MARTES, 19 DE MAYO
Lectura bíblica: 1 Pedro 2
1 Pedro 2:1-3: «Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor».
Al llegar ahora al capítulo dos, Pedro nos da una lista de cinco cosas que no debemos poseer como cristianos. Estas no son las únicas cosas que obstaculizan nuestro crecimiento en Cristo. Pedro usa aquí una figura retórica donde la parte representa el todo. Acaba de decirnos en el capítulo uno que la santidad y el amor por los demás deben marcar cada aspecto de la vida cristiana. La palabra griega para desechando significa ‘deshacerse de o quitar’. Cualquier vicio debe ser quitado como ropa sucia y contaminada. Debemos despojarnos de todo lo que arruina nuestra santidad y amor por Dios y por los demás. ¿Qué lugar tienen la malicia, el engaño, la hipocresía, la envidia y la detractación en tu corazón como creyente en Cristo? ¿No nos salva Cristo de toda forma de vicio y maldad?
¿Qué debemos desear? El creyente debe anhelar una cosa: la verdad de la Palabra de Dios. Así como los bebés necesitan leche fresca y buena nutrición para crecer fuertes y saludables, nosotros también necesitamos la leche espiritual pura de la Palabra de Dios. Los recién nacidos tienen un intenso anhelo por la leche de su madre. No importa si son las 3 de la madrugada; si tienen hambre, ¡te lo hacen saber y no paran hasta ser alimentados! ¿Cuándo fue la última vez que tuviste tal deseo por la Palabra de Dios? Solo a través de la Biblia podemos crecer para salvación y saber que el Señor es bueno.
Sugerencias para la oración: Pide al Señor que te ayude a lidiar con cualquier tipo de vicio y pecado en tu corazón. Ora para que el Señor te conceda un fuerte deseo de conocer su Palabra y que experimentes su bondad en tu vida.
