ESPOSO CELOSO

JUEVES, 22 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Éxodo 20:1-7

Éxodo 20:4: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra».

Dios grabó estas palabras en piedra: «Porque yo, Jehová tu Dios, soy un Dios celoso», como parte de los Diez Mandamientos. Cuando Dios es celoso, no lo es como lo seríamos nosotros. Nosotros nos frustramos, envidiamos y guardamos rencor. En cambio, el celo de Dios es un sentimiento digno de alabanza: él desea con todo su ser proteger algo sumamente precioso.

Podemos ver este amor celoso en la relación matrimonial. El esposo y la esposa hacen votos de renunciar a todos los demás y amarse el uno al otro hasta que la muerte los separe. No quieren compartir su amor especial con otra persona. Así es el celo de Dios hacia su pueblo, porque él también tiene con ellos un amor de pacto. Se pone celoso cuando su pueblo es infiel y otras cosas ocupan su lugar en sus vidas. Se pone celoso cuando ellos aman, confían, obedecen y se deleitan en cosas distintas de él. Podemos estar seguros del amor de Dios porque Dios es fiel; y desea que nosotros también seamos fieles.

El celo de Dios lo lleva a hacer tres cosas. Primero, juzga con justicia y destruye a los infieles dentro de su pueblo. Segundo, juzga con perfección a los enemigos de su pueblo. Y tercero, hace que su pueblo esté atento a su propia infidelidad, y lo guía con ternura de vuelta a una relación de amor restaurada con él.

Sugerencias para la oración: Pide un corazón apasionadamente dedicado a Dios, a su causa y a su honor. Pide poder volver a él en fidelidad.

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