en lugar de enfocarse en Jesús?

Tengo una pregunta seria: ¿acaso toda esta entrega de regalos en Navidad no es una forma de caridad tóxica? Permíteme explicar. Hay un énfasis tan fuerte en regalar cosas gratuitamente, que quienes están en necesidad llegan a depender aún más de la caridad. No hay un sentido en que esto represente una ayuda para salir de la pobreza, sino que se convierte en un simple dar que mantiene a las familias atrapadas en ciclos de necesidad.

Me pregunto también si el hecho de dar regalos, o hacer donaciones a agencias que atienden a personas pobres, perpetúa un ciclo de codicia. Cuando una familia carece de lo más básico, ¿por qué se le da prioridad a entregar juguetes, juegos y videojuegos que celebran la codicia y el consumo del mundo? Aun si se han de dar regalos, ¿cuál sería un regalo sabio, de modo que no se cultive la codicia en el corazón de quienes los reciben?

Sugerencias para la oración: Ora por las familias que buscan salir de la pobreza; pide sabiduría para las iglesias locales y las familias cristianas, para que sepan cómo ayudar verdaderamente a los necesitados.

TENTADOS EN LA GENEROSIDAD

MARTES, 25 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Mateo 6:1-4

Miqueas 6:8: «Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno. ¿Y qué pide Jehová de ti? Solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios».

La Navidad se acerca. Pronto escucharás a voluntarios con campanas en los centros comerciales. Tu bandeja de entrada se llenará de peticiones de organizaciones benéficas locales. Conozco una fundación en mi comunidad que tiene un muro de honor donde se destacan los donantes más generosos. En el vestíbulo, se ven los nombres de los donantes de nivel oro, impresos en letras grandes sobre placas doradas. El mismo honor se concede a los donantes de nivel plata en placas plateadas, y a los de niveles inferiores en placas de bronce.

¿Por qué están dando esos donantes? Bien podría parecer que están proclamando su generosidad para que todos la vean. ¿Qué te motiva a ti a donar a la caridad? El pasaje que tenemos ante nosotros hoy ordena a los creyentes practicar la justicia. La justicia, según la Biblia, incluye cuidar de las viudas y los huérfanos en su aflicción. También implica atender a los necesitados y ayudar a los extranjeros entre nosotros.

Es una obediencia ordenada. Si obedeces para que otros te reconozcan, entonces ya has recibido tu recompensa por esa obediencia. Los creyentes, a la luz de la gran gracia y compasión que Dios les ha mostrado en Cristo, son movidos por el Espíritu a ayudar a otros. Desde el rico depósito de su bondad, los creyentes desean mostrar el amor de Dios de formas prácticas y visibles, tanto a los de la familia de la fe como a quienes están fuera de sus muros, para que muchos sean atraídos a Jesús. El hecho de que el Padre vea lo que haces, es suficiente y es una gran bendición.

Sugerencias para la oración: Ora para que tú, como creyente, crezcas en una obediencia voluntaria para hacer justicia (es decir, cuidar de los pobres). Pide al Espíritu Santo que te ayude a examinar tus patrones y motivos de generosidad, para que des con un corazón puro y para la gloria de Dios.

TENTADOS A DESPERDICIAR EL TIEMPO

LUNES, 24 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Efesios 5:15-17

Efesios 4:1: «Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados…»

¿Estás familiarizado con el término «doom scrolling»? Apuesto a que casi todos los menores de 35 años reconocerán de inmediato la referencia. Hay tantos videos cortos disponibles en línea (también conocidos como shorts) que una persona fácilmente podría pasar una hora, o incluso horas, deslizando el dedo y viendo contenido aleatorio. Se le llama específicamente doom scrolling porque el usuario consume contenido inclinado hacia noticias tristes o sensacionalistas que llevan a una mayor desesperanza.

Los días son malos. Es una afirmación axiomática (una verdad tan evidente que casi no necesita decirse). Como en los días del apóstol Pablo, también en los nuestros abundan las actividades malas que podrían desviar al pueblo de Dios hacia caminos de maldad. Sin embargo, el llamado de la Escritura es a que los creyentes anden con entendimiento acerca de cuál es la voluntad del Señor.

Andar con el Señor significa usar bien tu tiempo, ser templado, no abusar de tu cuerpo con comida, alcohol o drogas. Como leemos aquí en Efesios, andar con el Señor significa que tú, como creyente, no contaminarás tu mente con lo que ves. Este es un buen momento para preguntarte si estás pasando demasiado tiempo en tu celular, en la computadora, o visitando sitios inapropiados. Andar con el Señor significa que, como creyente, usarás tus recursos para bendecir a otros, atendiendo las necesidades de quienes viven en pobreza. Esta pobreza puede ser espiritual, financiera o social.

Sugerencias para la oración: Ruega a Dios que traiga un avivamiento sobre nuestra tierra, que el mal sea frenado y que el conocimiento de Dios se multiplique; que el Espíritu de Dios te guíe a actuar de maneras que fortalezcan tu caminar personal con Él.

BIENVENIDO A LA CELEBRACIÓN DOMINICAL

DOMINGO, 23 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Filipenses 3:13-16

Filipenses 3:17: «Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros».

Bienvenido a la celebración dominical. Qué gozo es descansar en la obra de Cristo nuestro Señor. Qué regalo es congregarse con el pueblo de Dios, para cantar salmos, himnos y cánticos espirituales al Señor nuestro Dios. El reposo del día de reposo es un tiempo en el que los avances en tu fe —logrados por la gracia de Dios— son reconocidos en adoración agradecida ante el Rey.

Bienvenido a la celebración dominical. Pablo, con su ejemplo de avanzar hacia el supremo llamamiento del Evangelio, con su anhelo de aferrarse a todo lo que ya habían alcanzado en Cristo, animaba al pueblo de Filipos. Anhelaba que estuvieran tan unidos en Cristo que las cosas que quedaban atrás —sus antiguas maneras de vivir y sus viejas rivalidades— fueran dejadas de lado a la luz del objetivo supremo de servir a Jesús, el premio de la vida, la esperanza de todo corazón anhelante. ¿Recibes tú el domingo así, como un tiempo de unidad en el que Cristo Jesús es tu premio?

Bienvenido a la celebración dominical, donde los cristianos maduros, con su participación activa en el culto, modelan una fe viva para los que son jóvenes en la fe. La manera en que prestas atención, cantas y te muestras en actitud de oración durante el culto, todas estas acciones animan a otros a seguir tu ejemplo. Al adorar a Dios con tus hermanos en la fe, confía en que tu presencia y tu participación, cada domingo, son de aliento para otros creyentes a tu alrededor.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por aquellos en tu congregación y en tu familia que son para ti un hermoso ejemplo de madurez cristiana; expresa también tu gratitud a Dios por algunas formas específicas en que puedes ver que Él te está guiando hacia una mayor madurez.

TENTADOS A EVITAR EL SUFRIMIENTO

SÁBADO, 22 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Pedro 4:12-19

1 Pedro 4:19: «De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien».

Piensa por un momento en quién escribió estas palabras. Sí, Pedro, quien le prometió a Jesús que, aunque todos los demás discípulos lo abandonaran, él se mantendría firme y lo defendería. Pero cuando vio que Jesús estaba dispuesto a sufrir por la gloria de su Padre, Pedro se quebró y huyó. Peor aún, negó incluso conocer a Jesús. En lugar de juzgar duramente a Pedro, seguramente puedes sentir empatía por él. Sabes lo difícil que es ser fiel a Jesús cuando los amigos se burlan de ti. No importa si tienes 10 o 60 años, la presión del entorno que la sociedad lanza contra los cristianos te tienta a ceder en tu postura por Jesús.

Primero, debes saber que el sufrimiento es parte inevitable de la vida cristiana. Ten la certeza de que el sufrimiento confirma que perteneces a Jesús. Segundo, no digas que estás sufriendo por Jesús cuando en realidad estás sufriendo por tu mal comportamiento. Tu mal comportamiento debe ser corregido para que seas purificado. Tercero, el sufrimiento no trae vergüenza si permaneces firme ante él. En la oración sacerdotal de Jesús (que se encuentra en Juan 17), Él pidió al Padre que glorificara su propio Nombre y a su pueblo, al enviarlos al mundo hostil. Cuarto, el sufrimiento te protege de pensar que la salvación y la santificación son caminos fáciles para los creyentes. No lo son.

Los creyentes deben enfrentar el sufrimiento. Cuando sufras, encomienda tu alma al cuidado de tu Creador, Aquel que te formó y conoce el propósito para el cual te diseñó. Él sabe lo que puedes y no puedes soportar.

Sugerencias para la oración: Pide al Espíritu de Dios que te haga consciente de los momentos y circunstancias en los que estás evitando el sufrimiento necesario al que Dios te ha llamado a soportar. Por el sufrimiento que ya sabes que has evitado, pide perdón a Dios y la gracia para estar preparado cuando llegue la próxima prueba.

TENTADOS A DESVIARNOS

VIERNES, 21 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Deuteronomio 30:11-20

Hebreos 2:1: «Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos».

Uno de los juegos de mesa que le gusta a nuestra familia aún tiene el reglamento dentro de la caja. Nos reímos cuando finalmente lo leímos. Las reglas decían que los jugadores podían inventar reglas, siempre que fueran consistentes con ellas y se aplicaran a todos los jugadores. Así es, a veces, como los creyentes tratan la Palabra de Dios. Es un maravilloso manual de instrucciones para la vida; sin embargo, quienes siguen a Jesús tienden a modificar las reglas y decidir cuáles son importantes y cuáles no.

Pablo advirtió a los hebreos que no se desviaran. El alejamiento de la fe comienza cuando los creyentes tratan con ligereza los mandamientos de Dios. Lo que Él ha instituido está diseñado para el bien de sus hijos e hijas. Algunos creyentes descuidan reunirse cada domingo, y pronto les resulta difícil asistir a la iglesia. Otros descuidan la lectura bíblica en familia. La Palabra pierde su poder y autoridad. Y con eso, también se debilita la autoridad de los padres. Toda la familia se desvía.

El SEÑOR habló por medio de Moisés, ofreciendo a su pueblo una claridad tremenda. El mandamiento de Dios es que guardes su Palabra cerca de ti. La Palabra de Dios te guía hacia la vida y te mantiene en el camino correcto. La doble referencia a la vida y al bien ciertamente anticipa las palabras del propio Jesús: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida». Solo en Él se halla toda la aventura que los creyentes podrían desear. Ancla tu mente y tu corazón a Jesús mediante la lectura de la Palabra, para que nunca te desvíes de Él.

Sugerencias para la oración: Ora para que tú y los miembros de tu familia estén firmemente anclados a Jesús por medio de la lectura bíblica, la oración y los tiempos de adoración. Piensa en miembros de la iglesia o personas que conozcas que se están desviando, y pide a Dios que los traiga de vuelta a Sí mismo con amor.