SÁBADO 25 DE ABRIL
Lectura bíblica: Hechos 8:9-25
Hechos 8:20-21: «Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero».
Simón estaba asombrado por el poder con el que el Espíritu Santo obraba a través de Pedro. Simón supuso que todo estaba en venta al precio correcto, así que pidió comprar el poder y el don del Espíritu Santo. Pero Dios le dio a Pedro discernimiento para ver claramente lo que Simón pedía. Pedro le dijo a Simón que su corazón no era recto delante de Dios.
Esta es una historia difícil. El hombre dijo que creía y fue bautizado, pero su corazón no era recto. Simón recibió la señal del sacramento, pero no la verdad de él. Vemos su corazón pecaminoso expuesto; quiere poder y no se someterá al Señor.
Esto debe recordarnos nuestra necesidad de humillarnos ante el Señor. Simón se hizo su propio dios y al hacerlo se convirtió en su peor enemigo. Cuando queremos tener la bendición de Dios, pero vivimos para nuestra propia gloria, terminamos sin nada. Pedro llama con firmeza a Simón a arrepentirse y orar por perdón. Aunque Simón reconoce el poder de Cristo, no dejó que cambiara su vida.
La gracia de Dios es un don dado gratuitamente. No puede ser comprado ni sobornado. Recíbalo, y deje que cambie su corazón y su vida para que no solo sea perdonado, sino que sea hecho un siervo fiel de Jesucristo nuestro Rey.
Sugerencias para la oración: Agradezca al Señor por el don del Espíritu Santo. Pida que el Espíritu Santo le sea dado, para que crezca en servicio humilde para la gloria de Dios.
