LUNES, 6 DE JULIO
Lectura bíblica: Rut 1:15-18
Rut 1:16: «Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios».
El Yahvé del pacto ha despertado en Rut una fe viva. Y ella no tiene miedo de expresarla. Su suegra le insiste en que regrese a la casa de su madre en el impío Moab. Ella responde en fe: «No me ruegues que te deje, y me aparte de ti».
Rut entiende algo que su suegra no parece entender. Es esto: es mejor tener vacío con el Dios de Israel que tener plenitud terrenal con los dioses de Moab. Para decirlo en términos del Nuevo Testamento: es mejor sufrir por Cristo que vivir la buena vida sin Él.
Y así, Rut expresa su fe en un lenguaje claro y poético. «Porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios». No es de extrañar que se hayan escrito hermosos himnos basados en esta confesión.
A pesar de la amargura de su suegra, a pesar de la pecaminosa decisión de su difunto suegro de mudar a su familia a Moab, Dios le ha permitido a Rut ver destellos de su gracia a través de ellos. Dios a veces usa individuos y familias torcidos y quebrantados para mostrar su gracia a otros.
Tanto así, que la fe recién descubierta de Rut expresa una certeza y convicción que solo puede ser dada por Dios. Ella entiende que necesita volverse a Dios. Está decidida a que el pueblo del pacto de Dios sea su pueblo. Además, está decidida a tener al Dios de Israel como su Dios.
Sugerencias para la oración: Pide a Dios que te bendiga con una fe que tenga la profundidad de convicción y compromiso que Él claramente le dio a Rut. Ora eso también por tus seres queridos.
