VIERNES, 31 DE JULIO
Lectura bíblica: Isaías 11:1-5
Mateo 1:6,16b: «e Isaí engendró al rey David… de la cual nació Jesús, llamado el Cristo».
La historia de Rut realmente es nuestra historia. A lo largo de esta historia vemos una imagen gloriosa de lo que Dios está haciendo por cada uno de nosotros.
Por última vez, visitemos Belén. Recuerda lo que las mujeres del pueblo le habían dicho a Noemí en el versículo 14 del capítulo 4. Dijeron: «Bendito sea Jehová, que no te dejó hoy sin redentor». Noemí ha sido rescatada de sí misma.
Y tú y yo también. Al usar providencialmente a Booz y Rut para conceder a Noemí la bendición de la redención, el siempre fiel Señor del pacto está obrando hacia el día de la venida del Redentor que ella, y todos nosotros, necesitamos.
Con el nacimiento de Obed, la línea hacia Cristo, el rey futuro, queda asegurada. Sí, David, el nieto del pequeño niño en el regazo de Noemí, es mencionado en Mateo 1. Pero el suyo no es el último nombre en la genealogía. El último nombre es Jesús.
Solo él puede, y tratará, con el problema fundamental del pecado que ningún otro rey humano pudo resolver. Es por eso que leímos los versículos iniciales de Isaías 11. Cristo es el renuevo del tronco de Isaí. Y el Espíritu del Señor reposará sobre él: «Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor de Jehová». A través de él, la dolencia del pecado que afligió a Rut, Noemí y Booz y que también nos aflige a ti y a mí ha sido resuelta de una vez por todas. Alabado sea Dios por su don de la redención.
Sugerencias para la oración: Alaba y da gracias a nuestro Dios por su don de la redención a través de su Hijo, Jesús, llamado el Cristo.
