EL MANDATO DEL REY

MARTES, 13 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Salmo 119:161-168

Salmo 23:3: «Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre».

¿Alguna vez te has preguntado cómo sería vivir en un castillo bajo un monarca absoluto? Cuando el rey hablaba, la gente obedecía de inmediato. A veces el rey ordenaba algo simplemente porque lo deseaba, mientras que otras órdenes protegían a su pueblo de enemigos externos o de sí mismos. Pero otras veces, cuando el rey hablaba, era para inspirar a su pueblo. Hablaba para fomentar la lealtad.

Dios nos habla de manera similar a través de la Escritura. Él es el Rey supremo, y cuando habla, su creación obedece. Sus leyes dan forma a nuestro entorno, brindándonos seguridad en un orden natural predecible y protección frente a las fuerzas del mal. Él ordena cómo debe vivir la gente, tanto hacia él como entre sí. Las leyes de Dios son verdaderas porque no cambian, y hablan de una verdad sobre nuestra naturaleza humana que tampoco cambia.

Sorprendentemente, Dios también habla para cautivar nuestro corazón y nuestra mente. Nos dice verdades acerca de sí mismo, para que, al aumentar nuestro conocimiento de él, podamos amarlo más y, así, tener con él una relación más profunda. No quiere solo nuestra obediencia, sino nuestro amor. Nos da promesas en las que podemos confiar como verdad, porque él mismo promete cumplirlas. Quiere que nuestra alma se deleite en él. Así como el cuerpo necesita alimento, agua, trabajo y descanso para estar sano, el alma necesita adoración, veracidad, obediencia a la ley y servicio a Dios y a los demás para estar sana. Alimenta tu alma con la verdad de la palabra de Dios.

Sugerencias para la oración: Pide amor por la palabra de Dios, tanto por sus instrucciones como por su invitación a conocerlo y amarlo más. Ora por fidelidad en la lectura de la Biblia. Pídele que restaure tu alma.

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