VIERNES, 11 DE SEPTIEMBRE
Lectura bíblica: Filipenses 1:27-30
Filipenses 2:8-10a: «Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…»
Durante los primeros años de mi ministerio como pastor ordenado, se me asignó un mentor. Yo tenía toda la información que mi formación en el seminario pudo meterme en la cabeza, pero hay una gran diferencia entre saber algo y ponerlo en práctica. Alabado sea Dios porque el mentor que se me asignó, mi mentor hacia el norte, era piadoso, paciente, de humor suave y fiel en reunirse conmigo con regularidad. Aprender a reírse de uno mismo mantiene alejado el orgullo. El humor apropiado puede quitarle el aguijón a la corrección.
Observa lo que Pablo ordena a los filipenses. Su vida ha de ser digna del evangelio de Jesús. Es fácil ser cristiano mientras se hace el devocional de la mañana, pero es difícil poner la fe en práctica cuando se enfrenta a un enemigo que quiere hacernos daño. Pablo escribía a los filipenses desde la prisión. Conocía de primera mano las dificultades de vivir en obediencia a Jesús mientras otros lo ultrajaban.
Como mentor hacia el norte que cuida de un cristiano nuevo —un discípulo hacia el sur—, escucha los desafíos que enfrenta. Explícale cómo tú mismo superaste tus propios fracasos en la vida cristiana. Anima a la persona con quien te reúnes a hacer lo correcto, paso a paso. Ayuda a tu discípulo a vencer el temor, enseñándole a ver a Jesús tal como Pablo lo describe en Filipenses 2: el Rey reinante ante quien toda rodilla se doblará y toda lengua lo confesará como Señor. Instruye con regularidad a tu discípulo en que ser cristiano significa estar dispuesto a sufrir por el glorioso nombre de Jesús.
Sugerencias para la oración: Dejar atrás una vida de pecado y vivir en obediencia a Jesús es un gran desafío. Ora por quienes son cristianos nuevos, para que crezcan fuertes en el Señor y encuentren una comunión cristiana profunda y cálida.
