SÁBADO, 7 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Mateo 25:31-46
Mateo 25:35: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer».
Cuando pensamos en el servicio, nuestros dones espirituales no son lo único que debemos considerar. Una de las cosas importantes que hay que tener en cuenta al servir a Dios para su gloria es la necesidad. Debemos preguntarnos: ¿Dónde hace falta servir? ¿Quién podría necesitar hoy mi ayuda para la gloria de Dios?
En Mateo 25, Jesús no les habla a personas que tuvieran el don espiritual de la misericordia cuando las elogia por haberle dado de comer cuando tuvo hambre. Imagina la situación: alguien entra a la iglesia mientras estás disfrutando de una comida compartida y, con el plato lleno, preguntas: «¿Hay alguien con el don espiritual de la misericordia que pueda ayudar?».
El servicio no depende únicamente de nuestros dones espirituales. A veces el servicio responde sencillamente a la necesidad del momento y a lo que significa ser como Cristo en esa situación. Pedro no tenía dinero para remediar la necesidad del mendigo que estaba a la puerta del templo en Hechos 3, pero lo que tenía se lo dio, ¡y fue, con mucho, el mejor regalo!
En cuanto al servicio, no se trata solo de nuestros dones, sino también de dejarnos guiar por la compasión de Cristo para ayudar donde hay necesidad. ¿Hay necesidades en tu iglesia o en tu familia que Dios podría usarte para suplir? ¿Estás dispuesto a dar un paso al frente, con humildad, en áreas en las que te sientes poco capacitado, para llevar ayuda a otros en el nombre de Cristo?
Sugerencias para la oración: Pide que Dios te ayude a ver las necesidades que te rodean y a responder a ellas.
