MARTES, 11 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Daniel 4:28-37
2 Crónicas 20:21: «Y después de consultar con el pueblo, designó a los que cantarían al Señor y alabarían la hermosura de Su santidad, mientras salían delante del ejército, diciendo: “Dad gracias al Señor, porque Su misericordia es para siempre”».
Esta meditación fue escrita el 12 de noviembre de 2024. El 11 de noviembre de ese mismo año tuve varios vuelos cortos en los Estados Unidos. Antes de despegar, en cada vuelo, la tripulación tomaba un momento para agradecer a los hombres y mujeres activos del ejército por su compromiso con la nación. Había banderas por todo el aeropuerto. Pensé en Nabucodonosor y en su orgullo por su país, sus logros y su poder. Como cristianos, sabemos que Dios establece reyes y tronos, primeros ministros y gobernantes, y también puede derribarlos.
El orgullo de Nabucodonosor fue su ruina. En cuanto se jactó de su poder y grandeza, fue humillado. En contraste, el rey Josafat, con un ejército pequeño frente a un enemigo vasto, se volvió humildemente al Señor de los ejércitos, quien le aseguró que no tendría ni siquiera que pelear, porque el Señor mismo lucharía por él. Siguiendo el consejo de los levitas y del pueblo, Josafat designó cantores para que alabaran a Dios marchando delante del ejército. Es una escena hermosa. Muestra con absoluta claridad que no es con fuerza, ni con poder humano, sino con el Espíritu del Señor que los reyes se levantan y caen, y las naciones prosperan o desaparecen.
¿Cuáles son las lecciones para nosotros en este Día del Recuerdo? Dios guarda los límites de las tierras y las naciones. Usa medios —como soldados y armas—, pero en última instancia, la victoria pertenece solo a Él. El pueblo de Dios es sabio al aclamar a Jesús como Cabeza sobre todo, el Rey supremo.
Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por las libertades que disfrutas; ora por todas las ramas del ejército, para que reconozcan (o sean instruidas por capellanes cristianos) que la derrota o el éxito provienen únicamente del Señor de los ejércitos. Ora también por los líderes de tu país, para que en cada rango y nivel reconozcan al Señor Dios.
