SÁBADO, 5 DE SEPTIEMBRE
Lectura bíblica: Salmo 1
Mateo 7:7-8a: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla…»
Mañana es domingo. Cuando yo era joven, era común que las familias se prepararan para el culto. Había que lustrar los zapatos, dejar lista la ropa de domingo y planchar las camisas. Muchas mujeres preparaban con anticipación la comida del domingo, de modo que al día siguiente solo hubiera que calentarla. ¿Por qué tanto trabajo el sábado? Porque el domingo era un día de reposo para deleitarse en Dios y recibir su instrucción.
El domingo es el día en que los creyentes deben estar preparados para pedir al Espíritu de Dios todo lo necesario para la vida en Cristo. Si llegas corriendo hasta el último momento del domingo por la mañana, poniéndote los zapatos mientras sales por la puerta y comprando un café de camino a la iglesia, llegarás sin aliento, distraído y sin preparación para las bendiciones que te esperan.
Observa la serena calma del varón del Salmo 1. Se ha apartado de los impíos. Ha comenzado a meditar en la ley de Jehová. Cuando el pueblo de Dios se reúna, él estará empapado de la palabra de Dios, familiarizado con su voluntad, y listo para pedirle a Dios todo lo necesario para vivir en un mundo turbulento que se opone a él.
¿Quizás el domingo ha perdido para ti ese aspecto de deleite? ¿Cuán preparado estás para recibir de la mano de Dios sus bendiciones? ¿Te has apartado del mundo, de modo que, al deleitarte en Jesús, quedas renovado y listo para declarar su bondad a todos los que encuentres en la semana que comienza?
Sugerencias para la oración: Espíritu de Dios, enséñame a prepararme para el domingo, de modo que esté listo para recibir las bendiciones que el Padre ha preparado para mí en Cristo. Pide que tu gozosa espera del domingo sea una inspiración para otros.
