Pablo les dice tanto a los efesios como a los colosenses: «Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones, dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, someteos unos a otros en el temor de Dios» (Ef 5:19-21; Col 3:16). Dios, por su Espíritu Santo, nos ha dado salmos para cantar a fin de alabarlo. Pero los salmos también nos han sido dados para ministrarnos unos a otros en la iglesia y a aquellos fuera de ella. También nos han sido dados para que podamos cantar, vivir y adorar juntos como pueblo de Dios en espíritu y en verdad.
Este mes espero guiarte a través de los Salmos 1, 50, 51 y 52 para ayudarte a entender mejor a Dios, el pacto que ha hecho con nosotros y cómo debemos vivir con él y unos con otros. El Salmo 1 establecerá la perspectiva y luego los Salmos 50-52 proveerán una unidad por la cual llegaremos a conocer al Dios que nos llama a la obediencia y al arrepentimiento. Terminamos donde empezamos, entendiendo las bendiciones por la obediencia y las maldiciones sobre los que hacen el mal. Mi esperanza es que ya no nos conformemos a este mundo, sino que seamos renovados en la transformación de nuestras mentes buscando la buena y agradable voluntad de Dios, esforzándonos por un canto santo y una adoración santa (Ro 12:1-2).
ACERCA DEL AUTOR DE AGOSTO
El Rev. Al Bezuyen ejerce actualmente su ministerio en la Zion United Reformed Church of Sheffield. Él y Sanya han tenido la bendición de tener seis hijos y seis nietos, y están disfrutando muchísimo de esta etapa de su vida dedicada al servicio y a la familia.
