VIERNES, 15 DE MAYO
Lectura bíblica: Colosenses 1
1 Pedro 1:20-21: «ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios».
Al final del día, ¿dónde están tu fe y tu esperanza? Deben estar en Dios quien dispuso nuestra redención aun antes de la fundación del mundo. Este versículo es una rica muestra de la gracia de Dios hacia pecadores indignos como nosotros, que solo merecemos el juicio y la ira de Dios. Jesús, que vino a este mundo para salvarnos, no es solo una idea de última hora que surgió tras la Caída en el Jardín del Edén. El Señor tiene un propósito de salvar a su pueblo y no está dispuesto a dejarnos en tinieblas y pecado. Cuando el tiempo fue oportuno, voluntariamente nos reveló a nuestro Salvador. ¡Qué bueno es nuestro Dios! Por Jesús, podemos venir a Dios en fe. Por Jesús, tenemos vida de entre los muertos porque Dios lo resucitó de los muertos. Por Jesús, iremos a estar con Dios en gloria porque Jesús ha sido levantado a la gloria.
Todo lo que le sucede a Jesús nos sucede a nosotros pues somos herederos y coherederos con él. Si hoy te falta seguridad o luchas con tu fe cristiana debido a debilidad o fracasos en tu vida, medita en estos dos versículos. Dios sabe que fallamos y a menudo caemos en pecado, por eso nos envió a su Hijo. Hay una respuesta para la desesperanza y la desesperación en este mundo y esa respuesta siempre ha sido Jesús. ¿Dónde están tu fe y tu esperanza hoy? Si tu respuesta es en Dios por medio de Jesús, ¡entonces está en el lugar correcto!
Sugerencias para la oración: Alaba al Señor que dispuso la salvación de su pueblo antes de la fundación del mundo y que podemos tener fe y esperanza reales en Dios porque nos ha establecido en Cristo.
