MARTES, 7 DE JULIO
Lectura bíblica: Rut 1:19-22
Rut 1:22a: «Así volvió Noemí…».
El versículo 22 es, podríamos decir, el versículo resumen. Las palabras iniciales del resumen —«Así volvió Noemí»— apuntan a nada menos que un milagro de la gracia de Dios. No es que ella lo vea así. No lo ve.
El pequeño discurso de Noemí a los conmocionados habitantes de Belén te deja con la clara impresión de que ella está en un lugar bastante oscuro con respecto a su fe. Dice: «No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara». Mara significa amarga. Y eso es exactamente cómo se siente. Continúa: «porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso».
¿Alguna vez has hecho eso? ¿Poner la culpa de tus circunstancias difíciles a los pies de Dios, cuando fueron tus propias decisiones pecaminosas las que condujeron a tus dificultades? ¿Alguna vez has querido cambiar tu nombre a Amargura, aunque tu amargura es tu propia culpa?
Bueno, cobra ánimo de lo que Dios está haciendo con su hija del pacto que se llama a sí misma Amargura. Dios se asegura de que ella regrese. Lo que ella dijo es de hecho verdad, aunque ella no lo dice como un cumplido, según el versículo 21: «y vacía me volvió Jehová». Es verdad. Fue Dios quien la hizo volver. Fue Dios quien la regresó a la Tierra de la Promesa. Fue Dios quien la regresó a la comunidad del pacto.
¡Ella ha regresado! ¡Esa es la gracia de Dios! Esa gracia nos anima a clamar a Dios en nuestra amargura, sí, incluso cuando esa amargura es de nuestra propia creación.
Sugerencias para la oración: Si tú, o alguien que amas, está en un lugar de amargura, pide a Dios que te lo revele a ti o a tu ser querido. Sigue eso con una petición pidiendo a Dios que obre un milagro de su gracia en ti o en la vida de tu ser querido.
