VIERNES, 30 DE OCTUBRE
Lectura bíblica: Romanos 8:31-39
Romanos 8:31: «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»
Nuestro estudio acerca de Dios nos conduce a este punto: Dios basta. Él es todo lo que necesitamos. Él es suficiente. ¿Qué significa esto? Examinemos cómo lo expresa Pablo en Romanos 8.
Primero, «si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?». Dios basta porque él es el protector del creyente. El Padre sostiene, provee y guía a sus hijos, y lo hará fielmente porque es su compromiso de pacto. Dios siempre cumple sus promesas. Por tanto, el creyente puede confiar en él y tener libertad del temor y del pánico. Puede tener fuerzas para la batalla.
Segundo, ya que Dios nos dio a su Hijo —un don incomparablemente rico— sin duda seguirá dándonos toda cosa buena que necesitemos. Los creyentes no necesitan buscar en otra parte la felicidad o el sentido de la vida. Dios ciertamente les dará buenas obras que hacer y los dones para hacerlas. Dios les dará vida eterna con él.
Tercero, Dios nos justificó; entonces, ¿quién queda para condenarnos? Nadie. Dios es el campeón soberano y mantiene segura la vida de sus hijos. Los creyentes están libres de acusación.
Finalmente, nada puede separar al creyente del amor de Dios. Nada puede sucederle al creyente que le quite el amor de Dios. Nada de lo que el creyente piense o haga le quita el amor de Dios. Dios mantiene siempre a sus hijos recibiendo su amor divino. Su copa rebosa.
Por tanto, Dios es el todo en todo del creyente. Los creyentes son más que vencedores por medio de aquel que los amó. Dios basta.
Sugerencias para la oración: Creyente, alaba a Dios por ser tu protector, el dador de buenos dones, tu campeón y tu guardador. Pídele que haga de estas verdades creencias firmes en tu corazón, que corrija cualquier mentira que puedas sostener y que, en su lugar, haga de tu corazón un camino hacia Sion.
