LA CUARTA PALABRA DE JESÚS EN LA CRUZ

MARTES, 16 DE JUNIO

Lectura bíblica: Mateo 27:45-56

Mateo 27:46: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?».

Me pregunto si los espectadores de la crucifixión de Jesús estaban empezando a sentirse incómodos en este punto. Durante tres horas «hubo tinieblas sobre toda la tierra». ¿Estaban empezando a darse cuenta de que algo acerca de esta crucifixión era diferente de todas las demás que habían presenciado? Entonces, de las tinieblas escuchan la voz agonizante de Jesús citando el Salmo 22:1: «Elí, Elí, ¿lama sabactani?»

La angustia que experimentó al llevar la plena ira de Dios y ser desamparado de Dios le arrancó esas asombrosas palabras. Pero aunque esta cuarta palabra es una pregunta, el Hijo de Dios sabía precisamente la respuesta. Jesús no buscaba alguna información que le faltara sino que, de hecho, estaba haciendo una declaración notable.

Está diciendo: «Soy el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento. El Salmo 22 habla de mí. Isaías 53 habla de mí».

Y está diciendo: «Soy desamparado por Dios». El Hijo eterno de Dios, que siempre había estado en perfecta comunión con el Padre, ahora fue desamparado. Ese vínculo fue roto. Jesús quería que la multitud, y nosotros, supieran esto. ¿Por qué? Porque la única razón posible por la que el Padre desampararía al Hijo es si el Hijo estuviera llevando nuestros pecados. ¡Esta es la fuente de nuestro gozo! Jesús, que no conoció pecado, fue hecho pecado por nosotros. ¡Jesús fue desamparado del Padre para que tú y yo NUNCA seamos desamparados!

Sugerencias para la oración: Da gracias porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito. Ora para que tu pastor, y cada pastor en todas partes, predique con denuedo el evangelio del sacrificio expiatorio de Cristo.

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