JUEVES, 10 DE SEPTIEMBRE
Lectura bíblica: Salmo 16
Filipenses 2:22: «Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio».
Un amigo mío está aprendiendo un oficio. Buscó a alguien con experiencia, que conociera bien el oficio, y le pidió ayuda. Ahora es aprendiz de un hombre experimentado, quien reconoció en él a alguien dispuesto a trabajar con empeño.
Observa cómo describe el salmista a Dios: su refugio, fuera del cual no tiene bien alguno. He aquí una sugerencia de cómo encontrar un mentor firme hacia el norte.
Comienza por tener claro tu objetivo. ¿Serás un cristiano de «solo los domingos»? Comprométete con fidelidad a Jesús.
Ora para que Dios te guíe hacia el mentor correcto: alguien con experiencia en un área que te interese, o un cristiano con quien te resulte fácil conversar.
Busca a un cristiano maduro que haya servido fielmente a Jesús muchos más años que tú. Busca a alguien que ande con integridad tanto en público como en privado. Eso es lo que el salmista llama «los excelentes». ¿Por qué? Porque su compromiso con Dios ha madurado a través de un servicio fiel y sostenido a lo largo del tiempo. Tienen mucho que enseñarte.
Pídele a esa persona que sea tu mentor. Explícale que deseas ayuda para crecer como cristiano. Acude con tus preguntas y los dilemas que enfrentas. Escucha sus consejos.
Establece una reunión regular, una vez por semana, de una hora de duración. Ponte como meta siete reuniones. Si, después de siete reuniones, la relación no está funcionando, tanto el mentor como tú, el discípulo, pueden retirarse de los encuentros. Si está funcionando bien, comprométanse a siete reuniones más.
Sugerencias para la oración: Pide a Dios un mentor hacia el norte. Si eres un cristiano firme y maduro, pide a Dios que te prepare para ser mentor de otros. Si ya eres mentor de otros, pide a Dios que te disponga para ayudar a quienes son nuevos en esta manera de pensar.
