MIÉRCOLES, 17 DE JUNIO
Lectura bíblica: Juan 19:28-30
Juan 19:28: «Tengo sed».
La quinta palabra de Jesús en la cruz es solo una palabra en griego que, al traducirse, es «tengo sed». Y aunque su boca estaba ciertamente reseca, Jesús nos está diciendo algo más profundo.
Primero, esta palabra expresa que Jesús era plenamente humano para que pudiera justamente llevar los pecados de los humanos. No simplemente parecía ser humano, se hizo carne. Mientras estuvo en la tierra durmió, lloró, se cansó, comió, caminó y tuvo sed. Esto significa que hoy Jesús conoce tus dolores y debilidades. Es un Sumo Sacerdote que se compadece de tus debilidades.
Segundo, Juan nos dice que Jesús dijo esta palabra «para que la Escritura se cumpliese». El Salmo 69:21 dice: «Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre». Jesús se está identificando con el sufriente piadoso del Salmo 69. Él es el Siervo Sufriente del Señor.
Y tercero, Jesús dijo esta palabra para declarar que su muerte fue por ti. En la parábola del hombre rico y Lázaro, el hombre rico estaba en el infierno y clamó: «Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama». La sed de Jesús es una declaración de que estaba experimentando y soportando la angustia insaciable del infierno, de la ira divina. Tuvo sed porque el salario de nuestros pecados fue derramado sobre él. Aquí está nuestro gozo: Jesús tuvo sed para que tú y yo nunca padezcamos esa angustia insaciable en el infierno.
Sugerencias para la oración: Da gracias porque tienes un Salvador que entiende y se compadece de tus debilidades y enfermedades. Ora por la salvación de tus seres queridos incrédulos.
