AMOR POR TU CÓNYUGE

JUEVES, 17 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Efesios 5:22-33

Efesios 5:1-2: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante».

Cuando era niño, recuerdo ver a mis padres poner todo en orden en la casa para prepararse ante la visita de un anciano. El anciano, a veces acompañado del pastor, visitaba una vez al año. El propósito de la visita era animar a los creyentes en nuestra preciosa fe y asegurarse de que los miembros del hogar siguieran siendo fieles en sus deberes cristianos. Aunque aplaudo con entusiasmo esta práctica, una visita anual no basta para que los creyentes profundicen y examinen su vida.

Un buen compañero de rendición de cuentas debería, basándose en un pasaje como este, preguntarte: «¿Cómo le has demostrado a tu esposa que la amas?». Los creyentes, atrapados en el ajetreo de las actividades diarias, fácilmente pueden dar por sentado a su cónyuge. Al esposo se le manda amar a su esposa de manera sacrificial y servirla, como Cristo amó a la iglesia. La esposa ha de sujetarse a su esposo como al Señor. Su matrimonio ha de ser un cuadro de la gracia y la misericordia de Cristo hacia su amada Esposa, la iglesia. ¡Qué llamado tan elevado es este!

Un sabio consejero matrimonial dijo una vez: «Si no eres el mayor animador de tu cónyuge, quienquiera que llegue a serlo le robará su atención y, con el tiempo, su corazón». Los esposos y esposas creyentes deben enfocarse tanto en bendecir como en dejarse bendecir por el compañero de vida que Dios les ha dado. Un fiel compañero de rendición de cuentas puede ayudar al creyente a entender dónde está descuidando la obediencia a este elevado llamado, o a celebrar las maneras en que su matrimonio refleja el amor de Cristo por su pueblo.

Sugerencias para la oración: Si no estás casado, ora por tus amigos y hermanos de iglesia que sí lo están, para que Dios los bendiga en su matrimonio; y si eres esposo o esposa, ora para que Dios aumente tu capacidad de amar y servir a tu cónyuge.

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