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EL PAN DE VIDA EN GILGAL

MARTES 10 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 4:38-44; Juan 6:22-51

Juan 6:32: «Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo».

Así como el Señor sostuvo a Eliseo y a los profetas durante una severa hambruna, vemos que Él usa los medios que quiere para cumplir Sus propósitos, incluso un poco de harina y veinte pequeños panes. Pero eso no debería sorprendernos porque señala hacia la verdad bíblica de que Dios siempre proveerá el pan de cada día para Su pueblo (Mt 6:11, 25-34). También es sombra de la verdad de que Jesús es el Pan Vivo que limpia y sostiene a todos los que le miran con fe salvadora.

Todos los escritores del Antiguo Testamento miraban hacia adelante, a Cristo. Cada limpieza es sombra de la limpieza que Cristo trae. Incluso la limpieza del guisado es sombra de la limpieza, la purificación, que Dios trae a pecadores corrompidos.

El pan traído por el hombre de Baal-salisa señala hacia adelante, hacia Aquel que es el Pan de Vida, nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. En Juan 6:51 Jesús declaró: «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (siendo la carne una referencia a Su cuerpo siendo traspasado y crucificado en el Calvario).

Es por gracia mediante la fe solo en Cristo que somos sostenidos en esta vida y resucitados en perfección, cuerpo y alma, en el día postrero. Si verdaderamente crees esto, entonces vive para alabanza de la gloriosa gracia de Dios, ¡hoy y siempre!

Sugerencias para la oración: Agradece al Señor por Su poder purificador y agradécele por Su Hijo que es el Pan Vivo que nos sostiene a lo largo de la peregrinación de esta vida y por toda la eternidad.

VIDA DE LO ALTO

LUNES 9 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 4:32-37; Ezequiel 37:1-14

Efesios 2:1, 4-5: «Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados […] Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)».

Vemos el poder de la fe y la oración en este pasaje, pero sobre todo, el pasaje nos enseña el poder de Dios para impartir vida tanto al cuerpo como al alma. La resurrección del niño es una sombra de la resurrección de Jesús y de todos los que tienen fe en Él. También retrata la vida espiritual que Dios imparte por gracia a todos los que tienen fe en Jesús, porque estábamos muertos en nuestros pecados y transgresiones (Ef 2:1-5).

El acto de Eliseo de soplar en la boca del niño retrata el aliento del Espíritu Santo que sopla el aliento de vida eterna en aquellos que están espiritualmente muertos. Señala hacia la verdad que Jesús habló en Juan 3:5-7: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo».

En la tumba de Lázaro, Jesús habló estas palabras familiares: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?» (Jn 11:25-26).

Marta respondió con fe sincera y gozosa. Ella creyó en Cristo y en Su poder para dar vida a los muertos, no solo físicamente, sino espiritualmente. Por la gracia de Dios, ¡que lo mismo sea cierto para ti y para mí!

Sugerencias para la oración: Alaba a Dios porque nos ha dado nacimiento espiritual y también «juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús» (Ef 2:6-7).

DIRECTAMENTE A CRISTO

DOMINGO 8 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 4:8-31; Hebreos 4:14-16

Hebreos 4:16: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro».

Entre las muchas verdades enseñadas en este pasaje está que en cualquier momento y en todas las situaciones, debemos ir directamente a Cristo, de quien Eliseo fue sombra.

Puede parecer extraño que la sunamita no se detuviera a contarle a Giezi, o a cualquier otra persona, acerca de la muerte de su hijo. Ella continuó directamente hacia Eliseo y solo hablaría con él. Puede parecer extraño hasta que nos damos cuenta de que Eliseo fue una sombra, o tipo, de nuestro Señor Jesucristo.

Ella no se detuvo a hablar con Giezi. Quería ir directamente al varón de Dios. Sin embargo, hay muchos que van a los santos, orándoles a ellos o a María, esperando que ellos intercederán en su favor. Pero hay solo un intercesor. «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Ti 2:5).

El esposo de la sunamita se sorprendió de que ella fuera a Eliseo cuando no era luna nueva ni día de reposo (v. 23). En su mente, solo se acercaría al varón de Dios en ciertos momentos. Muchas personas actúan de manera muy similar. En lugar de una observancia especial para la luna nueva, se acercan al Señor en adoración externa en Semana Santa y Navidad, pero rara vez en otros momentos del año. Y hay muchos que asisten a la iglesia el domingo y sin embargo durante toda la semana rara vez se acercan al Señor con oraciones de adoración y alabanza, así como de petición y súplica.

Pero que tú y yo siempre vayamos directamente a Cristo, ¡siendo fervientes y fieles en la oración!

Sugerencias para la oración: Agradece a Dios que podemos acercarnos a Él en cualquier momento en oración por causa de nuestro fiel Sumo Sacerdote, Jesucristo.

LA DEUDA PAGADA

SÁBADO 7 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 4:1-7

Mateo 20:28: «Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».

La provisión de Dios para pagar la deuda de la viuda nos señala hacia Su pago por nuestra deuda de pecado. No fue solo una viuda en los días de Eliseo quien tenía una deuda tan grande que no podía pagarla. Lo mismo es cierto para ti y para mí.

Ninguno de nosotros puede pagar la deuda de nuestro pecado. El único que pudo pagar la deuda del pecado es Jesucristo. Jesús frecuentemente habló de Su muerte como el pago de un rescate. En Mateo 20:28 Jesús dijo: «Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos». Así como Dios proveyó para la viuda a través de Eliseo, Dios provee para el pago de nuestra deuda de pecado a través de Cristo.

La promesa es dada, pero solo se realiza por fe. La oferta gratuita del evangelio se extiende a todos, pero cada uno, por la gracia de Dios y el Espíritu regenerador, debe creer la promesa. Lo mismo era cierto para la viuda. La promesa del pago fue ofrecida. Los medios fueron declarados. Pero ella necesitaba fe en que el aceite sería provisto. Por la gracia de Dios, ella creyó y fue librada.

¡Que lo mismo se diga de ti y de mí! Que no solo escuchemos, sino que también respondamos con fe salvadora al único que puede pagar la deuda de nuestro pecado.

Sugerencias para la oración: Ora el sentimiento de 1 Corintios 6:19-20 de vuelta al Señor con acción de gracias y sincera devoción: «No soy mío; fui comprado por precio. Por tanto, te honraré con mi vida».

TRES REYES Y EL PROFETA DE DIOS

VIERNES 6 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 3:1-27

Proverbios 19:3: «La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón».

Esta porción de la historia nos enseña muchas verdades, incluyendo el error de hacer planes sin oración. Los primeros 12 versículos describen cómo tres reyes estaban perdidos y en gran necesidad porque no consultaron al Señor. Pero ¿a quién culpó Joram? ¡No a sí mismo, sino a Dios! (vv. 10, 13).

Nos recuerda que los impíos rara vez ven la mano de Dios a menos que golpee el desastre. Incluso hoy, un desastre natural se llama «un acto de Dios», pero el resplandor de una hermosa puesta de sol se atribuye a la «Madre Naturaleza».

También vemos en este pasaje que Dios usa los mismos medios, en este caso el agua, para ser bendición para unos (v. 17) y para traer juicio sobre otros (vv. 22-24). Esto es especialmente cierto en la respuesta de la humanidad a Cristo. Cada persona en el mundo será eternamente bendecida por su relación con Jesucristo, o sufrirá juicio eterno por su rechazo de Él. Como dijo Simeón a José y María: «He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha […] para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones» (Lc 2:34-35).

Jesucristo es o el bendito Salvador y Señor de tu vida, Aquel cuya alabanza proclamas y cuya Palabra te esfuerzas ansiosamente por obedecer. O es la piedra de tropiezo y la roca de ofensa. Por la gracia de Dios, que Él sea tu bendito Salvador y Señor, ¡el centro de tu fe!

Sugerencias para la oración: Agradece a Dios por el privilegio de la oración mientras buscas Su dirección para tu vida con gratitud por el don de Su Hijo.

EL USO QUE DIOS HACE DE LO INSIGNIFICANTE

JUEVES 5 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 3:1-12

1 Corintios 1:26-29: «Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia».

Este pasaje nos recuerda que el Señor a menudo usa personas y acontecimientos insignificantes para cumplir Sus propósitos, pues nada es demasiado difícil para Él.

Cuando los tres reyes se dieron cuenta de cuán peligrosa era su situación, Josafat preguntó dónde podrían encontrar un profeta del Señor. ¿Quién señaló el camino hacia Eliseo? Fue un oficial sin nombre del rey. Fue solo una persona común y corriente quien respondió: «Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías» (v. 11).

Verter agua sobre las manos se refiere a una tarea humilde que Eliseo tenía en su servicio con Elías. Eliseo había dejado la próspera granja de su familia para convertirse en un humilde siervo de Elías. Durante ese tiempo, alrededor de una década, nada se escribe sobre el servicio de Eliseo. Pero deducimos del versículo 11 que sirvió con buena voluntad en cualquier tarea que se le asignara, incluso la humilde tarea de proveer agua para Elías. Es un ejemplo de lo que Pablo escribiría a los Colosenses: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (Col 3:23).

Puede que te sientas insignificante, como si no hubiera un propósito para ti en el reino de Dios, pero Dios no tiene personas insignificantes. Incluso aquellos cuyos nombres no conocemos son conocidos por Dios, porque Él nos conoce a cada uno de nosotros por nombre, ¡y tiene un propósito para nuestras vidas!

Sugerencias para la oración: Agradece al Señor que Él tiene un propósito para ti. Pídele que revele Su propósito para ti con claridad, y luego esfuérzate por vivir conforme al propósito de Dios —Su voluntad— para tu vida.

¿BETEL O BET-AVÉN?

MIÉRCOLES 4 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 2:23-25; Génesis 28:10-22

Génesis 35:15: «Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Betel».

El relato de Eliseo en Betel parece severo hasta que consideramos la historia de Betel. Betel significa «casa de Dios» y recibió ese nombre de Jacob después de que tuvo un sueño acerca de una escalera que ascendía al cielo (Gn 28:19). Betel fue llamada más tarde «Bet-avén», que significa «casa de iniquidad» (Os 10:5), porque Jeroboam edificó un templo para un becerro de oro en Betel (1 R 12:28-30).

La burla de los jóvenes reflejaba la mentalidad de la comunidad. Se burlaban de él, no solo por su cabeza calva, sino porque era un profeta de Dios y no un seguidor del becerro de oro de Jeroboam. Su frase burlona, «¡Sube, calvo!», probablemente tenía la intención de burlarse de la ascensión de Elías. Sus burlas e incredulidad fueron sombra de las burlas dadas a Jesús en la cruz.

Este breve y triste relato nos recuerda que la religión en sí misma no es ridiculizada por el mundo. Las religiones falsas son aceptadas, así como el culto al becerro era venerado en Betel. Es la religión bíblica, centrada en Cristo, la que es ridiculizada (Jn 15:18-25). También nos enseña que hay bendiciones para aquellos que escuchan la Palabra de Dios y aceptan a Sus mensajeros (2 R 2:19-22), pero juicio para aquellos que rechazan Su Palabra y a Sus mensajeros (2 R 2:24).

Por vía de aplicación, toda la humanidad está o en Betel o en Bet-avén. Pero solo estamos en Betel —en la casa de Dios— mediante la fe salvadora en Su Hijo, quien solo es el camino, la verdad y la vida, el único camino al Padre (Jn 14:6).

Sugerencias para la oración: Si eres miembro de Betel, un hijo de Dios mediante la fe en Cristo, ¡agradece a Dios por Su gracia y misericordia! Si aún estás en Bet-avén, afuera mirando hacia adentro, ora recordando la promesa de Jesús: «Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera» (Jn 6:37).

AGUA VIVA EN JERICÓ

MARTES 3 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 2:19-22; Lucas 19:1-10

Lucas 19:10: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido».

El agua contaminada es como el pecado; tiene un efecto generalizado y perjudicial sobre todos, ya que lo penetra todo y lo destruye a su paso. Aunque la sal parecía un remedio extraño, simboliza el pacto de Dios con nosotros. La sal era requerida en todas las ofrendas de grano y se describe en Levítico 2:13 como «la sal del pacto de tu Dios».

La purificación del agua en Jericó fue sombra de la obra de Cristo. Jesús también fue a Jericó para hacer una obra de limpieza. Fue a la casa de Zaqueo, un publicano conocido como gran pecador. La gente decía: «Ha entrado a posar con un hombre pecador». Pero Jesús dijo: «Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lc 19:9-10).

En ese sentido, Jesús todavía está en Jericó porque por Su Palabra y Espíritu el Hijo del Hombre aún busca y salva a los que están perdidos. Al hacerlo, va a la fuente, limpiando el corazón de los pecadores, así como el agua contaminada fue limpiada en la fuente, en el manantial (v. 21).

El mismo que limpió las aguas de Jericó hace tanto tiempo puede limpiar tu corazón y el mío. Lo hace primero dándonos fe salvadora en Cristo cuando somos justificados. Y luego, habiendo comenzado esa buena obra en nosotros, la lleva adelante hasta completarla mientras nos santifica por el Espíritu Santo mediante la Palabra de Dios.

Sugerencias para la oración: Agradece a Dios que así como el agua en Jericó fue limpiada permanentemente (vv. 21-22), así somos nosotros cuando creemos en Cristo, sabiendo «que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Fil 1:6).

LLEVADO A LA GLORIA

LUNES 2 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 2:9-18; Hechos 1:1-11

Hechos 1:11: «Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo».

La compañía de profetas vio que el espíritu de Elías reposaba sobre Eliseo, pero sus ojos estaban cegados a la realidad de la ascensión de Elías al cielo. A menos que el Señor en Su gracia soberana nos dé ojos espirituales para ver, oídos para oír y un corazón para responder, no comprenderemos nuestra necesidad del Cristo ascendido. Como señala 1 Corintios 2:14: «Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente».

Por la gracia de Dios, por la morada del Espíritu Santo, ¿ves las verdades espirituales de la Palabra de Dios? ¿Ves que la ascensión de Elías fue solo una sombra de la ascensión de Jesucristo? ¿Ves que Cristo se sacrificó a sí mismo por ti antes de ascender a la gloria del cielo para que un día tú también puedas ascender a la gloria por Sus méritos y no por los tuyos? ¿Ves que Él regresará en gloria, corporalmente, no para llevar el pecado sino para juzgar a vivos y muertos? ¿Esperas ansiosamente Su regreso y la revelación de los nuevos cielos y la nueva tierra?

Si es así, entonces busca cada oportunidad para servirle con gratitud y gozo, tal como Eliseo lo hizo hace tanto tiempo cuando sirvió como asistente de Elías.

Sugerencias para la oración: Agradece a Dios por revelar a Su Hijo a través de los tipos y sombras del Antiguo Testamento así como de los testimonios del Nuevo Testamento de Su amor redentor. Y agradécele que nosotros también ascenderemos a la gloria ya que Él «transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas» (Fil 3:21).

NUESTRA DEPENDENCIA SOLO EN DIOS

DOMINGO 1 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 2:1-14; Juan 15:1-11

Juan 15:4: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí».

Eliseo fue llamado por Dios para asumir el ministerio que Elías había comenzado. Era una tarea enorme. Elías había probado el poder de Dios en el monte Carmelo cuando fuego del cielo encendió un altar empapado de agua. Elías fue quien confrontó de frente al malvado rey Acab. El Señor incluso le había dado a Elías poder para resucitar al hijo de una viuda de entre los muertos.

¿Qué necesitaría Eliseo para cumplir tan alto llamamiento? ¿Sería imperativo que fuera un gran orador llamando a Israel de regreso al Señor? ¿Dependería el éxito de su ministerio de su capacidad para ser ingenioso y astuto, ganándose a los israelitas con su personalidad?

En absoluto. Más bien, reconoció su dependencia solo en Dios. Pidió una doble porción del espíritu de Elías. Al pedir esa bendición, Eliseo mostró su completa dependencia del Señor. Al pedir una doble porción del espíritu de Elías, Eliseo estaba reconociendo su propia insuficiencia y su necesidad de ser lleno con el Espíritu de Dios para la obra que tenía por delante.

Lo mismo es cierto para ti y para mí. Necesitamos la bendición del Espíritu de Dios dentro de nosotros. Por el poder regenerador del Espíritu Santo, creemos en Jesucristo. Él es la vid verdadera; nosotros somos los pámpanos. Separados de Él, nada podemos hacer, pero mediante la fe en Él, tenemos salvación del pecado, vida eterna y fortaleza diaria.

Sugerencias para la oración: En lugar de pedir bendiciones materiales, pide al Señor crecimiento espiritual y pídele sabiduría para vivir las verdades de Su Palabra en tu vida.