GOZO FALSIFICADO (1)

MARTES, 23 DE JUNIO

Lectura bíblica: Hebreos 11:23-28

Hebreos 11:24-25: «Por la fe Moisés… rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado».

Hebreos 11 es un capítulo entero que se enfoca en la fe de los creyentes del Antiguo Testamento. Y hablando de Moisés, el escritor dice que Moisés rechazó «los deleites temporales del pecado».

Esto es instructivo para nosotros al enfocarnos en el gozo. Es importante distinguir entre el gozo verdadero y duradero y una falsificación del gozo. Una de esas falsificaciones es el placer que viene del pecado. Cuando somos tentados, el diablo querría que creyéramos que si cedemos a la tentación, seremos más gozosos que ahora. Y la razón por la que es tan efectivo es que a menudo hay ciertos placeres que acompañan al pecado.

Moisés, como hijo adoptivo de la hija de Faraón, podría haber vivido en opulencia palatina y tener cada deseo sensual satisfecho. En cambio, escogió las dificultades de la vida en el desierto. ¿Por qué? Porque entendió que el verdadero gozo viene de confiar y seguir al Señor.

David aprendió eso de la manera difícil. Cuando cometió adulterio con Betsabé, lo hizo por el «gozo» de la gratificación sexual. Pronto descubrió que aunque esto pudo haberle traído un «placer pasajero», no le trajo ningún gozo en absoluto. Por eso, cuando finalmente se arrepintió de su pecado, pidió a Dios: «Vuélveme el gozo de tu salvación» (Sal 51:12). Había descubierto que el placer pasajero del pecado es una falsificación del verdadero gozo duradero en el Señor.

Sugerencias para la oración: Arrepiéntete de tus pecados y, como David, pide a Dios que restaure tu gozo. Ora para que Dios te dé fe como la de Moisés para ver más allá de los placeres pasajeros.

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