JUEVES, 2 DE JULIO
Lectura bíblica: Rut 1:1-5
Rut 1:1b-2: «…y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí».
Las cosas están mal. Y entonces, Elimelec toma la decisión de llevarse a su familia e irse. ¿A dónde vas? Al impío Moab. Mala decisión. No solo por a dónde fue, sino también por de dónde se fue. Se fue de Judá. Esa es la tribu de la cual vendrá el Rey supremo y perfecto de Dios (Gn 49:10). Pero irse de Judá también significa dejar la Tierra Prometida. Significa dejar la comunidad del pacto. De nuevo, una mala decisión.
Elimelec, cuyo nombre significa «Dios es mi Rey», no se está quedando con su Rey. Y una mala decisión conduce a otra. Fue a «morar en los campos de Moab». Pensó en quedarse ahí solo por un tiempo. Pero no pasó mucho antes de que «morar» se convirtiera en «se quedaron allí», y eso se convirtió en que «habitaron allí unos diez años» (versículo 4). Se estableció en lo que él pensó que era una buena vida. Al menos ahora él y su familia tenían comida en la mesa.
Tú lo sabes tan bien como yo. Una mala decisión muy fácilmente conduce a otra, y luego a otra, y luego a otra. Abandonar a nuestro Rey celestial es la peor decisión que podríamos tomar. Pero ten cuidado, eso a menudo viene después de una cadena de decisiones pecaminosas. Alabado sea Dios que envió al Rey, nuestro Salvador Jesucristo, para pagar por nuestras decisiones pecaminosas. Alabado sea Dios que nos da su Espíritu para guardarnos de abandonarlo.
Sugerencias para la oración: Da gracias al Señor por el don de su Hijo y su Espíritu mientras le pedimos que nos dé claridad acerca de las malas decisiones que tomamos, y también cuando una mala decisión conduce a otra.
