MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE
Lectura bíblica: Salmo 119:97-104
Salmo 119:27: «Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas».
Según una encuesta reciente de Faithwire, solo el 36 % de los cristianos que asisten regularmente a la iglesia leen la Biblia a diario. Ese mismo grupo de personas, sabemos, come a diario, se cepilla los dientes y va a trabajar. Pero sus acciones no demuestran que Jesús sea la persona más importante de su vida. El conductor de un pódcast suele decir: «La acción es un lenguaje». Lo que hacemos, o dejamos de hacer, demuestra cuáles son en realidad nuestras prioridades.
Aquí es donde entra la mentoría. Si piensas en una brújula, el este y el oeste son opuestos entre sí, sobre el mismo plano horizontal. En cuanto a la mentoría, pienso en el este y el oeste como compañeros que están en un punto similar en su andar con Jesús. Cuando se reúnen, la primera pregunta que cada uno debería hacer es esta: «¿Cuánto tiempo dedicas a leer la Biblia cada día?». Hacer esta pregunta desde el primer encuentro ayudaría a fijar la meta que cada uno espera alcanzar.
Observa cómo experimenta el salmista la palabra de Dios, llamada de diversas maneras: la ley, los mandamientos, los testimonios. Todo esto es su delicia. Saborea la palabra porque guarda sus pies de tropezar en el camino del mal. Ese gozo en la palabra de Jehová puede a veces menguar en tu vida. Saber que tienes un compañero que semanalmente te preguntará sobre tu lectura bíblica, y por qué faltaste uno o varios días, puede ser un gran motivador para perseverar. Quizás descubras que lo que comenzó como un deber, el comprometerte a leer la Biblia, pronto se convierte en una actividad diaria que esperas con gozo.
Sugerencias para la oración: Si has estado descuidando tu lectura bíblica, confiésaselo a Dios; si has mantenido una práctica fiel, bendice a Dios por su obra en ti; ora por tus compañeros y hermanos en la fe que puedan estar luchando con sus devocionales regulares, para que la palabra llegue a serles irresistible.
