MIÉRCOLES 1 DE ABRIL
Lectura bíblica: Lucas 22:1-6
Lucas 22:1-2: «Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo».
El primero de abril, a muchas familias les gusta hacerse bromas unos a otros. Una mañana del Día de los Inocentes escondí todos nuestros tazones y luego pedí a los niños que pusieran la mesa. Se quedaron perplejos al descubrir que los tazones no aparecían por ningún lado. Podemos reírnos de una broma sobre el desayuno, pero algo de lo que ningún israelita se reiría sería una broma sobre la fiesta de la Pascua. Este era su día festivo nacional y celebraba la victoria y la identidad que Dios les dio cuando fueron rescatados de Egipto hacía tantos años. En los días de Jesús, los israelitas estaban una vez más bajo opresión extranjera. La gloria y la libertad del antiguo reino habían quedado atrás hacía mucho. Solo se aferraban a la esperanza.
Pero esta Pascua sería diferente. En esta noche, Jesús es el Cordero pascual que pronto será inmolado para librar a su pueblo de la esclavitud, para liberarlos de su pecado y de la opresión de Satanás. En la Pascua, los judíos celebraban que el ángel de la muerte pasara de largo porque la sangre del cordero estaba en los postes de sus puertas. Estaban celebrando la salvación. Pero ahora Jesús les mostrará cómo ha venido para que todo el que crea en él tenga vida y salvación. Esto sigue siendo cuestión de vida o muerte: no algo para bromear, sino algo que necesitamos ponderar y aprender. Vea lo que Jesús haría y soportaría para ser nuestro Cordero pascual.
Sugerencias para la oración: Nos distraemos con tanta facilidad. Ore para que Dios le ayude a ponderar lo que Cristo ha hecho. Pida a Dios que le ayude a comprender el amor de Cristo al venir a liberar a su pueblo.
