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CÓMO DEBO EXPRESAR MI GRATITUD A DIOS

MIÉRCOLES, 28 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 116

Job 23:12 «Del mandamiento de Sus labios nunca me separé; guardé las palabras de Su boca más que mi comida.»

Cuando miramos a través del prisma de la gracia consoladora y fortalecedora de Dios; cuando meditamos en lo que es necesario para pertenecer en cuerpo y alma a nuestro Mesías, no podemos permanecer indiferentes. Cuando reflexionamos con humildad sobre lo que Jesús hizo para libertar a Sus seguidores, para asegurar la salvación, para entregarnos al Padre celestial, necesariamente debe seguir una vida de gratitud y agradecimiento. Salvos de la mano del adversario y de la ira de Dios contra nuestro pecado, no necesitamos temer la vida venidera.

La liberación de nuestro pecado y miseria es una bendición sin comparación. Nuestro pecado es una ruptura de relación con el SEÑOR. Solo Jesús, por Su sacrificio, puede restaurar esa relación. Y ahora damos gracias, pues se nos concede el privilegio de hacerlo. ¿Cómo expresas tú tu gratitud? Si hicieras una lista que caracterizara tu agradecimiento, ¿qué incluirías en ella? Ciertamente, debemos agradecer al Señor cada día por Su favor constante. Los creyentes tenemos la Palabra de Verdad que traza la Línea de la Promesa; el camino del pacto; las doctrinas de la gracia; la historia de la salvación; la manera de vivir delante del rostro de Dios. ¡Alabado sea Dios, de quien manan todas las bendiciones!

«La gratitud es una ofrenda preciosa a los ojos de Dios, y es una que aun el más pobre puede ofrecer sin empobrecerse, sino enriqueciéndose al hacerlo.» —A.W. Tozer

Sugerencias para la oración:
«Oh, dad gracias a Jehová, porque Él es bueno; Su misericordia es para siempre. Díganlo los redimidos de Jehová, a quienes redimió del poder del enemigo. Los ha reunido de las tierras: del oriente y del occidente, del norte y del sur, de manos adversarias» (HPH 107A:1).

NECESITO SABER CÓMO PUEDO SER LIBERADO

MARTES, 27 DE ENERO

Lectura bíblica: Juan 8:31-36

Éxodo 20:1-2 «Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre».

Separados de Cristo, seguimos en esclavitud y somos siervos del pecado. Solo Cristo puede liberarnos del poder y de la pena del pecado. Necesitamos liberación; ser librados de la condenación; experimentar verdadera libertad; recibir la doble imputación: mi pecado transferido a Jesús, y Su justicia atribuida a mí. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. Jesús, quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por Él.

● «¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro» (Ro 7:24-25).
● «Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte» (Ro 8:2).
● «Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres» (Jn 8:36).
● «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (Gá 5:1).
● «Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso» (Sal 118:5).
● «Como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios» (1 P 2:16).

Lo decimos de nuevo: solo Cristo, nuestro Redentor, puede hacernos libres. ¡Gloria, aleluya!

«Sentí como si pudiera saltar de la tierra al cielo de un solo brinco cuando por primera vez vi mis pecados ahogados en la sangre del Redentor» —Charles Spurgeon.

Sugerencias para la oración:
«Oh Señor, nuestro Salvador, ayuda y glorifica Tu nombre; líbranos de todos nuestros pecados y quita nuestra vergüenza» (HPH 79B:2).

NECESITO CONOCER MI PECADO

LUNES, 26 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 51

Romanos 3:23 «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.»

Transgresión. Invasión. Errar el blanco. Quebrantar la ley. Iniquidad. Maldad. En la caída de Adán, todos pecamos. El pecado es invasivo y mortal. Es una ofensa contra Dios y Su santidad. Es elegir seguir nuestro propio camino. Es negarse a obedecer la ley de Dios. El pecado rechaza las normas divinas. Es fallar en amar a Dios y al prójimo como lo exige la Escritura. Mi corazón pecaminoso es atraído al pecado como el metal a un imán.

¿Qué debes saber para vivir y morir en el gozo del consuelo del evangelio? Tú y yo debemos conocer nuestro pecado. Debemos conocer el problema antes de abrazar la solución que solo puede recibirse en Jesucristo. Hemos sido corrompidos por el pecado. Culpables. Separados de Cristo, somos indignos, hipócritas, tramposos y de doble ánimo (¡qué cosas tan horribles de decir sobre nosotros… pero son ciertas!). El Catecismo habla de cuán grande es la ofensa del pecado contra el Dios tres veces Santo. El pecado siempre produce miseria, haciéndonos miserables. ¿Reconoces el veneno del pecado en tu vida? ¿Experimentas remordimiento? ¿Cómo progresas en la vida de arrepentimiento y fe?

David llegó a conocer su pecado después de ser confrontado por el profeta Natán. «¡Tú eres ese hombre!» Y así fue. David pensó que podía ignorar u ocultar su pecado. Dios lo ve todo.

«Todo pecado es un acto de traición cósmica, un intento inútil de destronar a Dios en Su autoridad soberana» —R.C. Sproul.

Sugerencias para la oración:
«Ten piedad, oh Dios, de mí;
en Tu gracia pongo aquí
mi clamor con gran dolor;
borra mi transgresión, Señor.
Lávame, hazme limpio en Ti,
límpiame de mi pecar» (HPH 51C:1).

LO QUE NECESITO SABER

DÍA DEL SEÑOR, DOMINGO 25 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 25

Salmo 99:5 «Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de Sus pies; Él es santo.»

Hoy, por la gracia de Dios, nos unimos con otros creyentes como el cuerpo de Cristo. ¡El mejor día de la semana, emblema del descanso eterno! Es una inmensa bendición congregarnos en la presencia de Dios y en compañía de Sus ángeles. En libertad nos reunimos. Participamos de un diálogo pactal en el cual Dios habla, y nosotros, en Su compasiva misericordia, respondemos. Qué maravilloso es leer en el Salmo 25: «La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer Su pacto.»

Esto nunca debe volverse algo común para nosotros. Hay muchos que adoran en secreto y corren peligro de perder la vida. Cristianos están siendo asesinados cada día. En nuestro propio contexto, la hostilidad contra la fe cristiana va en aumento. Nos reunimos para declarar la alabanza de Dios, pero más importante aún, para oírle a Él. La proclamación de la Palabra leída y predicada sigue siendo el centro de nuestra adoración. Hay cosas que debemos oír y debemos saber. Pecado, salvación, servicio. Culpa, gracia, gratitud. Ruina, redención, renovación. Estos son asuntos esenciales que nos conducirán por la senda de una vida dispuesta de todo corazón para el SEÑOR.

Al reunirte con el SEÑOR y Su pueblo, agradécele por haberse revelado a ti—hablándote a través de Su creación y de manera aún más directa por medio de Su preciosa Palabra.

«Cor meum tibi offero, Domine, prompte et sincere», que se traduce como: «Mi corazón te ofrezco, oh Señor, pronta y sinceramente» (Lema de Calvino).

Sugerencias para la oración:
«Enséñame, Señor, a obedecer Tu ley;
que aprenda a conocerte, y en presencia Tuya
sirviéndote con gozo, cantar Tus alabanzas
y exaltar Tu gloria» (HPH 529:2).

VIVIR PARA JESÚS: parte 2

SÁBADO, 24 DE ENERO

Lectura bíblica: Romanos 12

2 Corintios 5:15 «Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos».

1– Vivir para Jesús una vida de fidelidad,
buscando honrarle con en todo lo que hago;
rindiéndole lealtad con alegría de corazón y libertad,
Este es el camino de bendición para mí.

Coro:
¡Oh Jesús, Señor y Salvador, me entrego a Ti!
Pues Tú en tu expiación te entregaste por mí.
No tengo otro Amo, mi corazón será tu trono;
mi vida doy, para vivir en adelante,
Oh Cristo, solo para Ti.

2– Vivir para Jesús que en mi lugar murió,
llevando en el Calvario mi pecado y mi desgracia
Tal amor me constriñe a responder a su llamado
seguir su guía y darle mi todo.

Este himno habla del exigente pero bienaventurado llamado de vivir para Jesús. Es un eco de muchas Escrituras, incluidas las de nuestras lecturas de hoy. Vivir para Jesús significa que no nos avergonzamos de confesar Su Nombre. Es dedicar nuestra atención a la Palabra de Dios y orar con enfoque.

Gracias al Señor, podemos anticipar con gozo el Día del Señor mañana, donde una vez más seremos animados a vivir para Jesús. Sí, vivir para Jesús es un altísimo llamado, para el cual necesitamos mucha ayuda desde lo alto. Oremos por una vida que agrade a Dios. Confía y obedece, porque no hay otra manera de hallar gozo en Jesús sino confiando y obedeciendo. ¡Que el SEÑOR nos halle fieles!

Sugerencias para la oración:
«Dame poder, Señor, con gozo y prontitud,
para cumplir Tu ley con toda rectitud.
Haz que al hacer el bien, lo haga con valor,
y Tú, en Tu gran bondad, des fruto a mi labor.» (HPH 523:2).

VIVIR PARA JESÚS: parte 1

VIERNES, 23 DE ENERO

Lectura bíblica: Mateo 25:31-46

Mateo 16:24 «Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.»

¿Cómo describirías lo que significa vivir para Jesús, quien pagó el precio de la expiación y dio Su vida para que nosotros recibiéramos la nuestra? Jesús, quien intercede por nosotros a la diestra del Padre celestial. Jesús, quien ha de venir otra vez. Ciertamente, en una breve meditación no podemos agotar lo que implica vivir para Jesús. Nuestras lecturas bíblicas son claras. Son desafiantes. Vivir para Jesús es morir (continuamente) al pecado. Vivir para Jesús implica saber dónde está nuestro verdadero tesoro. Es una vida de arrepentimiento y fe. Somos soldados de la cruz, seguidores del Cordero. Es confesar el Nombre de Cristo, presentarnos como sacrificio vivo de agradecimiento, usar nuestros dones con prontitud y gozo para servir y edificar a otros creyentes. Es vivir en Su mundo como portadores de luz, hablar a favor de la justicia bíblica y recordar que somos Sus embajadores.

Nadie puede servir a dos señores. Debemos pedir con oración la ayuda del Señor para andar en «caminos humildes de libre servicio». Se trata de ser intencionales en «mantener la fe dulce y firme, en una confianza que triunfa sobre el mal» (cf. PH 450 -1959). Estemos en oración por fuerza para hoy y una esperanza radiante para el mañana, para ser hallados fieles a la santísima fe.

«¡Oh, sol hermoso, y luna hermosa, y estrellas hermosas, y flores hermosas, y rosas hermosas, y lirios hermosos, y criaturas hermosas, pero oh, diez mil veces más hermoso mi Señor Jesús!» —John Flavel

Sugerencias para la oración:
«Toma, Señor, mi amor; lo rindo a Ti,
tesoro fiel que guardo para Ti.
Tómame a mí, y sea en todo, sólo,
todo para Ti, sólo para Ti.» (HPH 538:6).

Y ME DISPONE DE CORAZÓN

JUEVES, 22 DE ENERO

Lectura bíblica: Josué 24:14-28

Colosenses 3:23-24 «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.»

¿Te ves a ti mismo trabajando para el SEÑOR, sabiendo que el pecado ya no se te imputa porque fue imputado al Salvador? No solo somos salvos de algo, sino también para algo. Somos salvos de la ira de Dios y de las consecuencias de nuestro pecado. Somos salvos para el servicio en el reino de Dios, y para hacerlo con alegría. Salvos para una respuesta de gratitud; una vida que busca al SEÑOR y Su reino. Como dijo Josué: «Pero yo y mi casa serviremos a Jehová».

Considera:
● Deuteronomio 10:12 «Sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.»
● 1 Samuel 12:24 «Solamente temed a Jehová, y servidle de verdad con todo vuestro corazón; pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros.»
● Salmo 103:1 «Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.»
● Romanos 12:11 «En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.»
● 1 Corintios 15:58 «Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.»

Que el SEÑOR nos ayude por Su Espíritu Santo a entender que nuestra vida en el reino no genera nuestra justicia; más bien, nuestra justicia en Cristo (toda por gracia) genera una vida de agradecimiento.

«La obra de Dios hecha a la manera de Dios jamás carecerá de la provisión de Dios.» —Hudson Taylor

Sugerencias para la oración:
«Cuando el SEÑOR, en poder, libertó a Sion,
de su prisión volvió, y nuestra redención
con gozo y con cantar
hicimos proclamar:
¡Gloria al SEÑOR de toda creación!» (HPH 126B:1).

CRISTO, MEDIANTE SU ESPÍRITU SANTO, NOS ASEGURA

MIÉRCOLES, 21 DE ENERO

Lectura bíblica: Juan 14:25-28; 15:26; 16:5-11

Isaías 44:3 «Porque Yo derramaré aguas sobre el sequedal y ríos sobre la tierra árida; Mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y Mi bendición sobre tus renuevos.»

La fe para creer es un don precioso de la abundante gracia de Dios. Transitar por la vida sin certeza no es vivir. Muchas personas invierten en seguros. Se dice que el propósito de los seguros es brindar protección financiera contra posibles pérdidas al transferir el riesgo de un individuo o empresa a una compañía aseguradora. Pero el seguro y la seguridad son cosas distintas. El seguro no tiene valor eterno. Los creyentes maduros se gozan en el valor duradero del don de la seguridad. Aun cuando experimentamos dudas, los cristianos siempre podemos volver al hecho de que el SEÑOR jamás nos dejará ni nos desamparará.

Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que Jesús nos libra de la ira venidera? (1 Ts 1:10). Permíteme hacerte algunas preguntas. ¿Confías de todo corazón en la promesa de Dios, no solo para otros, sino también para ti, de perdonar tus pecados? ¿Crees en Su don de gracia por los méritos de Cristo, para concederte justicia eterna y salvación? En resumen, ¿crees en el mensaje del evangelio, arraigado en el sacrificio perfecto y único de Cristo? Si tu respuesta es afirmativa, entonces conoces algo del poder convincente del Espíritu Santo que te pone bajo el estandarte de la gloriosa seguridad. Si no es así, corre al SEÑOR y busca Su favor. Hazlo hoy mismo.

«La fe es una confianza viva, audaz, en la gracia de Dios; tan segura y firme que un hombre podría dar su vida por ella mil veces.» —Martín Lutero

Sugerencias para la oración:
«Alienta el soplo de Dios mi alma con poder;
dame Tu vida y hazme amar lo que Tú quieras hacer» (HPH 397:1).

PORQUE LE PERTENEZCO A ÉL

MARTES, 20 DE ENERO

Lectura bíblica: 2 Corintios 5:1-15

2 Corintios 5:5 «Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.»

Una vez más aparece esa palabra tan hermosa: pertenencia. Porque le pertenezco a Jesús. Los creyentes jamás se cansan de confesar su seguridad en Cristo. Los seguidores de Jesús confiesan que, porque le pertenezco, Cristo, por Su Espíritu Santo, me asegura la vida eterna. ¡Qué gloriosa y bienaventurada seguridad! Las buenas nuevas prometen, más aún, garantizan, y convencen de lo que ha de venir. Los discípulos viven con la mirada puesta en el día de la gloria, y damos gracias a Dios por ello.

Este mundo está lleno de incertidumbres. Pero en la santísima fe podemos confesar certeza. Dios nos conducirá de este mundo al venidero, y es obra del Espíritu Santo convencer nuestros corazones de la vida por venir. Los cristianos pueden vivir sabiendo que estamos seguros en las manos de Jesús, y es el Espíritu Santo quien nos asegura que el sostén de Cristo es firme.

Nuestro llamado es a confiar en la palabra del SEÑOR. Qué trágico es saber que tantos de nuestros prójimos viven sin la seguridad que solo puede dar el Espíritu Santo. Millones están perdidos. Muchos permanecen muertos en sus delitos; ciegos a su necesidad de salvación y a la realidad de lo que ha de venir. Y ¡qué llamado el nuestro! Ser instrumentos del SEÑOR para persuadir a otros.

«La verdadera realidad es que, si bien Él vino a predicar el evangelio, su propósito principal al venir fue que hubiese un evangelio que predicar.» —R.W. Dale

Sugerencias para la oración:
«A Cristo pertenezco, Él por mí murió;
Suyo soy, y Él es mío, por la eternidad» (HPH 187:4).

PARA MI SALVACIÓN

LUNES 19 DE ENERO

Lectura bíblica: Marcos 14:26-47

Juan 12:27: «Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿“Padre, sálvame de esta hora”? Mas para esto he llegado a esta hora».

La línea de la promesa. Los lazos y las bendiciones del pacto de gracia. Las misericordias perpetuas del Señor que sostienen y protegen el plan eterno desde antes del tiempo. El nacimiento virginal de Cristo. La misión y el ministerio de nuestro Redentor. Un ministerio enfrentado a oposición en cada paso. Getsemaní. (Señor, perdónanos por las veces en que hemos leído sobre Getsemaní con ojos secos). Nuestro hermoso Salvador que cargó con la maldición. Nacido de una virgen, acostado en un humilde pesebre. La cruel cruz. El testimonio del Mesías acerca del abandono de Su Padre. La declaración de victoria: consumado es. El velo rasgado de arriba abajo. Sepultado en la fría tumba de piedra. Resucitado al tercer día. Ascendido a la diestra del Padre celestial. El custodio, guardián, protector y defensor de nuestras almas. La promesa de Su segunda venida. Nuestro SEÑOR que salva hasta lo sumo. ¡Oh, cuán rica redención para el creyente! Y luego decir: para mi salvación. Simplemente asombroso.

Si estás leyendo esto como incrédulo, te ruego que te vuelvas a Cristo. La salvación es nuestra mayor necesidad. Sin ella, estás perdido eternamente. Confía en las promesas de la PALABRA de Dios. Fuera de Cristo no hay esperanza de alcanzar la bendición de la eternidad. Fuera de Aquel que fue enviado para ser el rescate por muchos, solo queda una eternidad de separación del amor y la gracia de Dios.

«Getsemaní no es un campo de estudio para nuestro intelecto. Es un santuario para nuestra fe». – Klaas Schilder

Sugerencias para la oración: «Cantad al Señor, sublime Dios, Creador poderoso, que por su gracia y su amor nos trae salud gloriosa. Mi alma gozo recibe fiel, pues toda pena quita Él. A Dios loor y gloria» (TPH 214:1).