VIERNES, 22 DE MAYO
Lectura bíblica: Deuteronomio 7
1 Pedro 2:9-10: «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia».
Claramente, Pedro quiere que entendamos que la iglesia es algo único en este mundo. Mira cómo describe a cada creyente en Cristo: ¡Eres linaje escogido! ¡Perteneces a un real sacerdocio! ¡Eres miembro de una nación santa! ¡Eres posesión de Dios! ¡Ahora has recibido su misericordia! El primer pensamiento que me viene a la mente es ¿cómo puede ser esto? No me siento muy especial. Soy solo una persona común y corriente que va por la vida día a día. ¿Quién soy yo para reclamar tales privilegios especialmente cuando me siento tan infiel? Ten en cuenta que lo que Pedro te está diciendo aquí se basa completamente en lo que Dios hace por ti en Cristo y no en nada que tú pienses o sientas.
Nos dice que en un momento no éramos pueblo, pero ahora somos pueblo de Dios. ¿Qué hizo que este cambio sucediera? Recibimos la misericordia de Dios. Tu Dios del pacto tuvo a bien hacerte suyo, simplemente porque te amó y cumpliría el juramento del pacto que hizo con respecto a ti tal como lo hizo con Israel en el Antiguo Testamento (Dt 7:6-9). Puede que no te sientas muy especial para Dios, ¡pero él te asegura que lo eres! Te llamó de las tinieblas y te colocó en una posición muy privilegiada con una responsabilidad muy importante: proclamar a Cristo a un mundo perdido. Estando en tan privilegiada posición, ¿lo proclamarás?
Sugerencias para la oración: Agradece al Señor el privilegio de ser llamados por Dios en Cristo por su amor y misericordia. Pídele que te ayude a cumplir tu responsabilidad de proclamar a Cristo a un mundo perdido que necesita el evangelio.
