SÁBADO, 9 DE MAYO
Lectura bíblica: Hebreos 1
1 Pedro 1:10-11: «Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos».
Pedro continúa animando a los santos sufrientes diciéndoles que incluso los profetas de antaño buscaron y testificaron acerca de la salvación y la gracia de Dios dadas a su pueblo. ¡Esto también debería animarnos! El Señor tenía un plan para salvar a un pueblo y, con el tiempo, reveló ese plan en la progresión de su revelación a través de su Palabra a los profetas, por varios otros medios y ahora a nosotros por su Hijo Jesús (He 1:1).
¿Qué buscaban los profetas? Dios hizo una desviación gradual de Cristo desde el tiempo de Adán a lo largo de los siglos hasta los tiempos del Nuevo Testamento. Cada profecía de los profetas era una parte del cuadro completo de que Cristo vendría a revertir la maldición que la caída de Adán trajo sobre todo el género humano. Cristo mismo declaró a los hombres en el camino a Emaús: «¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían» (Lc 24:25-27). Cristo necesitaba venir, sufrir, resucitar de entre los muertos y entrar en su gloria para cumplir el plan de salvación para nosotros, así como para todos los que vinieron antes de nosotros y los que le pertenecen en el futuro. ¡Cuán grande es la gracia de Dios para su pueblo del pacto!
Sugerencias para la oración: Pide al Señor que te ayude a también testificar de las buenas nuevas del evangelio, que la salvación ha venido y Jesús libera a los pecadores cautivos. Ora para que así como los profetas hablaron de Jesús, nosotros también podamos hacer lo mismo por su Espíritu y por su gracia.
