DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE
Lectura bíblica: Salmo 42
Hechos 2:42a: «Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión unos con otros…»
«Ese es mi anhelo para nuestros días, y para ti: que Dios levante millares de predicadores quebrantados de corazón, saturados de la Biblia, dominados por un sentido de la grandeza, la majestad y la santidad de Dios, revelada en el evangelio de Cristo crucificado, resucitado y reinando con autoridad absoluta sobre toda nación, todo ejército, toda falsa religión, todo terrorista, todo tsunami, toda célula cancerosa y toda galaxia del universo». — John Piper, «Por qué la predicación expositiva glorifica de manera particular a Dios» (26 de abril de 2002)
El salmista, agotado por el dolor y por las noticias de días aciagos, anhelaba a Dios. El recuerdo de los días en que solía guiar a las multitudes en procesión hacia la casa de Dios lo fortalecía. La cita de John Piper recuerda al creyente por qué la predicación en el culto es de importancia crítica. Nuestro Dios reina. Él ha puesto a su Hijo en el trono del poder.
Los creyentes de todas las épocas se han entregado a la predicación, a escuchar la exposición de la palabra. Hay tantas noticias que aplastan el alma: los cristianos oyen de persecuciones. Las necesidades que nos rodean nos obligan a fijar los ojos en Jesús. Solo después de que nuestra alma haya sido conmovida, alimentada y avivada en Jesús podremos discipular a otros con el fervor que reconoce el señorío de Cristo sobre cada aspecto de la vida.
Los santos de antaño bendecían a Dios porque eran tenidos por dignos de padecer por Jesús. Los creyentes se regocijan en las persecuciones, porque estas demuestran nuestra dependencia de Cristo. Hoy sabemos que estamos más cerca del regreso de Jesús. La predicación es vital para la salud de todo creyente.
Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por el predicador que él ha levantado en tu iglesia. Ora por las congregaciones a tu alrededor que buscan pastores que las guíen, para que Dios llene ese púlpito, bendiciendo e instruyendo a su pueblo en el camino de la justicia.
