DOMINGO 5 DE ABRIL
Lectura bíblica: Lucas 19:37-40; Lucas 22:23-30
Lucas 22:27: «Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve».
El Domingo de Ramos, Jesús entró cabalgando en un burro en Jerusalén. Ir en un burro hace una declaración. El burro no es como un Rolls Royce ni siquiera un Cadillac. No, es más bien como un viejo Hyundai: un modo de transporte modesto.
Pero eso no disuadió a las multitudes; veían a su rey. En Jesús veían al que podía conducirlos a la liberación de la que hablaba la Pascua. Como Moisés para Israel, pensaron que Jesús los rescataría de Roma, les daría el oro de Roma y los establecería como una nación gloriosa. Verán, cuando Jesús entró, pensaban más en sí mismos que en Dios y la voluntad de Dios. Y nosotros hacemos lo mismo cuando queremos las bendiciones de Dios más de lo que queremos la voluntad de Dios.
Pero Jesús vino a servir. Y esto es lo que necesitamos. No necesitamos más dinero, más libertades terrenales ni tierras, sino que necesitamos ser limpiados de nuestro pecado. Solo Cristo puede dar esta limpieza, y lo hizo. Jesús vino como siervo y trajo salvación dejándose clavar en la cruz donde moriría una muerte humillante. Filipenses 2:8 dice: «Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz».
¡Regocíjese y alabe a Dios! ¡Cristo, que murió en la cruz, es nuestro mayor tesoro! Vaya hoy a la iglesia y sirva y adore a su Dios que proveyó un camino de reconciliación. ¡Regocíjese al creer las buenas nuevas! Cristo vino y dio su vida por usted.
Sugerencias para la oración: Pida al Señor que nos ayude a mostrar nuestro amor y agradecimiento. Ore para que Dios le ayude a ser humilde y fiel en tiempos de prueba, y a ser pronto para servir, considerando a los demás como superiores a nosotros mismos.
