LUNES, 2 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Colosenses 3:12-17
Colosenses 3:12: «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia…»
En lo que respecta a la santificación, el hecho de que seamos a la vez santificados y en proceso de ser santificados es esencial para crecer en el Señor. El teólogo reformado G. C. Berkouwer afirmó que la verdadera santificación se sostiene o se desploma según la manera en que el cristiano entienda que Cristo ya lo ha hecho santo.
Si procuramos crecer en santidad para ser perdonados y aceptados delante de Dios, tenemos la vida cristiana al revés. Este enfoque hace imposible un verdadero crecimiento en la piedad, porque nuestros esfuerzos descansarían sobre nosotros mismos. Nuestra santidad sería como la casa edificada sobre la arena de la que habló Jesús en Mateo 7: por fuera quizás luzca bien, pero no tiene consistencia a la hora de la prueba.
Pero si crecemos en santidad como escogidos de Dios que ya son santos y amados en Cristo, entonces tenemos el fundamento sobre el cual puede producirse una verdadera transformación de vida. Esto no significa que crecer en Cristo sea fácil. La Biblia describe el crecimiento con expresiones como «hacer morir» o «pelear la buena batalla». La santificación exige esfuerzo, pero en Cristo ese esfuerzo da fruto. Como escogidos de Dios, podemos de veras revestirnos de un carácter semejante al de Cristo y acercarnos más a Dios a lo largo de nuestra vida.
¿Estás creciendo en las cosas de Dios? ¿Estás sobre el fundamento correcto para un crecimiento genuino? Dios nos llama a trabajar, pero a hacerlo como quienes él ama y ha hecho santos en Cristo. ¡Que Dios nos ayude a responder!
Sugerencias para la oración: Ora para que Dios nos ayude a edificar sobre su fundamento un verdadero crecimiento en la semejanza a Cristo.
