MARTES 3 DE MARZO
Lectura bíblica: Hebreos 4:1-11
Génesis 2:2: «Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo».
En Génesis uno, leemos acerca de Dios trayendo forma a lo informe al someter el caos y el desorden. Los primeros tres días forma la luz, el cielo, la tierra y la vegetación. Luego, durante tres días, llena las formas: lumbreras para el día y la noche, aves y peces en el cielo y el agua, y animales y personas en la tierra.
Al comienzo de Génesis dos, leemos acerca de Dios reposando en el séptimo día. Primero, Dios reposa de su obra de creación, pero también significa que celebra el reposo y la paz que su creación irradia. ¡Verdaderamente, todo lo que había hecho era muy bueno! Todos y todo reflejaban la amorosa presencia de Dios y su gloria.
Esta creación armoniosa estaba destinada a durar para siempre. Lo vemos en un pequeño detalle que falta en nuestra lectura bíblica. Después de cada uno de los seis días de creación, leemos que hubo tarde y mañana. Sin embargo, con el séptimo día, no leemos esto. Esto no significa que el séptimo día no tuviera tarde y mañana. Sin embargo, al no mencionarlo, Moisés llama la atención sobre el hecho de que la armonía y el reposo de la buena creación de Dios estaban destinados a durar para siempre. No en la etapa inicial, como vimos ayer, sino en el estado maduro y pleno del cielo nuevo y la tierra nueva. Este es el reposo sabático que queda para el pueblo de Dios, del cual habla el autor de Hebreos (He 4:9).
Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial por su esperanza de gloria: entrar en la plenitud del gozoso reposo y paz de la amorosa presencia de Dios.
