OCÉANOS DERRAMADOS

MIÉRCOLES, 14 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 5:1-5

Romanos 5:5: «Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado».

¿Alguna vez has estado en un bote, rodeado de agua, sin tierra a la vista? Se puede viajar por el océano durante días sin ver tierra. Esto es, en cierto modo, una imagen del amor de Dios. El apóstol Pablo describe el amor de Dios como algo derramado. No se trataba de un goteo lento, ni de una neblina que se evapora antes de tocar el suelo, sino de una gran cantidad vertida en un flujo libre. Para los cristianos, el amor de Dios es profundo y abrumador.

El tiempo verbal perfecto que usa Pablo nos muestra que hubo una acción completada en el pasado que produjo este estado actual y estable de amor derramado. Es como si hubiera existido un gran valle seco, pero ahora el océano ha inundado toda esa zona. Después de la obra de Jesús en la cruz, el amor de Dios ha sido derramado.

Observa cómo se derrama el amor de Dios: a través del Espíritu Santo. Él te dirige a Cristo por la fe, al hacer que el pueblo de su pacto tenga vida espiritual en él, cuando antes estaba muerto en pecado. Si crees en Jesús, fíjate en su obra maravillosa en tu corazón. Él te da los dones de paz, gozo, esperanza y amor. ¿Cómo? Derramando en el corazón de los creyentes el conocimiento del amor de Dios.

Hemos considerado la sabiduría de Dios, que nos mostró su «mente». Su poder mostró la «mano» de Dios. La palabra de Dios es su «boca». Pero su amor revela su corazón, su ser más íntimo. Los creyentes se deleitan en que el Espíritu Santo aumente su conocimiento del amor de Dios, que es más profundo que el océano.

Sugerencias para la oración: Ora con las palabras de Efesios 3:14-19.

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