JUEVES, 21 DE MAYO
Lectura bíblica: Salmo 40
1 Pedro 2:5: «vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo».
Porque Jesús es llamado la Piedra Viva, su pueblo del pacto también es llamado piedras vivas siendo edificados como casa espiritual por la fe en él. Jesús dijo: «Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mt 16:18). Mientras Jesús continúa edificando su iglesia, los creyentes son los ladrillos que componen su edificio, la iglesia. De hecho, cada vez que alguien llega a la fe en Cristo, otra piedra es sacada del pozo de destrucción y es colocada sobre la roca que no puede ser movida (Sal 40:1-3).
Este texto también enseña la doctrina del sacerdocio de todo creyente. En el Antiguo Testamento, solo los sacerdotes podían acercarse a Dios ofreciendo sacrificios e incienso en su altar. Solo el Sumo Sacerdote, y solo una vez al año, podía entrar en el Lugar Santísimo para hacer expiación por el pueblo. Pero ahora, Cristo nuestro Sumo Sacerdote se ha ofrecido a sí mismo una vez para siempre como el sacrificio perfecto por nuestros pecados. Todos los creyentes ahora tienen acceso directo a la presencia de Dios por medio de Cristo, nuestro mediador (1 Ti 2:5). No necesitamos un sacerdote humano ni un sacrificio sangriento puesto que Cristo es todo suficiente para nosotros. Pero ofrecemos a Dios otros sacrificios espirituales como sacerdotes. Nos ofrecemos a nosotros mismos (Ro 12:1-2), compartimos el evangelio (Ro 15:16) y alabamos a nuestro Dios (He 13:15-16). ¡Qué privilegio tenemos de ser parte de su iglesia, morada de Dios en el Espíritu (Ef 2:22)!
Sugerencias para la oración: Agradece al Señor que nos ha sacado del pozo de destrucción y nos ha puesto sobre la roca que es Cristo. Agradece que Jesús sigue edificando su iglesia y que somos piedras vivas edificados en él y que como sacerdotes, es nuestro privilegio ofrecernos a él en servicio y alabanza.
