LA SEGUNDA PALABRA DE JESÚS EN LA CRUZ

DOMINGO, 14 DE JUNIO

Lectura bíblica: Lucas 23:35-43

Lucas 23:43: «Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso».

Podríamos ver la conversión del ladrón en la cruz como un evento peculiar y singular. Hay aspectos de este encuentro que son únicos. El criminal estaba cerca de la muerte, no tenía oportunidad de unirse a la iglesia en Jerusalén y estaba colgando junto a Jesús en una cruz. Pero su conversión es realmente muy similar a la de toda persona que es salva.

Todos somos salvos por gracia sola, mediante la fe sola en Jesucristo. Nota la fe de este criminal. Lo que veía con sus ojos era a un hombre golpeado, sangrando, colgando en agonía en una cruz. Jesús no parecía ser el Rey de Gloria y el Hijo de Dios. Sin embargo, a pesar de la burla incrédula de otros, este hombre puso su confianza en Jesús y dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». Dios abrió sus ojos de fe para que viera a Jesús por quien realmente era. Y creyó.

La respuesta de Jesús muestra su poder y gracia. Aun en la cruz, en agonía, es poderoso para salvar. Cristo hizo a ese criminal pecador apto para el cielo en un instante. El ladrón no tuvo que pasar tiempo en el purgatorio ni intentar limpiar el desastre de su vida. La expiación de Jesús es suficiente y eficaz para salvar ahora mismo. «Hoy estarás conmigo en el paraíso».

Mira qué gozo trae esto. Tu salvación no depende de tus obras, tus esfuerzos o tus habilidades. Como el criminal, venimos a Jesús diciendo: «Nada traigo en mis manos, simplemente a la cruz me aferro».

Sugerencias para la oración: Ora para que Dios abra los ojos de fe de amigos y familiares que aún no creen y que Dios te restaure el gozo de tu salvación.

LA PRIMERA PALABRA DE JESÚS EN LA CRUZ

SÁBADO, 13 DE JUNIO

Lectura bíblica: Lucas 23:18-34

Lucas 23:34: «Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

Mirando hacia el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección, quiero pasar los próximos días mirando las siete palabras de Cristo en la cruz. Mi oración es que encuentres y experimentes gran gozo al oírlas y entenderlas.

Los líderes espirituales de Israel, con odio y celos, presentaron cargos de blasfemia y sedición contra Jesús. El gobernador romano, Poncio Pilato, cobardemente se lavó las manos de este fiasco. Los soldados romanos golpearon y se burlaron despectivamente de Jesús. Finalmente, lo clavaron en la cruz entre dos criminales para que el Hijo de Dios sin pecado fuera, como Isaías había profetizado, «contado con los pecadores» (Is 53:12). Jesús no despotricó ni se enfureció contra sus opresores, no se defendió contra la injusticia de todo ello. En cambio, las primeras palabras de sus labios son: «Padre, perdónalos».

Perdón. Esta es la razón por la que Jesús vino al mundo: para perdonar pecados. Cuando José se preguntaba qué hacer con María cuando estaba embarazada, el ángel lo tranquilizó y dijo: «Y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Esta primera palabra de Cristo en la cruz trae gran gozo a pecadores como tú y yo. No podemos superar su gracia con nuestro pecado. Y así como intercedió por los pecadores de su día, sigue intercediendo amorosamente por ti y por mí hoy. Hebreos 7:25 dice: «Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos». ¡Aleluya! Qué Salvador.

Sugerencias para la oración: Ora para que Dios perdone tus pecados por amor de Jesucristo y da gracias porque Jesús es tu gran Sumo Sacerdote que continúa intercediendo por ti.

EL GOZO DE JESÚS

VIERNES, 12 DE JUNIO

Lectura bíblica: Juan 17:1-13

Juan 17:13: «Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos».

Jesús oró para que tuviéramos su gozo. ¿Cómo es eso? ¿Cómo debemos entender su gozo, mucho menos experimentarlo?

Primero, el gozo de Jesús es un gozo santo. Es, si puedo decirlo así, un gozo «serio». No es frívolo. No es ostentoso ni ruidoso. No es producido. Es el gozo que resulta de estar en comunión con el Padre. Y eso es precisamente lo que Cristo ha logrado por nosotros: comunión con el Padre. Él tiene el gozo de esa comunión y ora para que tú y yo tengamos el mismo gozo.

Segundo, cuando Jesús habla de su gozo, está hablando del gozo que viene de él mismo. Como ya hemos visto, Jesús es la fuente de todo gozo. Es imposible tener gozo verdadero y duradero aparte de Jesús.

Tercero, el gozo de Jesús es un gozo completamente independiente de las circunstancias terrenales. Jesús estaba a punto de ser crucificado y lo sabía, pero eso no afectó su gozo. Pronto dejaría a sus discípulos en este mundo lleno de odio, ira e intención asesina. Sin embargo, oró para que fueran más que vencedores, llenos hasta rebosar de su gozo. Y esa es su oración por ti y por mí.

Sugerencias para la oración: Ora para que puedas conocer el gozo de Jesús a pesar de tus circunstancias. Regocíjate de que aunque una vez estuviste alejado de Dios, en Cristo has sido reconciliado.

GOZO EN ESTE MUNDO

JUEVES, 11 DE JUNIO

Lectura bíblica: Juan 17:1-13

Juan 17:13: «Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos».

En Juan 17, justo antes de su arresto, juicio y crucifixión, Jesús oró al Padre mientras los discípulos escuchaban. A menudo conocida como su oración sacerdotal, Jesús hizo varias peticiones por sus seguidores. Era plenamente consciente de lo que estaba a punto de suceder, pero una de sus peticiones fue que los discípulos tuvieran su gozo. A pesar de su crucifixión inminente, Jesús tenía gozo.

Hay personas que piensan que ser cristiano es una vida sin gozo en la que te perderás toda la diversión. O dicen que cualquier gozo que un cristiano pueda experimentar será solo en el futuro. Satanás, el padre de mentira, quisiera que pensemos que nos estamos perdiendo de algo. Pero esa claramente no es la posición de Jesús. Recuerda que Jesús acababa de decir: «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido» (Jn 15:11).

Jesús intencionalmente oró esta oración al alcance del oído de los discípulos para que tuvieran su gozo inmediatamente. Sí, Jesús ha ido a preparar un lugar para ellos (y para nosotros), y nuestra existencia eterna en los «cielos nuevos y la tierra nueva» será gozosa más allá de nuestra imaginación. Pero no es solo para ese futuro que nos ha redimido. Debemos disfrutar las bendiciones de nuestra redención en este mundo así como en el siglo venidero. Y una de esas bendiciones es el gozo. El cristiano está destinado a ser gozoso hoy.

Sugerencias para la oración: Da gracias porque tu futuro es uno de gozo inimaginable y ora para que experimentes el verdadero anticipo de ese gozo hoy.

EL FRUTO DEL GOZO (II)

MIÉRCOLES, 10 DE JUNIO

Lectura bíblica: Lucas 10:1-10

Lucas 10:20: «regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos».

La razón por la que el gozo es un fruto del Espíritu es porque el Espíritu siempre nos lleva de vuelta a Jesús. Cuando Jesús estaba consolando a sus discípulos, les dijo que después de su partida, vendría el Espíritu Santo. Dijo: «Él (el Espíritu) me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber» (Jn 16:14). El propósito principal del Espíritu Santo es revelar, hacer brillar la luz sobre Jesús. Donde Jesús es predicado, donde Jesús es alabado, donde Jesús es glorificado, allí el Espíritu está obrando. Y puesto que Cristo es la fuente última del gozo, el gozo es un fruto inevitable del Espíritu.

Tenemos una tendencia a encontrar gozo en cosas menores: nuestro matrimonio, nuestro trabajo, los deportes y la recreación, nuestros hijos o nietos, etc. Incluso podríamos encontrar gozo en cosas «esprituales» como nuestra iglesia, nuestras responsabilidades de enseñanza o nuestro servicio como oficiales. Pero incluso aquí Jesús nos corrige: Lucas 10 nos dice que Jesús envió a sus seguidores en una misión y les dio poderes extraordinarios y milagrosos. Salieron a las aldeas y pudieron sanar enfermedades y echar fuera demonios. Cuando regresaron a Jesús estaban llenos de gozo porque pudieron hacer todas estas cosas. Pero Jesús reorientó su enfoque y dijo: «No os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos».

Sugerencias para la oración: Ora para que tu pastor predique fielmente a Cristo y a él crucificado y da gracias porque tu nombre ha sido escrito en el Libro de la Vida.

EL FRUTO DEL GOZO (I)

MARTES, 9 DE JUNIO

Lectura bíblica: Gálatas 5:16-25

Gálatas 5:22: «Mas el fruto del Espíritu es… gozo».

Mi familia y yo vivimos en Hawái durante siete años. Vivíamos en la isla de Kauai, apodada «La Isla Jardín». En nuestro patio trasero teníamos un limonero, un naranjo y unos plataneros. Cada año, sin falta, disfrutamos del fruto que esos árboles producían. En la carta de Pablo a los Gálatas, usó esta misma realidad agrícola como metáfora para describir los resultados de estar en el Espíritu. Estos son, como él los llama, «el fruto del Espíritu». Su lista describe lo que debo esperar experimentar como cristiano y ver en otros cristianos. Donde el Espíritu Santo está, estas características espirituales, en cierta medida, también estarán presentes.

La lista de Pablo no está presentada de manera suelta y arbitraria. Hay un orden deliberado e interconexión. El amor es el primer fruto y del amor fluye el gozo; y del amor y el gozo fluye la paz, etc.

El gozo es la disposición de la personalidad de uno hacia la alegría que está arraigada en Cristo. Y puesto que el gozo es un fruto del Espíritu, podemos concluir con razón que el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, no es un gruñón, ni un avaro, ni un amargado. Él es Dios. Y Dios es gozoso. Por eso, cuando el pueblo en los días de Nehemías lloraba por sus pecados, él los consoló con esta misma verdad. Dijo: «No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza» (Neh 8:10b).

Sugerencias para la oración: Ora para que el fruto del gozo del Espíritu esté presente y creciendo en tu vida y arrepiéntete si has dado a otros la impresión de que el Espíritu es un gruñón.

GOZO EN LA TRIBULACIÓN

LUNES, 8 DE JUNIO

Lectura bíblica: Santiago 1:1-8

Santiago 1:2: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, porque sabéis que la prueba de vuestra fe produce paciencia».

Las dificultades en la vida nunca son divertidas, pero todos tenemos estas «diversas pruebas». Hace cinco años y medio, cuando mi médico me informó que tenía cáncer, toda mi existencia se sacudió. Después de superar la conmoción, empecé a pensar «quiero estar en las bodas de mis hijos» y «quiero tener en brazos a mis nietos». Derramé lágrimas y me preguntaba sobre mi futuro incierto. Cinco meses después me sometieron a una cirugía mayor que eliminó el cáncer. Afortunadamente, he estado «limpio» desde entonces.

Pero ¿cómo puedes «tenerlo por sumo gozo» cuando recibes una noticia así? ¿O cuando muere tu hijo? ¿O cuando pierdes tu trabajo? El incrédulo lo encuentra increíble. En lugar de gozo, se enojará con la vida, o ahogará su dolor en drogas o alcohol.

Pero el hijo de Dios sabe que nada sucede por casualidad, sino que todo viene de la mano paternal de Dios. Los propósitos de Dios siempre son para nuestro bien (Ro 8:28). Son productivos, no destructivos, pues nos moldean a la imagen de Cristo. Cuando experimentas pruebas, no es mala suerte. Más bien, Dios está obrando para hacerte hermoso: está consumiendo tu escoria y refinando tu oro.

Durante esos cinco meses de incertidumbre sobre mi salud, Dios fortaleció mi corazón. Lejos de sacudir mi puño contra Dios, por su gracia, descansé en su bondad y fidelidad. La fe que siempre había profesado fue confirmada y eso me ha traído un gozo inefable. ¿Por qué? Porque «la prueba de vuestra fe produce paciencia».

Sugerencias para la oración: Ora para que cuando el Señor envíe pruebas a tu vida, confirme tu fe y que tu respuesta gozosa a las dificultades sea un estímulo para otros.

SERVID CON ALEGRÍA

DOMINGO, 7 DE JUNIO

Lectura bíblica: Salmo 100:1-6

Salmo 100:2: «Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo».

Puesto que el gozo, en cierta medida, debería estar presente en cada creyente y puesto que la adoración debería incluir la respuesta sincera del creyente al Salvador, se sigue que la verdadera adoración debería ser gozosa. El gozo no es lo único, pero es algo esencial.

Me parece que el gozo es un ingrediente esencial en la alabanza. La alabanza es la respuesta gozosa del creyente a quién es Dios y lo que ha hecho. No puedo evitar preguntarme qué está pasando en el corazón de una persona cuando comenzamos la adoración cantando ese gran himno «Alma, bendice al Señor» y parece que está cantando sobre su próxima cita con el dentista. No puedo juzgar tal cosa, pero parece que hay poca alabanza sucediendo. Cuando te reúnes para adorar, ¿estás «sirviendo al Señor con alegría»?

Alabar al Señor con gozo no significa que el cristiano nunca experimenta tristeza o dolor. De hecho, el verdadero arrepentimiento significa que hay una verdadera tristeza por nuestros pecados. Pero aun así, la tristeza del creyente nunca debe separarse de la convicción de que, como tan hermosamente escribió el autor del himno, «estoy bien con mi Dios». Cristo ha vencido y soy suyo. Esa convicción no puede sino desbordarse en alabanza gozosa.

Sugerencias para la oración: Ora para que al adorar hoy, tu adoración sea una respuesta sincera de alabanza gozosa a Dios que es digno, y que no solo tú, sino tu congregación tenga la reputación de adorar al Señor con alegría.

GOZO EN LA REVELACIÓN DE DIOS

SÁBADO, 6 DE JUNIO

Lectura bíblica: Salmo 119:1-16

Salmo 119:14, 16: «Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus estatutos me deleitaré; no me olvidaré de tus palabras».

Mientras que el gozo en nuestra salvación en Cristo es la fuente, ese gozo naturalmente se extiende a todas las bendiciones que tenemos en Cristo. El gozo del cristiano es multifacético. Encontramos gozo en la realidad de que hemos sido salvados y justificados en Cristo Jesús, pero como resultado, encontramos gozo en todos los aspectos de la vida cristiana. Reconocemos que, porque estamos en Cristo, todo lo que somos y tenemos son bendiciones de Dios. Estas aumentan nuestro gozo. Y una de esas bendiciones es su Palabra.

El salmista en el Salmo 119 se deleita en la Palabra de Dios. La Palabra de Dios siempre ha sido y continúa siendo una fuente de gozo para el pueblo de Dios. Meditar en la revelación escrita de Dios traerá gozo al cristiano. Pero ¿qué es lo que tiene la Palabra de Dios que hace que el salmista, y nosotros, nos deleitemos en ella?

Primero, el propósito principal de la Palabra de Dios es revelarnos el camino de salvación. Después de que Adán y Eva pecaron, Dios prometió que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente (Gn 3:15). El resto de la Biblia nos dice cómo Dios ha cumplido esa promesa, culminando en la muerte y resurrección de Jesucristo. Segundo, la Biblia es la revelación más clara de Dios. En la Palabra de Dios, Dios nos habla de sí mismo. Tercero, la Biblia nos instruye sobre el tipo de vida que agrada a Dios. Nos deleitamos en la Palabra de Dios porque nuestra reacción natural a nuestra salvación sobrenatural de Dios es amarlo y vivir para él. Y la Palabra de Dios nos dice cómo se ve eso.

Sugerencias para la oración: Ora para que cuando leas la Biblia, el Espíritu Santo abra tu mente y tu corazón para entender y que la Palabra de Dios sea tu deleite.

GOZO EN EL DIOS DE MI SALVACIÓN

VIERNES, 5 DE JUNIO

GOZO EN EL DIOS DE MI SALVACIÓN

Lectura bíblica: Habacuc 3:1-19

Habacuc 3:18b: «Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación».

Cuando la Biblia habla de nuestro gozo, descubrimos que es la respuesta del cristiano a todas las bendiciones que tenemos de Dios. Pero el manantial, la fuente del gozo es nuestra salvación en Jesucristo.

Por ejemplo, Santiago nos instruye a «tened por sumo gozo, hermanos míos, cuando os halléis en diversas pruebas» (Stg 1:2). Pero no podemos ser gozosos en nuestras pruebas aparte de nuestra salvación en Cristo. En el Salmo 119 el salmista dice que se deleita en la Palabra de Dios, en los mandamientos de Dios y en los testimonios de Dios. Pero no podemos encontrar gozo en la revelación de Dios sin estar en Cristo. Al final del Evangelio de Lucas, justo después de la ascensión de Jesús, leemos que sus discípulos «lo adoraron y volvieron a Jerusalén con gran gozo» (Lc 24:52). Pero no podemos adorar gozosamente sin estar en Cristo.

Habacuc fue un profeta durante días muy difíciles. En el corto libro de Habacuc del Antiguo Testamento, el profeta presenta quejas a Dios sobre el lamentable estado de las circunstancias en Judá. Está agobiado porque Dios parece ser indiferente a la espantosa condición espiritual de su pueblo (Hab 1:2-4). Pero después de que Dios responde a sus quejas, Habacuc responde con esas hermosas palabras: «Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación».

¿Es ese tu gozo? Dios envió a su Hijo unigénito para salvarte. Él es el Dios de tu salvación. ¿Te gozas en él?

Sugerencias para la oración: Ora para que el Señor imprima en ti su gran amor por ti. Tan grande es su amor que dio a Jesús para ser tu salvación. Ora para que tu gozo sea evidente y reconocido por los demás.