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ABRIENDO LA PUERTA A LA HOSPITALIDAD

MARTES, 18 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Hechos 2:40-47

Hebreos 13:1-2 «Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles».

Alguien muy querido solía bromear durante esos temidos días del COVID-19: «Fui hecha para tiempos como estos. Se requiere que tenga una burbuja personal de dos metros, y nadie puede abrazarme inesperadamente». Yo añadía a tono jocoso: «Estoy tentado a regalarle un tapete para la entrada que diga: “Bienvenido. ¿Y usted por qué vino?”»

¿Quién te visita? ¿A quién invitas a tu casa? ¿Cuándo fue la última vez que recibiste intencionalmente a personas que no conocías? Hay iglesias que asignan «familias anfitrionas» cada domingo, para que los nuevos asistentes a la congregación local tengan un lugar donde almorzar. Aunque es una buena idea, apunta a un asunto más profundo dentro de la familia de Jesucristo: muchos miembros de la iglesia no reciben espontáneamente a los forasteros.

¿Qué tan acogedor eres realmente? El mandamiento es para aquellos que están recibiendo un reino inconmovible, que están siendo renovados en Jesucristo, y consiste en extender hospitalidad. De hecho, los hombres no deberían ser líderes en el hogar de Dios si no demuestran su compromiso con Jesús mostrando hospitalidad a los extraños.

En Hebreos, estos extraños eran personas que huían de la persecución o que habían sido llamadas por Dios al campo misionero. No había hoteles ni alojamientos disponibles fácilmente, así que los miembros de la iglesia abrían sus hogares a personas que no conocían, confiando en que estaban hospedando al mismo Señor y a sus mensajeros. ¿Y tú? ¿Qué tan abiertos están tu corazón y tu casa a las personas que Dios está enviando a tu camino?

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por aquellos entre ustedes que tienen el don de hospitalidad; ora para que el Espíritu te revele si estás obrando bien en esta área o si necesitas disponerte, junto con tu familia y tu hogar, a recibir a otros.

ROMPIENDO LOS CÍRCULOS CERRADOS DE LOS DOMINGOS

LUNES, 17 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Hechos 2:40-47

Hebreos 13:1-2: «Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles».

Quizás tu iglesia esté planeando enviar invitaciones para los servicios de adoración durante la época de Navidad. Conozco una iglesia que el año pasado repartió cerca de mil invitaciones, entregadas personalmente por los miembros, que caminaron mucho para hacerlo. ¿Por qué menciono esto? Porque muchas congregaciones esperan que personas poco acostumbradas a asistir a la iglesia se acerquen en Navidad. Y eso es maravilloso.

Pero déjame hacerte una pregunta seria: ¿Estás preparado? Si alguna familia, o algunos visitantes, llegan, ¿los recibirás con calidez? En Pentecostés se añadieron unas tres mil personas a la Iglesia. Asombroso. No es de extrañar que los creyentes se dedicaran a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión y a compartir sus comidas. Los nuevos creyentes necesitaban ser instruidos acerca de Jesucristo. Los viejos hábitos y rituales debían ser reemplazados por una relación viva con el Señor. Muchos de esos nuevos creyentes venían de lejos y necesitaban hospedaje y amistad.

Hace más de treinta años, en la congregación de nuestra familia, existía la “regla de los dos minutos”. Los primeros dos minutos después del culto, cada miembro debía acercarse a hablar con alguien que no conociera. Podía ser un visitante o simplemente otro creyente con quien no había hablado antes. La idea era sencilla: con demasiada frecuencia los miembros de iglesia forman círculos cerrados los domingos, relacionándose siempre con los mismos, con quienes se sienten cómodos. Los nuevos se sienten excluidos. En esta temporada navideña, propón en tu corazón romper ese hábito y acoger con amor a todos los que el Espíritu de Dios guíe a tu iglesia local.

Sugerencias para la oración: Comienza a orar desde ahora para que Dios, por medio de Su Espíritu, despierte en muchas personas el deseo de asistir a la iglesia durante diciembre y en la época de Navidad; ora también para que tu propio corazón esté dispuesto a recibir con gozo a aquellos que Dios enviará.

AFÉRRATE A ESOS PAPELES DE CIUDADANÍA

DOMINGO, 16 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Filipenses 3:12-21

Filipenses 3:14-15: «Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios».

A salvo al término de otra semana, Dios nos ha traído al bendito día domingo, en el cual, además de la devoción personal y familiar diaria, los creyentes tienen el privilegio de congregarse con Su pueblo y adorarlo. Toda adoración de este tipo es un ensayo previo para la gloria venidera. Como Pablo lo afirmó con tanta claridad, nuestra ciudadanía, ahora mismo, está en los cielos. Esperamos el regreso de Jesucristo desde la gloria y ser arrebatados con Él hacia los nuevos cielos y la nueva tierra.

Como escribió Pablo, sabemos que el premio de la vida, aquí y ahora, consiste en andar en estrecha comunión con Jesucristo. Toda enseñanza e instrucción que el Espíritu ha dado en el pasado se incrementará al seguir escuchando la Palabra predicada. Por medio de ello, la santificación del creyente crece. El domingo recuerda al creyente que su vida no le pertenece. No existe tal cosa como “tiempo libre” o “tiempo para mí”. Todos tus días se viven bajo la mirada atenta y misericordiosa del Señor del cielo y de la tierra. Él está llevando tu vida hacia la perfección en Cristo, de modo que, en el momento que Él disponga, serás llevado a Su presencia.

Los cristianos reconocen que la vida es más que dinero, política, casas, vacaciones, jubilación o tiempo con la familia. Aunque vivimos ahora en la tierra, somos refugiados, personas desplazadas, anhelando las moradas eternas junto al Padre. El culto público te une con otros que también se aferran firmemente a los papeles de ciudadanía que les fueron otorgados en Jesucristo. Muy pronto Él volverá. ¡Qué gozo santo nos espera!

Sugerencias para la oración: Ora para que la adoración pública y privada de hoy despierte en ti un anhelo más profundo de una vida más plena con Jesús ahora, y una mayor anticipación de la vida eterna con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

HIJOS, JÓVENES, ¿QUÉ VALE LA PENA PERSEGUIR?

SÁBADO, 15 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Proverbios 4:1-9

Filipenses 3:14-15: «Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios».

Lo peor en la vida podría ser esto: alcanzar tu meta de acumular dinero, obtener gran poder o ejercer enorme influencia sobre muchas personas, y luego, al lograrlo, descubrir que todo es vacío y sin sentido. Muchos poderosos e influyentes, que parecen estar en la cima del mundo, siempre buscan la siguiente meta, el siguiente premio, la siguiente conquista. ¿Por qué? Porque cada logro que pensaban sería grandioso y les daría satisfacción resulta, en el fondo, vacío.

Niños, hijos e hijas de padres sabios, la Biblia rebosa de todo lo que tiene verdadero sentido y valor. En la Escritura, la sabiduría se personifica como una mujer que enseña y guía a lo largo de toda la vida. Jesús fue guiado por la sabiduría en todo momento. Aun cuando las multitudes lo rechazaban, cuando querían apedrearlo y las autoridades lo perseguían, Él caminaba con esperanza firme en los caminos de Dios Su Padre, porque era dirigido por la sabiduría.

Las pantallas de este mundo ofrecen imágenes seductoras de lo que deberías perseguir. Pero la triste verdad es que, si lo consigues, mañana habrá un nuevo premio, un nuevo logro vacío e indigno. «He visto el fin de toda perfección, pero tu mandamiento es sobremanera amplio» (Sal 119:96). El punto es este: cuanto más te acercas a Dios, cuanto más sometes tu vida a Él, mayor, más profunda y más elevada será tu alegría sin límites, tu bendición sin límites y tu confianza sin límites. Seguir a Jesús es una aventura sin límites y con propósito eterno.

Sugerencias para la oración: Padres, hijos y jóvenes, oren para que Jesús sea el premio de su vida y su mayor gozo; pidan a Dios que les muestre las cosas o actividades que les impiden avanzar eficazmente hacia la meta: el supremo llamamiento de Dios, que lleva a reconocer a Jesús como su mayor tesoro.

HIJOS, ¿QUIÉN ES SU MAESTRO?

VIERNES, 14 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:1-9

2 Timoteo 2:25b–26: «Dios les conceda quizá que se arrepientan para conocer la verdad, y que se escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él».

Sabes que vivimos en los últimos tiempos. La señal más clara es que los hijos son desobedientes a sus padres. Esto es precisamente lo que Pablo escribió a Timoteo. Es una evidencia de que la impiedad ha aumentado tanto en la tierra que los padres han descuidado su deber de enseñar a sus hijos el temor del Señor.

Muchos de los hombres a quienes sirvo nunca han oído hablar de Dios, de la creación, del amor ni del pecado. Hay una profunda ignorancia donde debería haber instrucción bíblica desde la niñez, enseñando sobre Jesús. De vez en cuando oigo de algún hombre que, al acudir por iniciativa propia a un estudio bíblico, atribuye su interés por las cosas de Dios a una abuela o madre que oraba por él.

En un cliché repetido, las películas o programas de televisión suelen mostrar al hijo como más inteligente que sus “torpes” padres. Es ingenioso, irrespetuoso, rebelde e ingrato. Casi parece que el guionista hubiera leído 2 Timoteo para crear el retrato del hijo ideal del mundo: en rebelión contra Dios y camino al infierno.

El mundo dice: «Sé diferente», pero, irónicamente, exige conformidad a sus normas: usar jeans de marca o comprar la colonia de moda. La Biblia enseña que, si quieres ser verdaderamente único, sé amante de Dios. Si quieres vivir y saber que tu vida tiene propósito, escucha y obedece la enseñanza de tus padres piadosos. Tales hijos escapan de las trampas del diablo, quien solo busca destruir y matar.

Sugerencias para la oración: Arrepiéntanse, hijos, si han estado en rebelión contra Dios y contra sus padres. Pidan al Espíritu de Dios que les conceda un corazón dispuesto, humilde y enseñable.

NO DESPRECIES EL PAPEL DE LAS MUJERES

JUEVES, 13 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:3-7

1 Samuel 1:27-28: «Por este niño oraba, y el Señor me concedió lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también al Señor; todos los días que viva, será del Señor».

La decadencia de nuestra sociedad incluye el menosprecio y la degradación del papel de la mujer. La misma sociedad que afirma que las mujeres son importantes es la que permite el aborto para eliminar a las hijas en favor de un posible hijo varón. Es una abominación. En la Biblia, Dios creó a Adán y a Eva, varón y hembra, a Su imagen. Tanto el varón como la mujer, portadores de Su imagen, son preciosos a Sus ojos.

Considera a las mujeres en la vida de Timoteo: su abuela Loida y su madre Eunice. Ellas enseñaron a Timoteo a conocer al Señor Jesús. O piensa en Ana, quien oró fervientemente por un hijo, y con gran compasión, el Señor respondió su oración dándole a Samuel. Al seguir leyendo, vemos que Dios le dio además tres hijos y dos hijas más. Es evidente que ella fue una madre fiel en Israel, mientras que Elí, el sacerdote, fue un padre infiel. Los hijos de Ana fueron una bendición del Señor. Para honrar a Dios, ella dedicó a Samuel al Señor. En cambio, la falta de disciplina de Elí y su desconexión espiritual (como implica 1 Samuel 3:1) provocaron que sus hijos fueran desobedientes.

El papel de la mujer es fundamental en el hogar de la fe. Las mujeres instruyen a los hijos en los caminos del Señor. Son una influencia piadosa, cuyo trabajo es especialmente vital cuando, como en el caso de Timoteo, el padre no es creyente. Una esposa piadosa ejerce gran influencia sobre su esposo. Las mujeres, solteras o casadas, también pueden discipular a otras mujeres, edificando así todo el hogar de la fe.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por las mujeres en tu vida y en tu congregación que reflejan la luz de Jesucristo. Ora por ellas, casadas o solteras, para que sean bendecidas y fortalecidas en nuestra preciosa fe.

PADRES, ¿SON USTEDES LÍDERES FIELES?

MIÉRCOLES, 12 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Deuteronomio 6

Proverbios 1:8: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre».

Ayer el tema fue sobre las naciones; hoy se trata del fundamento de las naciones: la familia. Observa el enfoque de Deuteronomio 6, donde se ordena que la familia dedique su tiempo y energía a enseñar a los hijos del hogar a conocer al Señor. Cuando caminas, señalas la hermosura de la creación y el poder de Dios. Al regresar a casa, señalas la seguridad del hogar y confías tu corazón a Dios el Padre. Cuando celebras, recuerdas a tus hijos que Dios rescató a Su pueblo de la esclavitud en Egipto y los libertó.

Como cristianos del Nuevo Testamento, esta enseñanza es vital. Con la misma constancia y persistencia, aprovecha toda oportunidad para enseñar a tus hijos acerca del amor inmenso de Dios manifestado en Jesús. El acto supremo de salvación en el Antiguo Testamento fue el Éxodo: Moisés conduciendo al pueblo fuera de Egipto prefiguró a Jesús, quien guía a Su pueblo fuera del Egipto del pecado hacia la tierra prometida. Mientras le seguimos, somos bendecidos al ser adoptados como hijos e hijas de Dios. En nuestro peregrinaje, Jesús, el Príncipe de paz, protege y guarda a Su pueblo por medio del Espíritu.

Padres, ¿están alimentando su propia alma para poder enseñar a sus hijos? Padres, ¿están tan enfocados en conocer a Jesús que, del desbordamiento de su corazón, no pueden dejar de hablar de Él, su Libertador? No importa si sus hijos tienen diez o cuarenta años, si están casados o solteros; ustedes deben ser líderes piadosos.

Sugerencias para la oración: Confiesen, padres, las veces y las formas en que han descuidado su deber de ser líderes espirituales en el hogar; oren para ser renovados en el gozo del Señor y compartan este don de salvación comenzando en casa y extendiéndolo hacia afuera.

LA TENTACIÓN DE LAS NACIONES

MARTES, 11 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Daniel 4:28-37

2 Crónicas 20:21: «Y después de consultar con el pueblo, designó a los que cantarían al Señor y alabarían la hermosura de Su santidad, mientras salían delante del ejército, diciendo: “Dad gracias al Señor, porque Su misericordia es para siempre”».

Esta meditación fue escrita el 12 de noviembre de 2024. El 11 de noviembre de ese mismo año tuve varios vuelos cortos en los Estados Unidos. Antes de despegar, en cada vuelo, la tripulación tomaba un momento para agradecer a los hombres y mujeres activos del ejército por su compromiso con la nación. Había banderas por todo el aeropuerto. Pensé en Nabucodonosor y en su orgullo por su país, sus logros y su poder. Como cristianos, sabemos que Dios establece reyes y tronos, primeros ministros y gobernantes, y también puede derribarlos.

El orgullo de Nabucodonosor fue su ruina. En cuanto se jactó de su poder y grandeza, fue humillado. En contraste, el rey Josafat, con un ejército pequeño frente a un enemigo vasto, se volvió humildemente al Señor de los ejércitos, quien le aseguró que no tendría ni siquiera que pelear, porque el Señor mismo lucharía por él. Siguiendo el consejo de los levitas y del pueblo, Josafat designó cantores para que alabaran a Dios marchando delante del ejército. Es una escena hermosa. Muestra con absoluta claridad que no es con fuerza, ni con poder humano, sino con el Espíritu del Señor que los reyes se levantan y caen, y las naciones prosperan o desaparecen.

¿Cuáles son las lecciones para nosotros en este Día del Recuerdo? Dios guarda los límites de las tierras y las naciones. Usa medios —como soldados y armas—, pero en última instancia, la victoria pertenece solo a Él. El pueblo de Dios es sabio al aclamar a Jesús como Cabeza sobre todo, el Rey supremo.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por las libertades que disfrutas; ora por todas las ramas del ejército, para que reconozcan (o sean instruidas por capellanes cristianos) que la derrota o el éxito provienen únicamente del Señor de los ejércitos. Ora también por los líderes de tu país, para que en cada rango y nivel reconozcan al Señor Dios.

ORGULLO Y HUMILDAD

LUNES, 10 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Proverbios 28:26

Isaías 66:1-2: «Así dice el Señor: “El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas llegaron a ser —declara el Señor—. Pero miraré a aquel que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra”».

El año pasado viajé a Ontario para celebrar el aniversario de mis padres con ellos. Mientras esperábamos a que el restaurante abriera, disfrutando del sol de septiembre, conversábamos animadamente. Cabe notar que teníamos hambre. Mi madre me preguntó mi opinión sobre el creacionismo frente a la evolución. Le di una respuesta muy firme, totalmente a favor del creacionismo. Algo sorprendida, ella replicó: «¿Tienes que tener siempre la razón?». Un poco sarcástico, le respondí: «Eso lo heredé de mis genes maternos». Mi padre, sin poder ocultar su sonrisa, discretamente se alejó un poco.

Humildad. No es una virtud valorada en la sociedad actual. Las personas expresan sin reservas sus opiniones sobre deportes, política, cine o celebridades. Ese parloteo es alentado por las plataformas digitales, donde la persona más opinante es empujada a extremos de lenguaje y postura según la cantidad de “me gusta” que recibe.

Solo Dios es altísimo. Él es omnisciente. Él es glorioso. ¿Sobre quién fija Su mirada? Sobre el humilde. Sobre el contrito. Nótese que estas dos cualidades van juntas. Ser humilde significa ser enseñable. Y quien es enseñable, al ser confrontado por la Palabra, por el Espíritu o por otros con su pecado o falta, debe confesarlo. Esa es la contrición. El que es humilde también tiembla ante la Palabra de Dios. Por medio de la Palabra, el humilde sabio es instruido por Dios mismo.

Sugerencias para la oración: Al leer la Palabra, pide al Espíritu Santo que te muestre las áreas y situaciones recientes de tu vida donde no has sido humilde. Una vez instruido, confiésalo a Dios y pídele un corazón contrito que aprenda a temblar ante Su Palabra.

ORAR CON LAS ESCRITURAS

DOMINGO, 9 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Isaías 12

Salmo 50:15: «E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás».

Es común que los creyentes presenten peticiones de oración a los ancianos y pastores, pidiéndoles que las incluyan en la oración congregacional (también conocida como oración pastoral). El Salmo 50 recuerda a los creyentes que nuestro Padre fiel invita a Su pueblo a clamar a Él, pero también les manda agradecerle por las oraciones respondidas. Este aspecto de la oración —la gratitud por las respuestas recibidas— es uno que fácilmente puede ser descuidado o pasado por alto. Hoy incluimos un ejemplo de oración, basado en Isaías 12, que pone en práctica algunas de las enseñanzas vistas en los últimos días.

Hay dos líneas en blanco donde puedes escribir tus propias razones para dar gracias a Dios, para glorificar Su Nombre y para proclamar Sus obras.

«Te damos gracias, oh Señor, porque aunque estuviste airado contra nosotros, tu ira se apartó y nos has consolado en Cristo nuestro Señor. Con los ojos de la fe te vemos, Dios que eres salvación, confiamos en ti y no tememos. Tú, Señor Dios, eres nuestra fortaleza y nuestro cántico; tú has venido a ser nuestra salvación. Con gozo sacamos aguas de los manantiales de la salvación. Te damos gracias, Señor, por ____________________. Junto a tu pueblo de todas las generaciones, damos a conocer tus obras ____________________.

Proclamamos que tu Nombre es exaltado. Cantad salmos al Señor, porque ha hecho cosas grandiosas; sea esto sabido por toda la tierra. Gritad y exultad de gozo, oh moradora de Sion, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel».

Sugerencias para la oración: Toma uno o dos versículos de tu Salmo favorito y conviértelos en una oración personal, expresando gratitud, lamento o cualquier carga que Dios haya puesto en tu corazón.