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SANTIFICADOS

DOMINGO, 1 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Corintios 6:9-11

1 Corintios 6:11: «Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios».

1 Corintios 6:9-11 es una hermosa seguridad de perdón. Los versículos 9 y 10 muestran las exigencias del justo juicio de Dios. El versículo 11 muestra el poder de la salvación que Dios concede por su gracia en Cristo, y destaca el cambio definitivo y poderoso que se produce en los creyentes cuando vienen a Cristo: son lavados, santificados y justificados en el nombre de Jesús.

Los teólogos suelen distinguir entre la santificación y la justificación en cuanto al tiempo. La justificación es una declaración hecha una vez para siempre, mediante la cual Dios, por causa de la obra consumada de Cristo y por medio de la fe en él, declara justo al pecador. Esta declaración es definitiva. Los cristianos no son más justificados con el paso del tiempo y, cuando luchan en su vida cristiana, tampoco son menos justificados.

La santificación se describe de otra manera. Según numerosos pasajes de la Biblia, es el proceso de ser hechos santos. Crece de manera progresiva a lo largo de toda nuestra vida cristiana, a medida que el Espíritu obra en el creyente para conformarlo cada vez más a Jesús, su Salvador.

Pero el versículo 11 habla de la santificación en tiempo pasado, como si ya se hubiera cumplido de una vez para siempre. Entonces, ¿qué es verdad de ti? Si eres cristiano, ¿has sido santificado, o estás siendo santificado? ¿Por qué es importante esto cuando procuramos caminar más cerca de Dios?

Sugerencias para la oración: Pide que Dios te ayude a entender su obra en ti por medio de Cristo.

INTRODUCCIÓN AL MES DE SEPTIEMBRE

La santificación es un proceso mediante el cual los cristianos crecen en santidad, es decir, en cercanía al Señor. Es el fruto inevitable de la salvación. Cuando un cristiano nace de nuevo, queda unido a la vid que es Cristo (Juan 15) y, como consecuencia, el Espíritu de Cristo corre por sus venas (por decirlo así). Está unido a la vid como una rama, y el resultado es que dará fruto.

Pero la santificación dista mucho de ser automática. Es un fruto inevitable de la justificación y una consecuencia de la unión con Cristo, pero no siempre es fácil. Avanza y se detiene, progresa y retrocede. Requiere esfuerzo y sacrificio. Implica arrepentimiento y renovación, y puede tener tiempos tanto de apagar al Espíritu como de ser llenos del Espíritu. Y a pesar de todo ello, mientras más te acercas a Dios, más sientes tu propio pecado y más lejos de Dios puedes sentirte. La santificación es un fruto inevitable, pero no un fruto fácil.El objetivo de estos devocionales es ayudarte a crecer en la comprensión de la santificación y a ser cada vez más santificado. Nos tomaremos el tiempo de examinar varios hermosos pasajes bíblicos sobre la santificación y de ver cómo podemos seguir andando en el Espíritu por la gracia de Dios. Que el Señor use la enseñanza de su palabra para fortalecerte en tu andar con él.

Acerca del autor del mes de septiembre:

El pastor Greg Bylsma es pastor de la Iglesia Reformada Living Water de Brantford, Ontario (iglesia miembro de las Iglesias Reformadas Unidas de Norteamérica, URCNA). Está casado con su esposa Charity desde hace 25 años, y el Señor los ha bendecido con cuatro hijos. Es egresado del Seminario Reformado Mid-America y fue ordenado al ministerio del evangelio en 2005. Después de más de 20 años en el ministerio, sigue amando su trabajo y considera un honor increíble poder enseñar a otros acerca de la hermosura de Jesucristo.