VIERNES, 16 DE OCTUBRE
Lectura bíblica: 1 Juan 4:7-21
Salmo 18:19: «Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí».
¿Alguna vez has hablado con un padre o un esposo cuyo hijo o esposa está pasando por un momento difícil? Por lo general, ellos también están afectados. Cuando amamos a alguien, nuestros sentimientos se ven afectados por lo que siente esa persona. Si ella está feliz, nosotros también lo estamos. Dios hace esto también.
Antes de la creación, Dios era perfectamente feliz sin los seres humanos. Habría seguido siendo feliz aun si hubiera destruido a la humanidad después de que pecara. Sin embargo, cuando decidió amar a pecadores individuales, ligó su felicidad a la de ellos. Encontrarás muchas veces en la Biblia en que Dios se llama a sí mismo «el Padre» o «el Esposo». Estas palabras nos muestran su relación de amor con su pueblo. La felicidad de Dios será completa cuando sus hijos, su esposa, la iglesia, estén a salvo en casa, viviendo con él. Dios salva a las personas no solo para su propia gloria, sino también para su propio gozo.
Dios hizo que los beneficios de su amor (la salvación) fueran algo que podemos tener y disfrutar. Los pecadores pueden recibir salvación del castigo de sus pecados al creer en Jesús y recibir al Espíritu Santo, quien continuamente los hace más semejantes a Cristo. Los cristianos que reciben este amor tienen un gran gozo. ¡Son salvos de la muerte! ¡Están en relación con el Dios amoroso! Con frecuencia cantan. ¿Puedes nombrar una canción que te guste cantar sobre el amor de Dios?
Aunque nuestros sentimientos puedan desvanecerse cuando termina la música, el amor de Dios es inmutable. Él está en una relación de pacto con su pueblo. Creyente, permanece junto a tu amoroso Padre y Esposo.
Sugerencias para la oración: Canta como oración una de las canciones que mencionaste antes. Si nunca lo has hecho, ora pidiendo que Jesús te salve de tus pecados y pide recibir al Espíritu Santo. Da gracias a Dios por su amor.
