JUEVES, 1 DE OCTUBRE
Lectura bíblica: Oseas 6:1-6
Oseas 6:6: «Porque misericordia quiero, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que holocaustos».
Imagina que conoces a alguien que creció en el bosque y nunca lo ha dejado. Sería cruel de tu parte llevarlo en avión al otro lado del océano, a una gran ciudad, y dejarlo allí para que se las arregle solo. Es probable que se sintiera perdido y confundido.
Lamentablemente, muchas personas hoy viven una experiencia dolorosa similar, porque no conocen al Dios que creó el mundo en que viven, al Dios a quien pertenece este mundo, y al Dios que lo sostiene todo con su tierno cuidado. Dios no solo creó el mundo, sino que también creó a los seres humanos y les dio sentido a sus vidas. No conocer a este Dios deja a las personas perdidas y confundidas.
El Catecismo Menor pregunta: «¿Cuál es el fin principal del hombre?», es decir, ¿cuál es la razón principal por la que estás hoy aquí, en la tierra? Y responde: «El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de él para siempre». La gloria de Dios incluye no solo su resplandor, belleza y esplendor, sino también el peso de su excelente valor. Un día, toda persona se inclinará ante su trono y le dará la gloria que merece (Filipenses 2:10). Muchos son llamados a hacerlo ya ahora, en todo lo que hacen (1 Corintios 10:31). Esta es una labor gozosa. J. I. Packer escribe que conocer a Dios «es una relación calculada para hacer vibrar de emoción el corazón de una persona». Es delicioso conocer a Dios.
Por tanto, conocer a Dios le quita la venda de los ojos a la vida de una persona y la llena de propósito y de gozo.
Sugerencias para la oración: Alaba a Dios por ser el Creador y Sustentador del mundo. Dale la gloria. Pídele conocerlo y gozar de él cada vez más.
