JUEVES, 5 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Romanos 6:11-14
Romanos 6:13b: «presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia».
Tengo un recuerdo muy vivo de mi niñez que tiene que ver con el papá de un buen amigo. Siempre llevaba consigo una bolsa de maní, ¡y comía muchísimo! Recuerdo haberle preguntado a mi amigo por esa costumbre de su papá. Me contó que su papá comía maní porque estaba tratando de dejar de fumar. ¡Cada vez que le daban ganas de encender un cigarrillo, debía salir a tomar aire fresco y comer maní!
Dios no nos llama simplemente a dejar de pecar. Nos llama a tomar nuestro tiempo, nuestra mente, nuestras energías y nuestras acciones, y a emplearlos no para lo pecaminoso, sino para lo piadoso. La santificación no es solo una batalla a puño limpio para hacer morir el pecado, en la que intervienen nuestra voluntad y nuestra disciplina. Es también un acto de disciplina y de dominio propio por el cual comenzamos a vivir activamente para la gloria de Dios, al servicio de Cristo y de su pueblo, tanto de los que ya han sido hallados como de los que aún están perdidos.
Las verdaderas disciplinas espirituales no son únicamente leer la Biblia y orar, por provechosas que sean estas cosas. Incluyen también el servicio, la adoración, el alcance evangelístico, el ministerio de misericordia y mucho más. No solo debemos vernos, por la fe, como muertos al pecado; también debemos vernos, por la fe, como vivos para Dios (véase Gá 2:20). Esto significa que nos vemos como el pueblo del Señor, como su ejército. Estamos aquí para la gloria de Dios: ¿cómo podemos reflejarla? Sean cuales sean los dones y talentos que tengamos, sean cuales sean las necesidades que nos rodeen, ¡ofrezcámonos como instrumentos de justicia para la gloria de Dios!
Sugerencias para la oración: Pide que Dios te muestre maneras de crecer en el vivir para él.
