La santificación es un proceso mediante el cual los cristianos crecen en santidad, es decir, en cercanía al Señor. Es el fruto inevitable de la salvación. Cuando un cristiano nace de nuevo, queda unido a la vid que es Cristo (Juan 15) y, como consecuencia, el Espíritu de Cristo corre por sus venas (por decirlo así). Está unido a la vid como una rama, y el resultado es que dará fruto.
Pero la santificación dista mucho de ser automática. Es un fruto inevitable de la justificación y una consecuencia de la unión con Cristo, pero no siempre es fácil. Avanza y se detiene, progresa y retrocede. Requiere esfuerzo y sacrificio. Implica arrepentimiento y renovación, y puede tener tiempos tanto de apagar al Espíritu como de ser llenos del Espíritu. Y a pesar de todo ello, mientras más te acercas a Dios, más sientes tu propio pecado y más lejos de Dios puedes sentirte. La santificación es un fruto inevitable, pero no un fruto fácil.El objetivo de estos devocionales es ayudarte a crecer en la comprensión de la santificación y a ser cada vez más santificado. Nos tomaremos el tiempo de examinar varios hermosos pasajes bíblicos sobre la santificación y de ver cómo podemos seguir andando en el Espíritu por la gracia de Dios. Que el Señor use la enseñanza de su palabra para fortalecerte en tu andar con él.
Acerca del autor del mes de septiembre:
El pastor Greg Bylsma es pastor de la Iglesia Reformada Living Water de Brantford, Ontario (iglesia miembro de las Iglesias Reformadas Unidas de Norteamérica, URCNA). Está casado con su esposa Charity desde hace 25 años, y el Señor los ha bendecido con cuatro hijos. Es egresado del Seminario Reformado Mid-America y fue ordenado al ministerio del evangelio en 2005. Después de más de 20 años en el ministerio, sigue amando su trabajo y considera un honor increíble poder enseñar a otros acerca de la hermosura de Jesucristo.
