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PADRES, ¿SON USTEDES LÍDERES FIELES?

MIÉRCOLES, 12 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Deuteronomio 6

Proverbios 1:8: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre».

Ayer el tema fue sobre las naciones; hoy se trata del fundamento de las naciones: la familia. Observa el enfoque de Deuteronomio 6, donde se ordena que la familia dedique su tiempo y energía a enseñar a los hijos del hogar a conocer al Señor. Cuando caminas, señalas la hermosura de la creación y el poder de Dios. Al regresar a casa, señalas la seguridad del hogar y confías tu corazón a Dios el Padre. Cuando celebras, recuerdas a tus hijos que Dios rescató a Su pueblo de la esclavitud en Egipto y los libertó.

Como cristianos del Nuevo Testamento, esta enseñanza es vital. Con la misma constancia y persistencia, aprovecha toda oportunidad para enseñar a tus hijos acerca del amor inmenso de Dios manifestado en Jesús. El acto supremo de salvación en el Antiguo Testamento fue el Éxodo: Moisés conduciendo al pueblo fuera de Egipto prefiguró a Jesús, quien guía a Su pueblo fuera del Egipto del pecado hacia la tierra prometida. Mientras le seguimos, somos bendecidos al ser adoptados como hijos e hijas de Dios. En nuestro peregrinaje, Jesús, el Príncipe de paz, protege y guarda a Su pueblo por medio del Espíritu.

Padres, ¿están alimentando su propia alma para poder enseñar a sus hijos? Padres, ¿están tan enfocados en conocer a Jesús que, del desbordamiento de su corazón, no pueden dejar de hablar de Él, su Libertador? No importa si sus hijos tienen diez o cuarenta años, si están casados o solteros; ustedes deben ser líderes piadosos.

Sugerencias para la oración: Confiesen, padres, las veces y las formas en que han descuidado su deber de ser líderes espirituales en el hogar; oren para ser renovados en el gozo del Señor y compartan este don de salvación comenzando en casa y extendiéndolo hacia afuera.

LA TENTACIÓN DE LAS NACIONES

MARTES, 11 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Daniel 4:28-37

2 Crónicas 20:21: «Y después de consultar con el pueblo, designó a los que cantarían al Señor y alabarían la hermosura de Su santidad, mientras salían delante del ejército, diciendo: “Dad gracias al Señor, porque Su misericordia es para siempre”».

Esta meditación fue escrita el 12 de noviembre de 2024. El 11 de noviembre de ese mismo año tuve varios vuelos cortos en los Estados Unidos. Antes de despegar, en cada vuelo, la tripulación tomaba un momento para agradecer a los hombres y mujeres activos del ejército por su compromiso con la nación. Había banderas por todo el aeropuerto. Pensé en Nabucodonosor y en su orgullo por su país, sus logros y su poder. Como cristianos, sabemos que Dios establece reyes y tronos, primeros ministros y gobernantes, y también puede derribarlos.

El orgullo de Nabucodonosor fue su ruina. En cuanto se jactó de su poder y grandeza, fue humillado. En contraste, el rey Josafat, con un ejército pequeño frente a un enemigo vasto, se volvió humildemente al Señor de los ejércitos, quien le aseguró que no tendría ni siquiera que pelear, porque el Señor mismo lucharía por él. Siguiendo el consejo de los levitas y del pueblo, Josafat designó cantores para que alabaran a Dios marchando delante del ejército. Es una escena hermosa. Muestra con absoluta claridad que no es con fuerza, ni con poder humano, sino con el Espíritu del Señor que los reyes se levantan y caen, y las naciones prosperan o desaparecen.

¿Cuáles son las lecciones para nosotros en este Día del Recuerdo? Dios guarda los límites de las tierras y las naciones. Usa medios —como soldados y armas—, pero en última instancia, la victoria pertenece solo a Él. El pueblo de Dios es sabio al aclamar a Jesús como Cabeza sobre todo, el Rey supremo.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por las libertades que disfrutas; ora por todas las ramas del ejército, para que reconozcan (o sean instruidas por capellanes cristianos) que la derrota o el éxito provienen únicamente del Señor de los ejércitos. Ora también por los líderes de tu país, para que en cada rango y nivel reconozcan al Señor Dios.

ORGULLO Y HUMILDAD

LUNES, 10 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Proverbios 28:26

Isaías 66:1-2: «Así dice el Señor: “El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas llegaron a ser —declara el Señor—. Pero miraré a aquel que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra”».

El año pasado viajé a Ontario para celebrar el aniversario de mis padres con ellos. Mientras esperábamos a que el restaurante abriera, disfrutando del sol de septiembre, conversábamos animadamente. Cabe notar que teníamos hambre. Mi madre me preguntó mi opinión sobre el creacionismo frente a la evolución. Le di una respuesta muy firme, totalmente a favor del creacionismo. Algo sorprendida, ella replicó: «¿Tienes que tener siempre la razón?». Un poco sarcástico, le respondí: «Eso lo heredé de mis genes maternos». Mi padre, sin poder ocultar su sonrisa, discretamente se alejó un poco.

Humildad. No es una virtud valorada en la sociedad actual. Las personas expresan sin reservas sus opiniones sobre deportes, política, cine o celebridades. Ese parloteo es alentado por las plataformas digitales, donde la persona más opinante es empujada a extremos de lenguaje y postura según la cantidad de “me gusta” que recibe.

Solo Dios es altísimo. Él es omnisciente. Él es glorioso. ¿Sobre quién fija Su mirada? Sobre el humilde. Sobre el contrito. Nótese que estas dos cualidades van juntas. Ser humilde significa ser enseñable. Y quien es enseñable, al ser confrontado por la Palabra, por el Espíritu o por otros con su pecado o falta, debe confesarlo. Esa es la contrición. El que es humilde también tiembla ante la Palabra de Dios. Por medio de la Palabra, el humilde sabio es instruido por Dios mismo.

Sugerencias para la oración: Al leer la Palabra, pide al Espíritu Santo que te muestre las áreas y situaciones recientes de tu vida donde no has sido humilde. Una vez instruido, confiésalo a Dios y pídele un corazón contrito que aprenda a temblar ante Su Palabra.

ORAR CON LAS ESCRITURAS

DOMINGO, 9 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Isaías 12

Salmo 50:15: «E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás».

Es común que los creyentes presenten peticiones de oración a los ancianos y pastores, pidiéndoles que las incluyan en la oración congregacional (también conocida como oración pastoral). El Salmo 50 recuerda a los creyentes que nuestro Padre fiel invita a Su pueblo a clamar a Él, pero también les manda agradecerle por las oraciones respondidas. Este aspecto de la oración —la gratitud por las respuestas recibidas— es uno que fácilmente puede ser descuidado o pasado por alto. Hoy incluimos un ejemplo de oración, basado en Isaías 12, que pone en práctica algunas de las enseñanzas vistas en los últimos días.

Hay dos líneas en blanco donde puedes escribir tus propias razones para dar gracias a Dios, para glorificar Su Nombre y para proclamar Sus obras.

«Te damos gracias, oh Señor, porque aunque estuviste airado contra nosotros, tu ira se apartó y nos has consolado en Cristo nuestro Señor. Con los ojos de la fe te vemos, Dios que eres salvación, confiamos en ti y no tememos. Tú, Señor Dios, eres nuestra fortaleza y nuestro cántico; tú has venido a ser nuestra salvación. Con gozo sacamos aguas de los manantiales de la salvación. Te damos gracias, Señor, por ____________________. Junto a tu pueblo de todas las generaciones, damos a conocer tus obras ____________________.

Proclamamos que tu Nombre es exaltado. Cantad salmos al Señor, porque ha hecho cosas grandiosas; sea esto sabido por toda la tierra. Gritad y exultad de gozo, oh moradora de Sion, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel».

Sugerencias para la oración: Toma uno o dos versículos de tu Salmo favorito y conviértelos en una oración personal, expresando gratitud, lamento o cualquier carga que Dios haya puesto en tu corazón.

TENTADOS A ORAR CON PEREZA

SÁBADO, 8 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 47

Hebreos 13:20-21: «Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén».

Usa tu imaginación por un momento. Imagina que te llamas Juan. Yo soy tu amigo y te estoy pidiendo algo: «Hola, Juan. Bueno, Juan, tengo un favor, Juan, que pedirte, Juan». Sin duda, si escucharas esto, te distraería el uso constante de tu nombre. Si escuchas a algunos padres, ancianos o ministros orar, podrías sentir algo similar: hay un uso excesivo de un solo nombre, como «Señor» o «Dios». Se repite. Se repite. Se repite, tanto, que parece una coma.

Ahora mira nuevamente el Salmo 47. Dios es llamado «el gran Rey sobre toda la tierra» (¡qué título tan glorioso!). El salmista lo llama también «nuestro Rey» y «el Dios de Abraham». Es «el Altísimo, digno de suprema alabanza». En Hebreos, es «el Dios de paz». Jesús es «el gran Pastor de las ovejas». Jesús también es llamado «Jesucristo», es decir, el Ungido de Dios para el servicio santo.

La Biblia está llena de los nombres de Dios. En lugar de orar perezosamente, repitiendo el mismo nombre una y otra vez, piensa en quién es Aquel a quien estás dirigiendo tus oraciones. Invoca al Dios de paz para ayudar a una familia en conflicto matrimonial. Llámalo «el gran Rey» al pedir perdón por la rebeldía de un pueblo que a menudo se resiste a Su autoridad. Cuando anheles el regreso de Jesús, nómbralo «el gran Rey sobre toda la tierra», cuya gloria será revelada cuando venga con todos Sus santos ángeles.

Sugerencias para la oración: Ten a mano un cuaderno mientras lees la Biblia, ya sea de forma personal o en familia, para anotar los nombres de Dios. Luego, incorpora esos nombres en tus oraciones personales y familiares. Dios se ha revelado por medio de Sus nombres para que te acerques confiadamente a Su trono de gracia y halles misericordia y gracia en el momento oportuno.

VISIÓN Y ORACIÓN

VIERNES, 7 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Reyes 8:41-43

Proverbios 11:30: «El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio».

En la dedicación del templo de Salomón, el rey oró para que los extranjeros, atraídos por la fama del gran Nombre de Dios y por Sus poderosas obras, fueran recibidos por el Señor. Ya en ese momento de la historia de Israel era evidente que el pueblo de Dios debía ser un faro que brillara en medio de la oscuridad del mundo, reflejando la gloria de Dios.

Como declara Proverbios 11, los creyentes deben ser ganadores de almas. Las oraciones de los creyentes deben ser persistentes, fervientes, tan llenas de amor que constantemente imploren a Dios que traiga a sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo y a personas de toda tribu, lengua y nación al reino de Dios.

Queridos hermanos en la fe, ¿es esta la oración urgente de su corazón? ¿Anhelan que las personas, cercanas y lejanas, conozcan el gran Nombre de Jesús, en quien solamente se halla la salvación? Por tanto, es un asunto crucial de oración que los santos clamen a Dios para que la labor de misioneros y ministros, evangelistas y padres, maestros y predicadores sea eficaz, y muchos sean traídos a Cristo.

Queridos ministros, si las oraciones congregacionales no reflejan este énfasis tanto como deberían, les animo a ampliarlas, de modo que, conforme al mandato de la Escritura, modelen fiel y regularmente la oración por las misiones y por la cosecha de almas que ha de venir. Queridos creyentes, examinen sus devociones personales y familiares. ¿Están orando por los obreros en el campo de la cosecha y por los muchos que aún han de ser traídos?

Sugerencias para la oración: Consigue una tarjeta de oración de tu iglesia y ora regularmente por los misioneros que apoya tu congregación local. Visita el sitio web “The Joshua Project: People Groups of the World” y aprende sobre los pueblos y tribus no alcanzados para comenzar a orar de manera más informada.

TENTADOS A NO ORAR

JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Lucas 6:12-16

1 Tesalonicenses 5:16-19: «Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu».

Detente y medita en esto. Antes de escoger a los discípulos, Jesús pasó toda la noche orando, sin duda suplicando a Su Padre celestial que le concediera elegir a los hombres correctos. Como hombre, Jesús necesitaba sabiduría y dirección del Padre para tomar decisiones justas. Jesús recibió el Espíritu Santo sin medida (Jn 3:34). En el poder del Espíritu, Jesús se entregó plenamente a la voluntad de Su Padre y pidió las respuestas que necesitaba. El Evangelio de Lucas registra más de una docena de ocasiones en las que Jesús se apartó a lugares desiertos para orar.

Tú también eres propenso a la tentación de no orar. Las excusas abundan: no hay tiempo, demasiado trabajo, no sé por qué orar. La lectura de 1 Tesalonicenses ofrece una guía útil. La oración incluye regocijo. Recita Isaías 12: es un breve pasaje que muestra cómo se ve el verdadero gozo (vamos, léelo). Ora con acción de gracias. Aquí tienes algunos motivos para agradecer: la vida en Cristo, la nueva esperanza, tu familia en Cristo. En distintos momentos del día, da gracias a Dios. Pide al Espíritu, conforme avanza el día, discernimiento para tomar decisiones morales correctas en el trabajo, hacer lo bueno en lugar de lo popular o fácil en la escuela, y mostrarte fiel a Dios en tu vida diaria.

¿Cómo evitó Jesús el mal? ¿Cómo no cayó en las trampas de tentación cuidadosamente tendidas por el diablo? Perseveró en oración. Coloca recordatorios en tu teléfono para orar en diferentes momentos del día. Al hacerlo, descubrirás que hablar con Dios se vuelve cada vez más natural.

Sugerencias para la oración: Pide al Espíritu de Dios que abra tu mente y corazón para que no apagues Su obra en tu vida. Busca razones a lo largo del día para dar gracias a Dios y preséntaselas en oración. Ruega a Dios que te dé el deseo y la disciplina de ser un creyente que ora sin cesar.

BANALIDAD Y ORACIÓN

MIÉRCOLES, 5 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Colosenses 4:2-6

Salmo 146:7b-9: «Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna».

Los Salmos son el libro de oración del pueblo de Dios. Enseñan a los creyentes a orar. Los 150 Salmos ofrecen temas sobre los cuales los creyentes pueden orar. Incluso esta breve cita del Salmo 146 ofrece una amplia variedad de asuntos de oración. Oraciones como estas ayudarán a los creyentes jóvenes a superar la banalidad que a menudo se escucha en las oraciones.

Los creyentes usan clichés como: «Bendice las manos que prepararon estos alimentos». Uno de mis favoritos es: «Te lo presentamos delante del Señor» (no revelaré mi peso, pero puedo asegurar que la mayoría de las personas que oran por mí no podrían levantarme). También se suele decir: «Sé cercano a…» seguido del nombre de la persona. Pero Dios siempre está cerca de Su pueblo. Entonces, ¿qué significa realmente esa petición?

Pablo enseñó a los creyentes a orar para que se abrieran puertas al Evangelio. Instó a las iglesias a pedir a Dios que él (y todos los que testifican de Jesús) pudieran hablar con claridad al proclamar el Evangelio. Los creyentes que siguen a Jesús necesitan Su poder para andar con sabiduría. Hay muchas cosas que llenan nuestro tiempo; un antiguo compañero de oración solía decir: «Señor, ayúdame a aprovechar bien mi tiempo para Tu reino». Es tentador orar con descuido o sin propósito. Examínate en cuanto a cómo oras.

Los que pertenecen a Dios y lo conocen crecerán en su vida de oración. La oración es el latido vital de nuestra relación con el Rey. Cuanto más conocen los creyentes a Dios, más íntima y completa será la variedad de asuntos que le presenten en oración.

Sugerencias para la oración: Pide que el Espíritu de Dios despierte en ti, como creyente, una santa conciencia de los diversos asuntos que puedes presentar a Dios en oración, y que te conceda una comunión más profunda con Él.

Banalidad significa ‘falta de sabor o frescura’.

TENTADOS POR ATAJOS EN LA ORACIÓN

MARTES, 4 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 2 Corintios 12:1-10

Gálatas 4:13: «Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no despreciasteis ni desechasteis por causa de mi prueba física, sino que me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús».

Un visitante en un hogar reformado o presbiteriano podría ser perdonado si pensara que el asunto más importante de la oración familiar es la salud física de los miembros de la familia. No es raro escuchar oraciones familiares centradas casi exclusivamente en temas de salud. Sin embargo, las Escrituras enseñan algo muy diferente a los creyentes.

Pablo tuvo la oportunidad de predicar a los gálatas precisamente porque sus ojos lo afligían y esto le impidió continuar su viaje. En 2 Corintios, Pablo menciona que pidió al Señor ser librado del aguijón en su carne. Muchos comentaristas creen que aquel aguijón era una dolencia física. Pablo aprendió que la gracia de Dios es suficiente aun en los momentos más difíciles de la vida. El propósito de la oración no es que todos sean sanados, sino que Dios sea glorificado. Los cristianos, por los medios que Dios decida usar, son formados para ser hombres y mujeres fieles y obedientes a Él. Con frecuencia, el instrumento que Dios usa para esa formación es el sufrimiento y la dificultad.

Quizás los pastores locales, inspirados por la Palabra, transformen intencionalmente las oraciones congregacionales para que sean modelos más claros de oración bíblica. Ora para que los creyentes encuentren la gracia de Dios en medio de su sufrimiento. Pide al Señor que guíe a los afligidos hacia médicos y especialistas que, a través del testimonio del creyente que sufre, puedan escuchar el evangelio por primera vez. Y sí, ora también, en su debida proporción, por el bienestar de los enfermos.

Sugerencias para la oración: Que el Espíritu del Señor conmueva a pastores, ancianos, padres y guerreros de oración para que sean más intencionales al orar por los enfermos; pide a Dios por aquellos que están padeciendo entre nosotros, para que Su gracia sea suficiente para sus necesidades.

DESEO Y CONOCIMIENTO

LUNES, 3 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 37:1-7

Proverbios 19:2: «El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies peca».

Un buen amigo, corredor de maratones, dirá que un corredor debe tener tanto una meta como una línea de llegada. ¿Puedes imaginar a un maratonista que se proponga correr 42.195 km sin saber dónde está la meta? Sería una locura. Un corredor no comienza una carrera sin conocer su propio ritmo, aquel que puede sostener durante toda la carrera. El entrenamiento riguroso que ha realizado en el pasado lo guía.

El Salmo 37 enseña al creyente a ignorar la creciente marea del mal que lo rodea. En lugar de dejarse tentar a comprometerse o tratar de averiguar hasta qué punto puede alinearse con el mundo y aun así cruzar la meta como cristiano, debe preguntarse junto con el salmista: «¿Me estoy deleitando en Jehová?». Un creyente así, habiendo cruzado la línea de llegada, anhela oír a su Padre decirle: «Bien, buen siervo y fiel». No hay carreras sin rumbo ni vueltas en círculos, sino una línea recta de visión hacia la meta: el deleite eterno en la presencia de Dios.

¿Con qué rapidez o lentitud corres? Proverbios enseña al cristiano a no dejar que sus pies corran más rápido de lo que su discernimiento le permite afirmar el paso. Más bien, el creyente debe reconocer que el mundo llama al bien mal y al mal bien. Afirmar el paso en la fe requiere crecer en el conocimiento del Señor, lo cual se logra conociendo Su Palabra tan profundamente que puedas avanzar en medio de un mundo lleno de problemas.

Sugerencias para la oración: Confiesa tus deseos errados y arrepiéntete de las áreas de tu vida en las que has hecho concesiones al pecado. Pide al Espíritu de Dios que renueve tu fe para que puedas ver con claridad la línea de llegada y correr esta vida para la gloria de Dios.