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EL SEGUNDO PACTO DE DIOS CON ABRAHAM Y LA META DE LA CREACIÓN (1)

MIÉRCOLES 25 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 17:1-8

Génesis 17:1b-2: «Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera».

Después de hacer un pacto con Abram en Génesis 15, Dios hace un nuevo pacto con él en Génesis 17. Ayer leímos por qué esto era necesario. Siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encontrarían, Abram y Sarai tenían que llevar a cabo el cumplimiento de la promesa de Dios de una gran nación mediante la cual Dios quería enfrentar el caos y el desorden causados por Adán. Intentaron hacer esto mediante la carne del mundo y la carne de sus propios corazones, generando incertidumbre sobre si Dios aún podía usar a Abram y Sarai para este propósito.

Por lo tanto, no debería sorprendernos que cuando Dios se dirige a Abram, lo haga como «Dios Todopoderoso». Le dice a Abram que él puede enfrentar el problema de la esterilidad de ambos, haciendo fértil a la estéril para que pueda ser bendición para el mundo. Además, no debería sorprendernos que Dios mande a Abram a andar delante de él. Necesitas andar en el Espíritu y no en la carne. Necesitas vivir en mi santa presencia y reflejar mi santa gloria. Necesitas ser perfecto. Necesitas ser íntegro en tu servicio a mí. Necesitas rendirlo todo a mí y estar completamente consagrado a mí. Solo de esta manera puedo usarte en mi misión para mi gloria y hacer nuevas todas las cosas en un mundo donde mi pueblo y mi mundo volverán a morar en mi amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre qué cambios pueda necesitar hacer en su vida para estar viviendo en su santa presencia y reflejando su santa gloria.

LA CARNE DEL MUNDO Y LA CARNE DE NUESTROS PROPIOS CORAZONES

MARTES 24 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 16:1-16

Génesis 16:4a: «Y él se llegó a Agar, la cual concibió».

El miércoles pasado escribí que si queremos tener éxito en ser bendición para el mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, necesitamos entregarnos al Señor Jesucristo, abriéndonos a su entrada en nuestras almas con su Espíritu Santo de modo que él se haga carne y sangre en nuestras vidas.

Para que Abram y Sarai tuvieran éxito en ser un segundo Adán y Eva que bendecirían al mundo y enfrentarían el problema causado por el pecado de Adán siendo personas donde el cielo y la tierra se encuentran, ellos también tendrían que vivir en el Espíritu y no en la carne. Sin embargo, nuestra lectura bíblica nos muestra que ambos eligen intencionalmente vivir en la carne en lo que respecta al cumplimiento de la promesa de Dios de hacerlos una gran nación. En lugar de esperar en Dios para que cumpliera su promesa a su tiempo, toman el asunto en sus propias manos e intentan cumplir la promesa de Dios a su manera, haciendo que Abram se llegara a Agar y engendrara un hijo con ella según la costumbre cultural de aquellos días.

Pero así no es como tenemos éxito en ser bendición para el mundo. Si queremos bendecir al mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, necesitamos vivir en el Espíritu y no en la carne del mundo ni en la carne de nuestros propios corazones. Toda la miseria que el nacimiento de Ismael trajo consigo es clara prueba de esta verdad.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre dónde la carne del mundo o la carne de su propio corazón le está impidiendo tener éxito en ser bendición para el mundo siendo una persona donde el cielo y la tierra se encuentran.

LA SANGRE DEL PACTO

LUNES 23 DE MARZO

Lectura bíblica: Mateo 26:26-29

Mateo 26:28: «porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados».

El sábado vimos que Dios hace un pacto con Abram según la costumbre de aquellos días, donde los socios del pacto cortaban animales por la mitad y luego pasaban entre esos animales, garantizando así su compromiso con el pacto que acababan de hacer o cortar.

Cuando el Señor Jesucristo instituyó la Cena del Señor, retomó la imagen de la sangre de los animales que se usaban para cortar un pacto (cf. también Éx 24:8). Dijo a sus discípulos que cuando bebieran de la copa durante la celebración de la Cena del Señor en memoria de él, esa copa con vino simbolizaba su sangre del pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Esto nos muestra que cuando Dios juró que si no cumplía su promesa de dar a Abram y a sus descendientes la tierra de Canaán, que era sombra del cielo nuevo y la tierra nueva, se cortaría a sí mismo por la mitad, quiso decir lo que dijo. Pues aunque Dios no necesitó cortarse a sí mismo por la mitad para cumplir su promesa de la posesión de la tierra de Canaán, a causa de nuestro pecado, sí necesitó cortarse a sí mismo por la mitad para cumplir la promesa de aquello de lo cual esta tierra era sombra: la plenitud del reino eterno de Dios. En la muerte del Señor Jesucristo, Dios se cortó a sí mismo por la mitad para quitar el obstáculo del pecado que nos impedía heredar el cielo nuevo y la tierra nueva.

Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial por la sangre del pacto que quitó el obstáculo de su pecado para que pueda recibir su recompensa de fe y entrar en el reino venidero del cielo.

LA TIERRA DE CANAÁN Y EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA

DOMINGO 22 DE MARZO

Lectura bíblica: Hebreos 11:8-16

Hebreos 11:10: «porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios».

Dios está en misión para su gloria, para hacer nuevas todas las cosas en un mundo donde su pueblo y su mundo volverán a morar en su amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran. Esto significa que la vida cristiana es un viaje hacia esta gloriosa presencia vivificante, luminosa y amorosa de Dios, también conocida como la plenitud del eterno reposo sabático de Dios.

Por nuestra lectura bíblica, parecería que Abraham entendía esto. Se nos dice que esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Además, nos dice que reconocía ser extranjero y peregrino sobre la tierra, que deseaba un país mucho mejor que el que acababa de dejar, a saber, un país celestial, una ciudad preparada para él por Dios.

Esto significa que la tierra de Canaán, además de ser una tierra real, también funciona como tipo o sombra del cielo nuevo y la tierra nueva. Y así como Dios enfrentó el problema de incertidumbre en la vida de Abraham respecto a la posesión de la tierra de Canaán haciendo un pacto con él que garantizaba su compromiso con esta promesa, así también Dios enfrenta cualquier incertidumbre que podamos tener de que su compromiso con su misión para su gloria, resultando en un cielo nuevo y una tierra nueva, será cumplido con este mismo pacto. Que sea cortado por la mitad si no cumple esta promesa para nosotros.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le capacite para aferrarse sin apretar a este siglo y a las cosas de este siglo mientras viaja hacia el cielo nuevo y la tierra nueva como extranjero y peregrino en esta tierra.

EL PRIMER PACTO DE DIOS CON ABRAM Y LA META DE LA CREACIÓN

SÁBADO 21 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 15:7-21

Génesis 15:18: «En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra…».

Confío en que no ha olvidado lo que escribí acerca de los pactos bíblicos entre Dios y su pueblo. Los pactos regulan una relación existente, a menudo tratando un problema en esta relación que causa incertidumbre.

Con este trasfondo de la función de los pactos en la relación de Dios con su pueblo, no debería sorprendernos que una vez más leamos sobre un pacto, pues hay un problema en la relación de Abram con su Dios que causa incertidumbre. Dios acaba de prometer dar a Abram y a sus descendientes el don de la tierra de Canaán, pero Abram no está seguro de que esto realmente sucederá, pues dice a Dios: «Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?». Abram quiere que Dios garantice su compromiso de darle a él y a sus descendientes la tierra de Canaán, posiblemente aún a la luz del hecho de que no tiene un heredero biológico y que su esposa es estéril, aunque había creído que Dios le daría descendientes tan incontables como las estrellas del cielo.

Así que Dios hace un pacto con Abram según la costumbre de aquellos días, donde los socios del pacto cortaban animales por la mitad y luego pasaban entre esos animales, garantizando así su compromiso con el pacto que acababan de hacer o cortar. Excepto que, en este pacto, solo Dios pasa entre los sangrientos cadáveres de los animales. Al hacerlo, está jurando: «Que sea cortado por la mitad si no cumplo mi promesa de darte la tierra de Canaán».

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le abra los ojos al profundo significado de su compromiso pactual con usted (y sus hijos).

LA FE Y SU RECOMPENSA

VIERNES 20 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 15:7-21

Génesis 15:7: «Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra».

Ayer vimos que Abram creyó a Dios y Dios contó esta postura de fe como justicia. Si queremos hacer justicia a nuestra relación con Dios, necesitamos considerar sus promesas como dignas de confianza y entregarnos a este Dios que promete. Esa es la manera de vivir en una relación correcta con Dios.

Hoy vemos que Dios recompensa esta postura de fe con el don de la tierra. En Génesis 15:1, Dios había dicho a Abram que su galardón sería sobremanera grande. Hoy leemos que este galardón es el don de la tierra de Canaán. La tierra era una especie de segundo huerto del Edén donde las naciones serían atraídas a la gloriosa presencia de Dios y comenzarían a reflejar esta presencia vivificante, luminosa y amorosa los unos a los otros, siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.

Dios había prometido la tierra cuando Abram llegó por primera vez a Canaán. Había repetido la promesa cuando Abram y Lot se separaron. Ahora Dios hace la promesa de nuevo como recompensa por su postura de fe. Lo nuevo esta vez es que se incluyen los límites geográficos de la tierra, así como el hecho de que los descendientes de Abram serían primero extranjeros en la tierra de Egipto antes de poseer la tierra, porque la iniquidad de los amorreos aún no se había completado. Este último hecho nos muestra la paciencia de Dios hacia los pecadores. No todo pecado amerita destrucción inmediata; solo la medida completa del pecado.

Sugerencias para la oración: Ya que la fe en las promesas de Dios y entregarnos a este Dios que promete es el medio que Dios usa para recibirnos en su reino eterno, pida a su Padre celestial diariamente que fortalezca su fe.

DUDAS SOBRE EL CUMPLIMIENTO DE LA MISIÓN DE DIOS PARA SU GLORIA

JUEVES 19 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 15:1-6

Génesis 15:3: «Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa».

¿Alguna vez duda de que Dios tendrá éxito en su misión para su gloria, haciendo nuevas todas las cosas en un mundo donde su pueblo y su mundo volverán a morar en su amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran? Vivir en la presencia vivificante, luminosa y amorosa de Dios y reflejar esta gloriosa presencia a todos los que le rodean: todo esto es suyo como recompensa cuando usted considera las promesas de Dios como dignas de confianza y se entrega al Dios de esta promesa.

Abram también tiene sus dudas acerca de una promesa de Dios: que llegaría a ser una gran nación. ¿Cómo puede llegar a ser una gran nación si ni siquiera tiene un hijo y su esposa es estéril? A Abram se le pide creer esta promesa, pero esta promesa, humanamente hablando, no puede cumplirse. Así que Dios acude en ayuda de Abram, apareciéndosele en una visión, diciéndole que no tema, porque él es su escudo. Además, su galardón será sobremanera grande. Su promesa de que llegará a ser una gran nación es digna de confianza.

Entonces Dios saca a Abram fuera, le dice que mire al cielo e intente contar las estrellas. Dios le asegura a Abram que sus descendientes serían tan incontables como las estrellas del cielo. Abram creyó a Dios y Dios se lo contó por justicia, es decir, creer las promesas de Dios y entregarse al Dios de estas promesas es una actitud que hace justicia a su relación con Dios.

Sugerencias para la oración: Si tiene alguna duda sobre el cumplimiento de la misión de Dios para su gloria, pida a su Padre celestial que se las quite. Si no tiene dudas, pídale que siga librándole de ellas.

ÉXITO EN SER BENDICIÓN PARA EL MUNDO

MIÉRCOLES 18 DE MARZO

Lectura bíblica: Gálatas 3:1-14

Gálatas 3:9: «De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham».

Israel fracasó en ser bendición para el mundo y en vivir para el prójimo siendo un pueblo y un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran, pero Dios envió a su propio Hijo al mundo para hacer lo que Israel no logró hacer. El Señor Jesucristo reflejó perfectamente la gloriosa presencia de su Padre celestial siendo una persona donde el cielo y la tierra se encontraban de manera hermosa. Vivió perfectamente para el prójimo con los sacrificios de su vida y de su muerte. En él, todas las familias de la tierra son benditas cuando se identifican con él y son unidas a él por la fe. Cuando lo hacen, reciben el Espíritu Santo prometido, quien les capacita para vivir para el prójimo convirtiéndose en personas donde el cielo y la tierra se encuentran, porque el Espíritu Santo reproduce la vida del Señor Jesucristo en ellos como una vid reproduce su vida en las ramas, de modo que la misión de Dios para su gloria se lleva a cabo en ellos y por medio de ellos.

Lo que el Señor Jesucristo hizo con los sacrificios de su vida y de su muerte, lo hizo por usted como su sustituto y cabeza representativa. Lo que ha hecho por usted, ahora quiere hacerlo en usted mientras usted se entrega a él, abriéndose a que él entre en su alma con su Espíritu Santo de modo que él se haga carne y sangre en su vida. Y usted puede decir con el apóstol Pablo que ya no vive usted, sino que Cristo Jesús vive en usted (Gá 2:20).

Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial por el don del Espíritu Santo. Pídale que le capacite para vivir en el Espíritu, por la fe, de modo que ya no sea usted quien vive, sino Cristo Jesús quien vive en usted.

FRACASO EN SER BENDICIÓN PARA EL MUNDO

MARTES 17 DE MARZO

Lectura bíblica: 2 Reyes 17:6-23

2 Reyes 17:15b: «…y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas».

Dios animó a Abram a hacer una ruptura completa con su pasado, ir a la tierra de Canaán y ser bendición viviendo para el prójimo, las naciones, prometiéndole que haría de él una gran nación y que las naciones a su alrededor se identificarían con él y su Dios. De hecho, en él todas las familias de la tierra serían benditas. ¿Se cumplieron estas dos promesas en el Antiguo Testamento?

Bien, la promesa de llegar a ser una gran nación se cumplió, aunque Sarai era estéril y Abraham mismo tenía ya 75 años, y pasaron otros 25 años antes de que Isaac naciera. Sin embargo, Jacob tuvo doce hijos y viajó a Egipto con una familia de 70 personas. A su debido tiempo, Israel entró en Canaán con unos cuantos millones de personas bajo el liderazgo de Josué y alcanzó su punto más alto como gran nación durante el tiempo de David y Salomón.

Pero ¿qué pasó con la promesa de una comunidad internacional? ¿Bendijeron las naciones a Israel? ¿Estuvieron en buenos términos con Israel y se identificaron con esta nación y su Dios? ¿Se cumplió esta promesa en el Antiguo Testamento?

No, no se cumplió, porque Israel quería ser igual que las naciones. Eran idólatras, adorando y sirviendo a las cosas de este siglo en lugar de adorar y servir a Dios y a su prójimo y vivir para el otro siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, reflejando la gloriosa presencia de su Dios y atrayendo a otros a esta gloriosa presencia.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre si hay alguna idolatría en su vida que le impida vivir para el prójimo.

BENDECIDO PARA SER BENDICIÓN

LUNES 16 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 12:1-9

Génesis 12:2-3: «Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra».

Dios hace un nuevo comienzo y llama a Abram y a Sarai. Va a usarlos como un nuevo Adán y Eva y a enfrentar el problema causado por su pecado. Va a usarlos para someter el caos y el desorden causados por el pecado e invitar al género humano y la creación a su reposo sabático, reflejando la gloria de Dios siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.

Para hacerlo, llama a Abram a hacer una ruptura completa con su pasado, a dejar atrás todo lo que le es querido e ir a la tierra que le mostraría. Sin embargo, toda la casa del padre parte de la ciudad de Ur y viaja a la tierra de Canaán. Se establecen en Harán.

Por eso Génesis 12:1 puede traducirse: «Dios había dicho a Abram…». Parece que Dios renovó el llamado que había hecho en Ur. Animó a Abram con las mismas promesas que había hecho en Ur: la promesa de una gran nación y de una comunidad internacional. Pero esta última promesa dependería de la actitud de una nación hacia Abram. A los que estuvieran en buenos términos con él y se identificaran con él y su Dios, Dios los bendeciría. Sin embargo, a los que fueran hostiles con él y lo trataran con desprecio, Dios los maldeciría. Pero la preocupación principal de Dios era que en Abram todas las familias de la tierra fueran benditas. Dios bendijo a Abram para ser bendición viviendo para el prójimo, las naciones.

Sugerencias para la oración: Pida a Dios que le muestre cómo le ha bendecido. Luego pídale que use esas bendiciones en bien del prójimo.