CANTANDO PARA LLAMAR A LA IGLESIA A RESPETAR AL SEÑOR

LUNES, 10 DE AGOSTO

Lectura bíblica: Salmo 50:12-13

Salmo 50:12: «Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud».

El Señor llama a Israel a recordar que él es el Rey Creador que es su Padre. ¿Pensaba Israel que Dios necesitaba toda su carne ahumada por su hambre voraz? ¿Creían que Dios se moriría de hambre sin ellos? ¿O que el Señor no podía cuidar de sí mismo? Él los llama a traer ofrendas porque lo aman, no porque él necesitara algo de ellos.

Dios les pide a ellos y a nosotros que piensen en esto: el pueblo del pacto es el último lugar al que iría para satisfacer sus necesidades si las tuviera. Él no tiene ningún requerimiento físico. Él es espíritu y ha de ser adorado en espíritu y en verdad. ¿Cómo podrían ellos ayudarlo jamás? Cada toro y cabra que traían le pertenecía a él en primer lugar. Les pide su honor y amor puro: verdadera adoración.

Puede ser más sutil para nosotros, pero creo que es fácil caer en este pensamiento. Es fácil creer que Dios necesita nuestras ofrendas, testimonio o trabajo diario. Pensamos que la escuela cristiana o el edificio de la iglesia existe por nuestra planificación y generosidad. Es difícil para nosotros adorar completamente desde el lugar de la gracia. También olvidamos cuán inmensa es la gracia del Señor. Él nos ayudó bajando a nosotros en la forma de Cristo. Él proveyó el sacrificio. ¿Qué puedo darle? Amémoslo y démosle el respeto debido a su santo nombre.

Sugerencias para la oración: Ora por humildad ante Dios, un sentido puro de su grandeza, un entendimiento de nuestra necesidad de él y poder responder con una vida agradecida y de gracia. Pide poder confesar a Dios correctamente con nuestras palabras y vidas de adoración.

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