SÁBADO, 30 DE MAYO
Lectura bíblica: Zacarías 3
1 Pedro 5:8: «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar».
Tienes un adversario, uno que lucha contra ti: un enemigo. Una de las principales razones por las que tenemos ansiedades y preocupaciones es por este enemigo. La palabra Satanás significa adversario, y la palabra diablo significa el acusador, el calumniador. Pedro da dos imperativos con respecto a este adversario. Sed sobrios; velad. Ser sobrio significa tener dominio propio y no permitir que este enemigo te influencie. Más bien, está siempre bajo la dirección y el control del Señor tu Dios. Velar significa estar despierto, siempre alerta, y nunca bajar la guardia. Sé siempre consciente de tus debilidades y no dejes que este enemigo te gane por causa de ellas.
¿Cómo lo describe Pedro? Compara al diablo con un león hambriento que busca una presa que pueda devorar. Hay uno que realmente te está cazando, uno que te acecha sin tu conocimiento, esperando devorar y destruir tu fe en Cristo. Ha calumniado e intentado destruir a otros en el pasado (un ejemplo es Josué en Zacarías 3), y continuará haciéndolo en el presente y en el futuro hasta que Cristo regrese. Según el contexto, hay dos maneras en que el diablo trata de atacarnos. Satanás busca inflar nuestro orgullo, tratándo de convencernos de que no necesitamos a Dios, e intenta hacernos creer que Dios no se preocupa por nosotros. ¡No dejes que este enemigo te gane!
Sugerencias para la oración: Agradece al Señor que podemos huir a Cristo cuando el diablo viene a acusarnos y atacarnos. Pide al Señor que te ayude a prestar atención a estas advertencias y a ser diligente y vigilante especialmente cuando te sientas débil en tu fe.
