VIERNES 20 DE MARZO
Lectura bíblica: Génesis 15:7-21
Génesis 15:7: «Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra».
Ayer vimos que Abram creyó a Dios y Dios contó esta postura de fe como justicia. Si queremos hacer justicia a nuestra relación con Dios, necesitamos considerar sus promesas como dignas de confianza y entregarnos a este Dios que promete. Esa es la manera de vivir en una relación correcta con Dios.
Hoy vemos que Dios recompensa esta postura de fe con el don de la tierra. En Génesis 15:1, Dios había dicho a Abram que su galardón sería sobremanera grande. Hoy leemos que este galardón es el don de la tierra de Canaán. La tierra era una especie de segundo huerto del Edén donde las naciones serían atraídas a la gloriosa presencia de Dios y comenzarían a reflejar esta presencia vivificante, luminosa y amorosa los unos a los otros, siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.
Dios había prometido la tierra cuando Abram llegó por primera vez a Canaán. Había repetido la promesa cuando Abram y Lot se separaron. Ahora Dios hace la promesa de nuevo como recompensa por su postura de fe. Lo nuevo esta vez es que se incluyen los límites geográficos de la tierra, así como el hecho de que los descendientes de Abram serían primero extranjeros en la tierra de Egipto antes de poseer la tierra, porque la iniquidad de los amorreos aún no se había completado. Este último hecho nos muestra la paciencia de Dios hacia los pecadores. No todo pecado amerita destrucción inmediata; solo la medida completa del pecado.
Sugerencias para la oración: Ya que la fe en las promesas de Dios y entregarnos a este Dios que promete es el medio que Dios usa para recibirnos en su reino eterno, pida a su Padre celestial diariamente que fortalezca su fe.
